24 de agosto de 2021
Santiago Dilascio, ex base de Independiente, charló con
el sitio oficial de la ABT sobre su primera temporada en el ascenso del básquet
italiano y además recordó el trago amargo que significó la suspensión del
Torneo Provincial 2020 a principios de la pandemia.
¿Cómo definirías tu paso por Italia?
Como experiencia, realmente distinta, muy linda en donde
creo que además de crecer como jugador crecí como persona, que lo considero más
importante. Fue linda por donde se lo mire. En principio, como toda adaptación,
me costó un poco pero fue cuestión de ir largándome, aprender el idioma y eso
me facilitó para empezar a disfrutar al poco tiempo. Fue una experiencia de las
que me voy a llevar para toda la vida y que tengo la suerte de poder repetirla
ahora.
¿Cómo surgió la posibilidad de ir a jugar a Italia?
Es algo que lo vengo tramitando hace un tiempo. Tengo la
suerte de tener la ciudadanía y eso te permite, en estos tiempos de pandemia,
poder viajar sin ningún problema. La posibilidad surgió por medio de Mario
Ghersetti. Él hizo contacto con Nico Rusconi y Nico me lo transmistió. En ese
momento yo hablé con Mario y me comentó "tenés ganas de tener la
experiencia" y yo le dije que sí, que la venía buscando. La realidad es
que cuando uno no tiene un curriculum deportivo a nivel nacional, que ha jugado
Liga Nacional o Liga Argentina durante muchos años, no es tan fácil irse a
jugar sin hacer ninguna prueba, es la realidad. Mario me hizo el contacto con
un agente que se llama Carlos Sordi, es un argentino que está allá en Italia,
con él empecé a tener más contacto, le pasé videos míos y surgió esto de Mola,
la ciudad cerca de Bari. Fue así todo el proceso.
¿Se notaba en la sociedad italiana todas las consecuencias del coronavirus?
Yo llegué en un momento donde lo peor ya había pasado y
se notaba un relajamiento medio extraño. Tuvimos la mala suerte que cuando
llegó el frío cerró todo. Hubo una nueva ola, la situación empeoró y eso generó
que estuve dos meses y pico sin entrenar, sin poder jugar, sin nada. En ese
momento no fue tan fácil, la situación no era la mejor, había toque de queda y
en esos dos meses estuvo difícil. En ese tiempo que no podía entrenar me puse a
estudiar italiano.
¿Qué te encontraste en Mola Basket a nivel club?
Como para ponerte en contexto la ciudad tiene más o menos
27 mil habitantes. Es una ciudad muy chica. Es un club que se conocen todos con
todos, muy familiar. Cuando se empezó a habilitar, estuvimos muy acompañados
por la gente. El club tiene un gimnasio muy lindo, grande, muy cómodo y con
respecto a la organización yo no me puedo quejar: estuve en un departamento muy
lindo que compartía con algunos compañeros, tenía a disposición todo lo que era
indumentaria, desde bolso, térmica, lo que pienses lo tenía a disposición.
¿Cómo es el ascenso italiano?
En cuanto al básquet es muy similar a lo que es el Torneo
Federal en Argentina. Es un básquet físico, que se corre mucho, pocas
posesiones, hay pocos equipos que tienen gente de edad. Hay gente muy alta, imagínate
que llega gente de Serbia, Croacia, Nigeria, Inglaterra, hay gente alta. Es un
torneo muy lindo. Este año vamos a ser catorce equipos y el año pasado éramos
siete u ocho, va a ser un torneo mejor en cuanto a nivel.
Te pregunto un poco por nuestro básquet, ¿seguías las novedades desde allá?
Sí, siempre en contacto con Nico y con los chicos. Son
mis amigos. Yo siempre digo que Tandil es como una segunda casa para mí por
muchos motivos. Tengo mucha parte de mí ahí y obviamente que estábamos en
contacto siempre.
¿Qué sensación te quedó del Provincial suspendido?
La sensación es una sensación fea, amarga, porque creo
que teníamos un plantel muy bueno. Obviamente que los partidos había que
jugarlos porque nos enfrentábamos a Blanco y Negro o Pueblo Nuevo que venían
muy bien también. La sensación fue amarga y un poco de bronca también pero
viendo como estaba el contexto en ese momento, la pandemia, y la verdad que el
Provincial pasa a un segundo o tercer plano. No quedaba otra que abrazarnos
entre todos y disfrutar el campeonato que habíamos hecho.
¿Cómo fue vivir la pandemia tan lejos de tu familia?
No fue fácil, pero siempre estaba en contacto y lo primero que les dije es que sean sinceros con la situación que estaban pasando, si surgía cualquier cosa yo siempre quiero estar al tanto. Hay cosas que uno no puede controlar y cuando no se pueden controlar tampoco hace falta gastar tanta energía. Es un bicho que no tenés control y yo trataba de concentrarme en lo mío. Hoy tenemos la posibilidad de hacer videollamadas y vernos enseguida.
Fuente: Asociación Tandilense de Básquetbol
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