16 de enero de 2019

Locales

Locales. A un año de denunciar al geriátrico, la familia de Marta festejó sus 105 años

Luna se acercó ayer a esta redacción, para recordar lo ocurrido hace un año, pero también para contar, muy contento, que ayer pudo celebrar junto a su tía, sus 105 años de edad.

Y también, que las condiciones de los abuelos internados en el geriátrico de Necochea 86, se han modificado para mejor.

A principios de 2018, Juan Pablo Luna y su padre estaban impedidos de poder ver a su tía, Marta Ramona Lima de Málaga, quien en ese momento cumplía 104 años y según la denuncia del sobrino, "tras la muerte de su hija, mi tía, comenzaron los problemas porque en el geriátrico no nos dejaron verla ni acercarnos más".

Además, los relatos que recibía la familia Luna daban cuenta de algunos maltratos y malas condiciones en el interior del geriátrico, que Juan Pablo, técnico en Seguridad e Higiene, pudo incluso constatar en alguna recorrida que logró por el interior del espacio.

Eso lo llevó a denunciar la situación, no solo mediáticamente, sino también en la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, que dio traslado al Juzgado de Familia de Tandil y también algunos resortes municipales que se pusieron en movimiento.

"Creo que el caso de ese geriátrico fue como un disparador de todo lo que vino después, donde se empezó a controlar más el estado de todos los geriátricos", indica Juan Pablo Luna, un año más tarde y tras celebrar con su longeva tía Marta, el cumpleaños 105. 

Junto a su abogado, Rodrigo López Santoro, comenzaron una acción judicial y Luna asegura que "el Juzgado le puso una fuerza bárbara y el Municipio también. Hoy la situación ha mejorado, no solo de mi tía, sino de todos los abuelos internados en ese lugar".

En ese sentido, advirtió que "ha cambiado la gente que lo administra y se han hecho mejoras. Todavía falta, porque en materia de seguridad e higiene nunca se llega a lo óptimo, pero se ha mejorado mucho" y el geriátrico se ha adecuado a las exigencias legales.

"Esto tiene que ver no solo con la calidad de vida, porque se trata de un trabajo con seres humanos. Y más con abuelos. Hay que tener en cuenta eso. Y el trabajo que se ha hecho, en equipo, ha dado resultados. El de este geriátrico fue un caso testigo muy fuerte, porque después se trabajó distinto", refirió.

"Hace un año no pude verla a ella y solamente vi el lugar. El estado en que estaba esa casa te daba la pauta que eso no podía estar habilitado. Por suerte, un año después, pudimos estar con ella y festejar su cumpleaños 105", celebró Luna, quién asegura que estos cambios también repercutieron en la salud emocional de su tía, "que está mucho mejor en ese sentido".

"Hoy nos abren la puerta, tienen mejor trato, los abuelos están en condiciones y lo mejor de todo esto, es que se les pudo dar calidad de vida a todos los abuelos que están ahí, que son algo más de 10. El cambio ha sido rotundo, porque se mejoró en infraestructura, en los riesgos, etc.", indicó.

Luna celebró que "a partir de esto, el Estado ha tenido mayor control y seguimiento. Yo entiendo que como Estado es muy difícil poder controlar todos los lugares y más estos, que trabajan a puertas cerradas, donde a veces es difícil el acceso. Pero se trata de vidas humanas y en malas condiciones no pueden vivir. Es gravísimo y tiene que haber cambios". 

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