8 de diciembre de 2008
Caída la noche, Lunghi y su equipo de gobierno cruzó la calle Belgrano al 500 y se mezcló con los transeúntes circunstanciales para lucir la nueva luminaria que se osó instalar en la Plaza Independencia. Lejos de las ruidosas críticas sobre la obra, el lunghismo se vanaglorió de su iniciativa, en vísperas de nuevas celebraciones, esta vez en el marco de los trabajos montados en la Iglesia del Santísimo Sacramento (ver página 4).
Tal se detalló en ediciones pasadas, se trató de un proyecto que contempla trabajos destinados a la revalorización del entorno urbano y a brindar mejores condiciones de seguridad en el espacio público en diversas zonas de la ciudad, implican una inversión de alrededor de 160.000 pesos, con fondos correspondientes a la ordenanza 2505”, supo informar oportunamente desde prensa comunal, dentro del paquete de obras se incluyó a la Plaza Independencia.
Sobre la remodelación integral del sistema de iluminación de la Plaza, se detalló que “posibilitará integrar el diseño lumínico de la plaza principal con el de los edificios históricos situados en su entorno, como el Palacio Municipal y la Parroquia del Santísimo Sacramento.
Los trabajos de esta primera etapa –se indicó- incluyen la instalación de nuevos artefactos con mayor potencia y globos en las columnas ya existentes, así como el montaje de un nuevo entramado de columnas con pantallas de iluminación indirectas.
Tal lo informado oportunamente, precisamente la controversia radicó en estas nuevas luminarias ayer inauguradas. Una de los voces que se hicieron públicas fue la del doctor José María Ortíz, quien como integrante de la comisión de patrimonio, dejó una dura impresión sobre lo que consideró un atropello al patrimonio arquitectónico que redunda en la Plaza del centro.
Una vez más, ante el hecho consumado, las voces resultan huecas, pero no es menor la seguidilla de comentarios sobre lo que se inauguró ayer, en conjunto con los trabajos montados en la Iglesia del Santísimo Sacramento que tendrán su celebración hoy.
Básicamente las críticas redundan en el estilo, la estética elegida para dotar de mayor iluminación en la sentida plaza céntrica. Mientras que desde el oficialismo se arguye que es común en arquitectura utilizar los contrastes y poner sobre un mismo escenario lo antiguo con la modernidad, otros hablan de un mamarracho, que nada tiene que ver con el patrimonio que allí se preserva.
Como aditamento a la polémica una cuestión que parece formar parte del ideario lunghista (no mereció tampoco reparo alguno en el HCD que lo aprobó por unanimidad), léase consultar poco y nada a la hora de emprender sus iniciativas, ni siquiera, como en este caso, cuando está en juego el espacio público y más, el patrimonio.
A pesar de los reproches, ayer el intendente Miguel Lunghi junto a algunos de sus colaboradores mostró su satisfacción por la obra cuestionada, sin dejar resquicios de arrepentimiento alguno sobre lo montado.
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