15 de junio de 2016
El ex concejal del Frente para la Victoria se refirió a las quejas que “desde hace días vecinos de Tandil, a través de las redes sociales, vienen realizando por ruidos en distintos barrios de la ciudad: motos, fuegos artificiales, entre otros, sorprenden por la noche a los vecinos de nuestra ciudad que no pueden conciliar el sueño”.
Indicó que “observamos el aumento considerable de ruidos molestos. Y muchos se preguntan ¿Quién inspecciona estos abusos? ¿Quién es el responsable del control? ¿Cuáles son las normativas vigentes? Me permito transcribir algunos de los textos de la Ordenanza 8867 que dice en su artículo 1 que ‘en el Partido de Tandil, la erradicación de ruidos molestos y vibraciones se regirá por el siguiente régimen’ y en el artículo 2 expresa: ‘Prohíbase causar o estimular ruidos molestos y vibraciones en lugares públicos y privados, cualesquiera sean sus orígenes, cuando por razones de hora o lugar, o por su calidad o grado de intensidad trasciendan a la vía pública o perturben o puedan perturbar a vecinos o causar perjuicios de cualquier naturaleza a personas que operen o manipulen las fuentes que los produce, sean estas fijas o móviles’”.
Ferrer consideró que “la Ordenanza es clara en la enunciación general y debe respetarse. Por otra parte es el Departamento Ejecutivo el que reglamenta y designa los funcionarios que actuarán como autoridad de aplicación de la normativa”.
“Es importante destacar la opinión de los especialistas que sostienen que el ruido del ambiente, en ocasiones puede constituir un problema de salud, ya que puede estropear el órgano de la audición y afectar al sistema nervioso central, debido a que excita las neuronas del sistema nervioso, provocando en ocasiones cierto grado de ansiedad, cefaleas, irritabilidad o alteraciones del sueño como dificultad para conciliar el sueño o que éste sea de mala calidad”, detalló el dirigente kirchnerista.
Añadió que “sabemos que los ruidos pueden ser muy nocivos para la salud en la banda comprendida entre 75 dB(A) y 125 dB(A). Aparte de los efectos sobre los seres humanos, el ruido también puede influir sobre la naturaleza, por ejemplo alterando el hábitat de animales y aves, lo cual puede llevar a alterar los ecosistemas”.
El profesor destacó seguidamente que “que existe una ley bonaerense (27/1968) que prohíbe todo tipo de contaminación acústica (en ningún boletín aparece como derogada)”.
La misma dice en su artículo 1: “Fijase para todos los partidos de la provincia el siguiente régimen para la erradicación de ruidos molestos y parásitos”; y en el segundo enunciado, “Prohíbase producir, causar, estimular o provocar ruidos molestos, cualquiera sea su origen, cuando por razones de la hora y lugar o por su calidad o grado de intensidad se perturbe o pueda perturbar la tranquilidad o reposo de la población, o causar perjuicio o molestias de cualquier naturaleza”.
El artículo 3 indica que la legislación “rige para los ruidos producidos en la vía pública, plazas, parques, paseos, salas de espectáculos, centros de reunión y en todos los demás lugares en que se desarrollen actividades públicas o privadas, así como las casas, habitación, individuales o colectivas”.
Ferrer manifestó que “las autoridades no solo deben proteger a la gente del ruido, sino también concientizar al que producen las personas con algunas de sus actividades y que pueden perjudicar a la salud del resto de ciudadanos”.
Y en ese sentido, hizo pública “la denuncia de muchos vecinos que quieren que se respeten sus derechos”, y pidió “a las autoridades municipales que controlen estos desmanes que lesionan a los tandilenses”.
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