4 de mayo de 2012
La embajadora ante el Reino Unido, Alicia Castro, insistió ayer en que fue "completamente pertinente" la intervención que tuvo ante el canciller de ese país, William Hague, cuando le pidió diálogo por Malvinas en una conferencia sobre derechos humanos y denunció que desde los medios se la intenta "caricaturizar".
Castro recibió el miércoles el apoyo de la presidenta Cristina Fernández, quien volvió a cuestionar al gobierno británico por su negativa a dialogar y subrayó que "hay que reivindicar la actitud de la embajadora" que actuó "en el marco del derecho" porque "fue invitada a un acto donde se podía participar y preguntar".
La funcionaria argentina ante Gran Bretaña sorprendió al canciller de ese país, en un acto público, al plantearle si estaba "listo para el diálogo" con la Argentina por la soberanía de las islas Malvinas.
En tanto, para el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, la expropiación de las acciones de YPF en manos de Repsol "no ayuda" a que la Argentina tenga "aliados" a favor del histórico reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, como dijo que siempre lo ha sido "España".
"Si España era un aliado importante para nosotros en el tema Malvinas, después de lo que hicimos con YPF vamos en contra del reclamo (de soberanía), que sí es absolutamente genuino y nos corresponde", enfatizó.
En declaraciones a radio La Red, por su parte, Castro aseguró ayerque "no iba preparada" para preguntarle al canciller sobre Malvinas, pero que en ese encuentro se distribuyó un "informe sobre derechos humanos en ultramar" en el que se menciona a las Falkland Islands, como se llama a dicho territorio en disputa en Gran Bretaña.
"Fue una pregunta completamente pertinente que hice cuando el canciller abrió la sesión a las preguntas. De ningún modo lo interrumpí, como dice el diario Clarín", afirmó la diplomática, sobre el momento en que le planteó al funcionario si estaba dispuesto a conversar sobre la soberanía de ese territorio.
Sobre el episodio, refirió que "levanté la mano, me dio la palabra, a pesar suyo, creo, fui la última pese a que estaba sentada frente a él, luego intentó interrumpirme, le dije que tenía que dar una mínima introducción a la pregunta, y no dio ninguna respuesta".
Además, señaló que fue "formalmente invitada como embajadora, como fueron invitados todos los embajadores" al encuentro y planteó: "Parece que a algunos no les gusta que salgamos a hacer un pedido de tanto sentido común. ¿Usted cree que yo podía perder la oportunidad en un foro tan importante, con colegas, con organismos de derechos humanos, de preguntarle al canciller sobre el diálogo sobre Malvinas?".
En tanto, el spot televisivo que realizó la Casa Rosada relacionado con los Juegos Olímpicos de Londres, en el que se ve a un deportista nacional entrenando en Islas Malvinas, provocó cuestionamientos.
"Nos quedamos muy decepcionados al ver el anuncio de la Oficina de la Presidencia argentina, en un intento de politizar los Juegos Olímpicos en el servicio de sus ambiciones territoriales", consideró el asambleísta de las Islas Malvinas Ian Hansen.
Según publicó el portal del diario malvinense Penguin News, Hansen calificó "de propaganda barata y falta de respeto" el spot auspiciado por el gobierno argentino en el que el jugador de hockey sobre césped Fernando Zylberberg aparece entrenando en el archipiélago, con miras a los Juegos Olímpicos de Londres.
A su vez, Zylberberg admitió que la filmación en las Islas Malvinas se hizo en "secreto" y cobró dinero para hacerlo, pero no sabe quien le pagó.
El spot en cuestión se transmitió anoche en varios canales de televisión de la Argentina en el que se ve a Zylberberg haciendo actividad física y en el final se remarca: "Para competir en suelo inglés, entrenamos en suelo argentino".
"Inglaterra está en falta"
La embajadora en el Reino Unido, Alicia Castro, cuestionó ayer la actitud de los británicos "que intentan hacernos quedar a nosotros del lado de la ilegalidad" con respecto a Malvinas, cuando es Inglaterra la que "está en falta".
"Ellos están renunciando a una de las obligaciones consensuadas por la comunidad internacional", que convocó desde el año 1965 a negociaciones por la soberanía en las islas, aclaró.
"Es Inglaterra la que está ubicándose cada vez más del lado de la ilegalidad y la falta de apertura al diálogo; es lo que yo le pregunté el otro día al canciller (William) Hague en una conferencia sobre derechos humanos", sostuvo la representante argentina en Londres.
"Revela que ya ahí Inglaterra está en falta, porque está renunciando a una de las obligaciones consensuadas por la comunidad internacional", explicó la diplomática.
En diálogo con radio La Red, Castro reiteró que "llama la atención que haya un medio como Clarín que intentó ridicularizarme e hizo una ficción como que yo había interrumpido al canciller y que después había vuelto hablar y que no corresponde. Y yo hablé cuando el canciller me dio la palabra".
Manifestó que "el Reino Unido no se sienta a negociar porque no tiene nada que decir, no tiene excusa para no negociar", y lamentó que "aprovechando el aniversario los británicos intentan hacernos quedar a nosotros del lado de la ilegalidad".
"Sin embargo -recordó-, desde 1965 las Naciones Unidas reconocieron que hay una situación colonial especial y particular en relación a la cuestión Malvinas y que la Argentina y el Reino Unido tienen que sentarse a negociar para dar una solución pacífica y permanente".
Dijo que "desde ese entonces es Inglaterra la que está en la ilegalidad" y cuestionó "la militarización creciente, las acciones unilaterales que también están en violación de la resolución de las Naciones Unidas, los permisos de pesca que están dando por 25 años y el permiso que están dando a cinco empresas para explorar hidrocarburos?.
Consultada sobre la opinión pública inglesa con respecto a Malvinas, Castro afirmó que "no está unificada" y agregó que "Malvinas no es para los ingleses lo mismo que para los argentinos", que "es una causa central que está en nuestros ADN".
"Para los británicos, que tienen a las islas a 14 mil kilómetros de distancia, obviamente (la cuestión Malvinas) está ubicada en otro lugar del imaginario inglés, tiene que ver más que nada con el orgullo. Este es un país sorprendentemente bélico. Para ellos la guerra ha sido una rutina?, explicó.
"Los mismos ingleses no pueden imaginar que son tres mil habitantes de las islas, de los cuales mil son soldados y 1.333 son nacidos en las islas, y que esas 1.333 personas que agitan un derecho a la autodeterminación están condicionando la relación entre dos países", finalizó.
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