6 de diciembre de 2009
A poco de cumplir 50 años de actividad, el escribano Héctor Córsico aseguró que durante los años en que está al frente de la Escribanía la profesión ha cambiado mucho. A tal punto que, cuando se inició, se hacían 8 escrituras por año mientras que ahora se alcanzan las 1.200 aproximadamente.
Héctor Córsico es uno de los referentes de la actividad no sólo en Tandil, sino también en gran parte del territorio bonaerense. A punto de jubilarse, recordó sus comienzos en nuestra ciudad, cuando se fue a estudiar a La Plata y a las personas que lo marcaron en su profesión.
"La primaria y el secundario la hice en el Colegio San José, una vez que finalice viajé a La Plata para continuar con mis estudios universitarios en la Facultad de Abogacía. Un día, cuando estaba casi al final de la carrera, me encontré con el escribano Cabral, quien era amigo de mi padre y me dijo que si yo seguía como escribano cuando finalizara tenía trabajo con él. El día que me recibí fui a saludarlo y me dijo: Te acordás lo que hablamos, mañana comenzás a trabajar. Y así fue como me inicié en la escribanía", recordó el entrevistado.
La ayuda de Cabral fue muy importante para encontrar su vocación?
Para mí si, porque no sólo me inició en la carrera, sino que con sus valores aprendí muchas de las cosas que sé hoy. De todas formas, me hubiese gustado estar más tiempo al lado de él para aprender más cosas. La ética profesional y personal se la debo a él, algo que muchas veces es más importante que la técnica.
Cuánto tiempo trabajó al lado de él?
Mi primera escritura la hice el 26 de agosto del 60 y el falleció cuatro año más tarde. Y en ese lapso él realizó los trámites para dejarme el título de la escribanía.
Tuvo algún otro referente para su formación?
También me ayudó mucho Enrique Caseti, una persona muy reconocida en nuestra ciudad, al lado de él también trabajé mucho tiempo.
Cambió mucho la profesión de escribano desde que se inició?
Cambió muchísimo, antes era otra cosa. No quiero decir que antes era más fácil o había más ética, pero el escribano era una persona importante y donde la gente iba a solucionar sus problemas. Antes se iba mucho a la escribanía y se hacían más documentos.
Cuál es la tarea más difícil de un escribano?
Son muchas, pero fundamentalmente el escribano tiene que manejarse con la verdad y orientar a los clientes, aún en contra de los propios intereses de dicho profesional. Cueste lo que cueste, siempre nos tenemos que manejar con lo mejor para el cliente. En lo personal llevo 49 años en la escribanía y manejándome de esa manera nunca tuve ningún problema.
Que siente al estar a punto de jubilarse?
Se siente algo de vacío, si bien uno está tranquilo porque tiene más tiempo para visitar gente. En lo general cuando uno no trabaja siente que le sobra tiempo para todo.
La decisión de jubilarse hace mucho tiempo que la venía pensando?
La verdad que si, porque son muchos años de trabajo. De todas formas no me puedo quejar porque tuve la suerte de trabajar con dos personas muy importantes. Primero con Cabral y en la actualidad con Marcelo Cifuentes, quien realmente es una persona muy buena, de una honestidad intachable y muy capaz. Todo esto me dio una sensación de seguridad y me dio tranquilidad en la Escribanía.
Con el paso de tiempo se modificó la cantidad de escrituras que se hacen?
Cuando me inicié, hacíamos ocho escrituras por año y actualmente estamos cerca de las mil doscientas. Esto es una muestra de como han cambiado los tiempos y muestra la manera en que ha crecido la ciudad.
Qué anécdota recuerda de estos años 49 años de profesión que lleva?
Si bien son muchas, pero por ejemplo para mí fue muy importante haber hecho la sociedad economía mixta de la Usina. De todas formas, realicé muchos trabajos importantes en mi vida. También recuerdo un día que vino un señor a la Escribanía y golpeó la puerta. Lo hice pasar y me dijo que a pesar que no estaba Cabral, yo le iba a hacer la escritura. En ese momento lo miré bien y me di cuenta que era Arturo Frondizi.
Cómo piensa que seguirá la escribanía con usted jubilado?
Con la figura de Marcelo (Cifuentes) va a continuar mejor, porque es una persona terriblemente capaz y sobre todo es un gran ser humano. La gente confía en él y por eso no tengo ninguna duda que la escribanía va a seguir creciendo aún más.
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