25 de enero de 2017
Especialistas del ministerio de Salud de la Provincia difundieron
recomendaciones para evitar enfermedades vinculadas con la piel durante el
verano en las que destacan aplicarse siempre cremas con factor de
protección 50 o mayor, media hora antes de exponerse al sol o de estar en
una pileta.
Los datos del Instituto Nacional del Cáncer revelan que cada año mueren
unas 2.400 personas por tumores de la piel y que el daño solar es
acumulativo e irreversible.
"Como la piel tiene memoria, la radiación acumulada es irreparable: penetra
hasta el ADN de las células y puede originar cáncer", dice el ministerio
mediante un comunicado.
Los tres tipos de tumores que pueden surgir de la exposición son los
carcinomas basoceluares, espinocelulares y los melanomas.
“El carcinoma basocelular es el cáncer de piel más frecuente, y la
principal causa de su aparición es la exposición crónica a las radiaciones
ultravioletas”, explicó María Viniegra, coordinadora del Plan Provincial de
Control de Cáncer.
Agregó que en la actualidad se considera que "3 de cada 10 personas de piel
blanca tienen la posibilidad de desarrollarlo”.
En este sentido, la especialista de la cartera sanitaria detalló que el 70
por ciento de los tumores basocelulares se asientan en la cara, orejas y
cuello, aunque también pueden ubicarse en el tronco, brazos y piernas.
En tanto, el carcinoma espinocelular, el segundo cáncer de piel más
frecuente, suele desarrollarse sobre los labios, la boca, lengua, genitales
y en el canal anal.
Pero el tumor de piel más grave es el llamado “melanoma”, aunque detectado
en forma temprana es posible curarlo, de allí la importancia de consultar
al dermatólogo en forma periódica.
Por lo general, este tipo está vinculado a las exposiciones solares en la
infancia y se manifiesta por la aparición de una pequeña área de
pigmentación alterada sobre la piel sana o por la modificación de un lunar
(nevus pigmentario) preexistente.
La buena noticia es que los cánceres de piel se pueden detectar precozmente
en la mayoría de los casos. Por eso, los lunares, manchas o lesiones en la
piel que no cicatrizan deben ser motivo de control inmediato con el
dermatólogo.
Los más predispuestos a padecer tumores en la piel son las personas con
piel y ojos claros, con exposición crónica a rayos ultravioletas naturales
o artificiales (camas solares), antecedentes de quemaduras de sol,
inmunodepresión, enfermedades hereditarias que predisponen al cáncer de
piel, exposición al arsénico (ingesta de agua con niveles elevados de
arsénico), úlceras crónicas y cicatrices viejas.
Los niños, en tanto, son más susceptibles a los efectos nocivos de la
radiación ultravioleta que los adultos. “Esto ocurre porque en los chicos
el sistema natural de protección no está desarrollado, entonces el daño
solar es máximo y acumulativo”, agregó Viniegra e insistió en que los bebés
menores de un año no deben estar expuestos en ningún momento al sol.
Entre los consejos, recomiendan buscar la sombra, - debajo de un árbol,
techo, sombrilla o carpa-, usar ropa y accesorios adecuados como gorro o
sombrero y anteojos de sol con filtros para RUV (radiación ultravioleta).
También aplicar "abundante cantidad de protector solar con FPS (factor de
protección solar) +50, que cubra toda la piel expuesta y cuya aplicación
debe realizarse 30 minutos antes de ponerse al sol y renovarse cada 2
horas, y evitar la exposición directa al sol desde las 10 de la mañana
hasta las 16.
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