3 de diciembre de 2013
Poco antes de “esfumarse”, ese 3 de diciembre al mediodía, Barbero habló por teléfono con su nieto, Hernán Ariel Alonso. Estaba afectado por la reciente muerte del padre de Hernán, “pero de ninguna manera para cometer alguna locura, como quitarse la vida”, manifestaba por aquellos días, el propio Alonso a los medios.
Si bien la denuncia sobre la desaparición del anciano fue casi inmediata y al día siguiente, la búsqueda llegó a los medios, las primeras pesquisas comenzaron a ofrecer la idea que el caso no sería fácil de dilucidar, porque las pericias y rastrillajes arrojaban un resultado negativo tras otro.
Pocas horas después de perderse el rastro de Barbero, la policía halló su automóvil abandonado en San Lorenzo al 900, a relativamente poca distancia del domicilio del hombre, quien alquilaba el departamento 10º A, en Sarmiento 574. Ni en el coche, un Ford Fiesta Kinetic, ni en el departamento, la Policía Científica pudo recuperar algún elemento que permitiera orientar la investigación.
Luego, se apuntó al círculo íntimo del desparecido, aunque todos los familiares y allegados habrían demostrado con coartadas sólidas que no estaban involucrados en lo ocurrido, así como tampoco un par de personas que realizaban negocios de compra y venta de prendas de automóviles, quienes declararon en la causa.
Además, se realizaron innumerables rastrillajes en diversas zonas de Tandil y la región, que también fueron iunfructuosos.
Mientras el tiempo pasaba y la desesperación de los familiares iba en aumento, el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Provincia decidió ofrecer una recompensa pública de entre 20.000 y 100.000 pesos, para aquellos ciudadanos que pudieran aportar elementos concretos que permitieran destrabar una investigación que desde hacía tiempo estaba en un virtual “punto muerto”. Sin embargo, al menos en lo que se conoció, el dinero no incentivó el aporte de datos y no aparecieron pistas para saber qué ocurrió con el vecino ausente.
Barbero era un hombre de contextura robusta, de 1,67 metros de estatura, pelo entrecano, semicalvo, con bigotes, ojos celestes con prótesis ocular de vidrio de apariencia natural en ojo izquierdo y la causa de su Averiguación de Paradero recayó en la UFI 21, a cargo del Dr. Marcelo Fernández.
Hoy se cumple un año, o doce meses, o trescientos sesenta y cinco días; sin pistas, ni rastros, ni indicios sobre el destino del anciano y por ello, familiares y allegados se concentrarán a las 19 horas en Uriburu 750, sede de la Fiscalía de Tandil, para recordar al vecino desaparecido y reclamar por el accionar policial y de la justicia, respecto de la letanía en la que parece haber caído la investigación.
Hernán Alonso, organizador de la manifestación de esta tarde, pidió que la comunidad los acompañe “sin banderías ni consignas ruidosas por la proximidad de los hospitales públicos”.
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