30 de agosto de 2010
El jueves pasado, los jueces Gustavo Agustín Echevarría, Guillermo Alberto Arecha y Pablo Galli, dictaron veredicto absolutorio por la causa caratulada “LモPEZ, Carlos Osmar – Robo agravado por el uso de arma de fuego cuya aptitud de disparo no se acreditó – Tandil”.
En efecto, según se ventiló del fuero penal, se absolvió libremente y sin costas al encausado Carlos Osmar LOPEZ, alias “Negro”, del delito de Robo calificado por el uso de arma, que se le imputara como cometido el 18 de diciembre de 2008 en perjuicio de Frigorífico Pampa y en virtud de no haberse probado los extremos de la acusación del Ministerio Público Fiscal.
Vale reseñar que el acusado había sido aprehendido a días al hecho en momentos que se disponía a comprar carne en el local que supuestamente había asaltó días anteriores.
Mientras se encontraba entre los clientes, la cajera advirtió que el hombre le resultaba conocido, hasta que dijo “éste es el que nos asaltó”.
Seguidamente dieron aviso a la policía y a los pocos instantes varios móviles concurrieron hasta el comercio y aprehendieron al sospechoso, además de requisarle minuciosamente el auto Ford Taunus en que se desplazaba.
Mientras tanto, para algunos investigadores por la forma en que se produjeron diferentes atracos, con ciertos patrones, se especuló que podría tener vinculación con los asaltos ocurridos recientemente en las sucursales de Supermercados Asia de avenida Balbín y avenida España e Yrigoyen, en este último en dos oportunidades. Asimismo sospechaban que podía tener vinculación con el atraco ocurrido en Panadería La Colonial, jurisdicción de la Seccional Primera.
Con el paso de las horas de su detención, el acusado declaró en varias oportunidades, negando su participación en el hecho y aportando elementos para ser desvinculado de la imputación, sin embargo el fiscal valoró como incriminatorias las declaraciones de dos empleadas del Frigorífico que aseguraban por aquellos días que las características físicas del responsable del atraco coinciden con los rasgos del detenido hasta ayer, una vez conocida el veredicto del Tribunal.
“QUEDATE QUIETA O TE VUELO LA CABEZA"
A la hora de analizar si estaba probada la existencia del hecho en su exteriorización material y la participación de Carlos Osmar López en el mismo, Galli y compañía se valieron de las pruebas aportadas por el ministerio público fiscal como de la Defensoría, para quedar debidamente acreditado que el 18 de diciembre de 2008, siendo alrededor de las 21.45, dos personas de sexo masculino, una de las cuales poseía cubierta su cabeza y cara con una media de mujer y el restante con el rostro a medio cubrir con un cuello, ingresaron al local comercial denominada “Frigorífico Pampa”, ubicado en la calle Colectora Juan Carlos Pugliese Nro 1570.
Una vez en el interior de la carnicería, el sujeto con rostro íntegramente cubierto portando un arma de fuego en una de sus manos, se acercó hasta el sector del mostrador donde se ubicaba la caja registradora y manifestó a la cajera: “quedate quieta o te vuela la cabeza, subí las manos”, y posteriormente a uno de los despostadores que se acercó al mostrador proveniente desde el interior: “No te hagas el héroe que te mayo...”, mientras el restante asaltante permanecía en la puerta de ingreso portando un cuchillo, para seguidamente exigir todo el dinero existente en la caja (3.766 pesos), el que efectivamente fue entregado por el personal del comercio sin ofrecer resistencia.
Cabe mencionar que se encontraban en el lugar al menos otras tres mujeres empleadas del comercio realizando distintas tareas.
La versión del acusado
A la hora de analizar la participación de López, Galli y el resto de los magistrados adelantaron su opinión en el sentido de que no se acreditó la participación del acusado en el hecho que se le imputa. Por el contrario, existieron diversos elementos de convicción que indican que resultó ajeno a la comisión, y, “que una serie de infelices circunstancias se fueron congregando para llegar a la situación procesal que lo ha traído al debate acusado del ilícito que se le achaca”.
El juez se basó fundamentalmente en las reiteradas declaraciones vertidas por el imputado, como primordialmente la escuchada de manera extensa durante el juicio (alrededor de una hora y algunos minutos), todas concordantes entre sí y además corroboradas con elementos externos de convicción provenientes de distintas fuentes de exploración, básicamente declaraciones testimoniales muchas de ellas totalmente desvinculadas del núcleo directo de familiares o amigos, otras como la informativa respecto al uso de su teléfono celular y todas confirmando las afirmaciones vertidas por Carlos Osmar López.
López dijo que cuando regresó de Azul continuó con la ropa de trabajo puesta, que no tenía “un uniforme de trabajo, simplemente ropa vieja de obra, yo estaba abriendo bases metido en pozos de tierra cavando, calzado con botines negros tipo borcegos, no me los había cambiado, recién me cambié después de que dejé a mi primo en su casa que ya me quedé a descansar”.
Mencionó que iba a esa carnicería porque le quedaba a cuatro cuadras de su casa, que tenía poco tiempo de inaugurada y “vendía buena carne y a buen precio”, sobre todo en relación a los precios de la carne en la ciudad de Azul.
Contó también los pormenores de la ocasión cuando se fue Mauricio Nuñez, la noche que decidieron comer en los fogones del balneario de la vecina ciudad. Mencionó que a la carnicería iba una vez por semana y que “a veces por el aspecto que tenía, como mi pelo, yo prefería no ir, y si no había nadie en mi casa iba yo, pero si estaba con mi novia le pedía a ella que baje. Pedía la carne como cualquier persona, si un corte me gustaba o lo conocía lo pedía, en caso de no conocer el corte y ver una carne que me gustaba preguntaba que era...”.
Dio explicaciones precisas cuando se le preguntó si era cierto que no hablaba cuando pedía la carne. Aclaró que en todas las oportunidades habló y que nunca empleó las señas como se dijo, al respecto contó “nunca hice gestos porque no soy mudo, cuando yo hablé me han escuchado porque nunca me han repreguntado cuanto iba a llevar o lo que iba a llevar, el hecho de que yo tuviera la cabeza como la tenía, que la tenía tan fea...., es cierto que yo miro a las personas para ver si me están mirando, porque yo me sentía perseguido con lo que tenía en la cabeza con esa situación, que es llamativo, pero no por nada del robo”.
A lo largo de la declaración de López en la audiencia, los jueces consideraron que fue creíble en todas sus explicaciones, y no solo por el amplio respaldo en otras fuentes de información que recibieron sus dichos, sino también por el modo carente de exageraciones, agregados o suposiciones que sus palabras dejaron traslucir.
Vale recordar que, durante la comisión del ilícito, no fue visto por parte de ninguna de las testigos el vehículo Taunus rojo, todas las víctimas que presenciaron la fuga manifestaron que los asaltantes se fueron caminando por calle Rauch hacia Balbín, el automóvil señalado es visto recién a partir de las posteriores apariciones de López como cliente, a veces acompañado de su novia, a veces solo.
Las testigos de cargo
En cuanto a los testigos de cargo, Silvia Fogliatti, María Antonella Prituluk y Andrea Susana Carrizo, los jueces no dudaron de sus buenas intenciones con afán de colaborar y decir la verdad, sin embargo no se le dio crédito a sus dichos.
El Tribunal lamentó que las principales testigos no fueran traídas al juicio por las partes para ser interrogadas a fondo, porque además de la abrumadora prueba contradiciéndolas, existió un detalle fundamental: “A nadie escapa la importancia que, para los funcionarios a cargo de toda investigación penal, tiene la recolección de elementos probatorios con la finalidad de determinar la identidad y participación de los autores en un ilícito, resulta uno de los pilares fundamentales de la pesquisa, una vez comprobado que el delito aconteció. Sin embargo en las primeras declaraciones de las testigos se advierte que ninguna mencionó un solo dato sobre las características físicas del imputado. Los aportes de las tres principales testigos de cargo sobre la descripción física, incluidas las zapatillas que calzaba y el vehículo Taunus, aparecen recién después de que López concurrió al día siguiente del hecho y otros posteriores a comprar carne en una actitud que despertó sospechas a las mencionadas, todavía conmovidas y sensibilizadas por el dramático suceso que les había tocado vivir”.
Se encontró explicación a las sospechas despertadas en las testigos, por el extraño modo de comportarse de López cuando fue a la carnicería, basado en la perturbación revelada por aquél a raíz de su apariencia. La caída de su pelo por mechones provocaba miradas de extrañeza en la gente y admitió que siempre estaba pendiente de que lo estuvieran observando como “una rareza”, motivo por el cual, cuando el síntoma aparecía por lo general se rapaba.
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