28 de abril de 2026

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Locales. Acto por un nuevo aniversario del Hundimiento del Crucero ARA Gral. Belgrano

El próximo sábado 2 de mayo, el Centro de Veteranos de Guerra "Islas Malvinas - Tandil" llevará a cabo un acto en homenaje al Hundimiento del ARA Gral. Belgrano, episodio ocurrido el 2 de mayo de 1982, durante el conflicto del Atlántico Sur.

La actividad está convocada para las 15:45 horas, mientras que el acto formal comenzará a las 16 horas, en la Plaza "2 de Abril", de Cardiel y Dagnac, en el Barrio Mirage.

HUNDIMIENTO DEL ARA GENERAL BELGRANO

El 2 de mayo de 1982 ocurrió uno de los episodios más dramáticos de la Guerra de Malvinas: el hundimiento del crucero Armada República Argentina (ARA) General Belgrano, que se produjo cuando el submarino británico Conqueror torpedeó y hundió al navío argentino, fuera de la zona de exclusión que los mismos británicos habían establecido. Este acontecimiento cruento se llevó la vida de 323 de sus 1093 tripulantes, casi la mitad de los 649 argentinos caídos en la guerra. El impacto de los torpedos provocó la muerte de 272 tripulantes; otros 51 compatriotas murieron en las difíciles horas que mediaron entre el hundimiento y el rescate de sobrevivientes, en medio de condiciones climáticas extremadamente adversas.

El ataque de los británicos constituyó un punto de inflexión en el conflicto ya que, además de las pérdidas humanas, con ese hecho se agotaron también las últimas posibilidades de negociar alguna salida diplomática al conflicto y de concretar las propuestas de paz aún disponibles, como la efectuada por el presidente peruano Belaúnde Terry.

El 1° de mayo de 1982 aviones británicos bombardearon el aeropuerto de Puerto Argentino, mientras que sus naves de guerra cañoneaban las posiciones en los alrededores de la población. El día siguiente, el ARA General Belgrano navegaba en dirección opuesta a las islas Malvinas y se encontraba fuera del "Área de Exclusión Total", 200 millas marinas alrededor de las Malvinas y Georgias del Sur, previamente trazada de manera unilateral por los ingleses. Pese a que el crucero no podía ser considerado hostil y amenazante, el gobierno inglés dio la orden de ataque.

Los ataques comenzaron hacia las 16 horas del 2 de mayo de 1982 y, una hora después, el ARA General se hundía en la zona de la cuenca de los Yaganes, a 210 millas de la isla Gran Malvina y 4200 metros bajo el mar.


La solidaridad entre rescatistas y sobrevivientes

El operativo de rescate de sobrevivientes del Belgrano ocurrió en condiciones extremadamente desafiantes y fue uno de los más importantes y exitosos en la historia naval moderna. La evacuación y el rescate de los sobrevivientes dio lugar a la cooperación, la solidaridad, la entrega y la fraternidad.

Uno de los rescatistas del ARA Bahía Paraíso recuerda el rescate como un acto de cobijo y abrigo al compatriota en situación de naufragio: "ponerle una frazada encima a un náufrago del crucero era una sensación de abrazo, de triunfo muy grande. Era como decirle al mar: 'Este no te lo llevás, te gané'".

Antes de arrojarse hacia las balsas, los tripulantes vivieron minutos dramáticos, signados por el intento de salvar la vida de compañeros de tripulación con graves quemaduras, principios de asfixia o que se encontraban atascados en zonas del buque severamente dañadas. Por su parte, el personal sanitario atendió a heridos y aplicó morfina a los casos más graves.

La noche del 2 de mayo de 1982 fue tormentosa y fría al extremo. Otras condiciones tornaban la situación todavía más angustiante e incierta: los sobrevivientes no sabían si serían nuevamente atacados por la flota inglesa, desconocían si la Armada argentina implementaría un operativo de rescate y, en tal caso, si el rescate llegaría a tiempo y permitiría encontrar cada una de las balsas que aquella noche flotaban a la deriva en la inmensidad del océano (algunas de ellas se mantuvieron ligadas entre sí, en otros casos los náufragos decidieron cortar amarras para asegurar la flotación).

La acción colectiva fue crucial. Se conformaron "comunidades de las balsas" -según la expresión de médico cirujano Alberto Deluchi Levene, sobreviviente del Belgrano-; fueron surgiendo mientras los náufragos debían sortear dificultades para mantenerse a flote y contaron con liderazgos que en algunos casos se construyeron en las condiciones mismas del naufragio, pues no siempre coincidían con los rangos jerárquicos que organizaban las relaciones dentro del Crucero antes de su hundimiento.

El operativo de rescate comenzó en las últimas horas del 2 de mayo, cuando una unidad de la aviación naval despegó desde Río Grande para localizar a los sobrevivientes, al tiempo que los buques que escoltaban al Belgrano recibieron la orden de iniciar el operativo de salvataje. Entrada la mañana del 3 de mayo, el segundo avión que realizaba tareas de reconocimiento divisó las primeras balsas, tras lo cual comunicó las coordenadas del rescate. Hacia allí acudieron los buques Bouchard y Piedrabuena (escoltas del Crucero General Belgrano), Gurruchaga y Bahía Paraíso, cuyas tripulaciones realizaron enormes esfuerzos para rescatar a los sobrevivientes (para ello contaron también con la ayuda humanitaria del buque antártico chileno Piloto Pardo y el pesquero soviético Belokámensk). Esta tarea se extendería hasta el 9 de mayo. Los últimos tripulantes del Belgrano hallados con vida fueron rescatados por el Bahía Paraíso el 4 de mayo. Se encontraban a 70 millas marinas del lugar en el que se había hundido el crucero.

Memorias del Belgrano

Los cuerpos de algunos tripulantes que fallecieron ese día fueron entregados a sus familiares, pero los restos de la mayoría descansan en el mar argentino. Ante esta situación aparecieron diversas prácticas para enfrentar estas pérdidas. La producción de monumentos y diferentes marcas territoriales, como el uso de los nombres de los caídos para bautizar calles, escuelas y barrios, la elección de fechas especiales para los homenajes y la organización de misas colectivas en honor a los combatientes forman parte de una memoria practicada en el espacio público.

Estas prácticas, junto con las travesías por el Mar Argentino con ofrendas para los caídos en el lugar del hecho y las ceremonias privadas, no solo reactualizan el lazo marítimo bajo la forma del duelo y de los homenajes, sino que también recuerdan la importancia de integrar el mar al espacio nacional, en este caso, para inscribir a los compatriotas que allí fallecieron en la historia de nuestra comunidad.

Autoría: Coordinación de Políticas Educativas de Memoria y Derechos Humanos Subsecretaría de Educación, DGCyE

(continuemosestudiando.abc.gob.ar)

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