7 de junio de 2012

Locales

Locales. Alumnos y docentes de la escuela rural editan un diario virtual

Los alumnos de la escuela secundaria Nº 12 de Azucena, llegan como pueden, pero no faltan. El barro a veces se torna un obstáculo para arribar caminando, en auto o bicicleta, por eso recurren al caballo cuando la lluvia transforma a la tierra en capas impenetrables de lodo.
Ese mismo panorama de caminos barrosos, desolados y con mucha escarcha, impedía a las familias de este pequeño pueblo, y de sus alrededores, acercarse a la escuela para interiorizarse de las actividades de sus hijos. En definitiva, les imposibilitaba el acercamiento.
Por eso, cuando a fines de 2010 se convirtió en la primera escuela rural de la provincia de Buenos Aires en recibir las netbooks en el marco del Plan Conectar Igualdad, no dudaron en aplicarlas a una experiencia de diario virtual para poder contarles a sus familias quiénes son, qué hacen, qué aprenden y qué estudian en la escuela.
Con las netbooks en mano, los docentes ingresaron al plan de capacitación docente de ANSES Escuelas de Innovación, y recibieron clases de Periodismo 1 a 1 en la propia escuela. “Aprendimos a hacer un diario virtual y subimos a la página quiénes somos y qué hacemos. Podemos filmar a los chicos cuando actúan o participan en algún evento. Y cuando las familias viajan a Tandil, donde hay Internet, pueden acceder y ver qué es lo que hacen sus hijos, sobrinos o nietos. Es una forma de estar presentes en los espacios virtuales. Para una escuela rural es muy novedoso esto”, cuenta la directora de la escuela, Sandra Lucas.
Al edificio ahora se puede ingresar por la calle Los Jazmines. Ahora, porque antes la escuela no tenía una calle de ingreso, era circundada por una suerte de caminos irregulares que se multiplican por el lugar, todos con nombres de flores,  para conducir a las alejadas chacras que rodean al pueblo, de donde provienen la mayoría de los 70 alumnos que cursan sus estudios secundarios, que deben recorrer 40 kilómetros de ida y 40 de vuelta.
El paisaje de la cotidianeidad de la escuela cambió cuando llegaron las netbooks, cuenta la directora, Sandra Lucas, quien señala que “ni fotocopiadora hay en el pueblo, por eso resultaron fundamentales las computadoras, porque de este modo pueden estudiar numerosos textos que bajan a las máquinas y que antes les estaban vedados. Ahora están abiertos a un canal de información muy grande”.
“Fue impresionante, cambió todo. Se modificaron los vínculos, porque alumnos que se trataban poco ahora se acercaban al compañero para que le explicara algo. Se intercambiaban fotos, juegos, se escribían, se decían dónde estaban las letras, dónde la barra espaciadora y muchísimas cosas más. La llegada de las netbooks fue atrapante para ellos que no tenían ni computadoras, ni Internet, ni cyber. Recién este año inauguraron uno”, explica Lucas que ejerce la docencia desde hace 20 años y lleva 15 en esta escuela, donde el cambio producido todavía lo asombra.
Alumnos y profesores emprenden la segunda edición de este diario digital en el que intentan mostrar el  trabajo escolar. Pero esta vez habrá más participación de los estudiantes, ya que  hasta ahora los chicos editan pero sólo los docentes publican. Son profesores de música, geografía, historia, biología, matemática, prácticas del lenguaje, TICs, química e investigación, entre otros.
Este año el diario virtual llevará a cada hogar de la comunidad educativa y del vecindario la presentación de los alumnos, docentes y auxiliares. Se podrá visualizar el proyecto Memoria por Malvinas con la participación de tres ex combatientes y acceder a la investigación “Tantas formas de desaparecer” que aborda la desaparición del ciudadano tandilense Mario Marzzocca, en el marco del programa Jóvenes, Memoria y Justicia. Además, subirán  videos y fotos del Encuentro de Arte Solidario y de distintos conciertos, entre ellos el didáctico de la Asociación Tandilense de Ayuda al Discapacitado, del que participan los alumnos.
Así, a través del diario virtual reflejan un hecho cultural que se ha convertido en un fenómeno para quienes habitan el Paraje Azucena y para los tandilenses. Se trata de los conciertos que brinda la Orquesta Santa Fuerte de Bella Vista, que reúne 100 integrantes, y que suele visitar la localidad tandilense. A ella se suman los alumnos de la secundaria Nº 12, que los reciben en su escuela donde realizan un campamento musical y ensayan en conjunto.
Tomó el nombre de una importante estancia de principios de siglo, La Azucena, que dio origen a varias leyendas pero también, con su posterior loteo, a esa diversidad de estancias menores y chacras que cuidan los peones rurales, padres de esos alumnos que asisten a la escuela secundaria Nº 12. Allí, 37 docentes educan a sus hijos. El ciclo básico tiene jornada completa,  es decir, 7 horas de clases y 50 minutos destinados a comedor, y un recreo más largo. El ciclo superior, que comienza las actividades a las 9 de la mañana, es de jornada simple pero por cuestiones de organización con el transporte casi todos los días se quedan hasta las 17.  Es que los chicos viajan aproximadamente una hora y media en transporte rural para llegar a la escuela y luego el mismo tiempo para regresar a sus hogares.
Motivados por todo lo producido en el diario, ahora los jóvenes del centro de estudiantes tienen interés en armar una radio, “aunque sea para musicalizar los recreos”, dicen. Otra experiencia que podrán poner en marcha de manera virtual.

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Voz de Tandil | Av. del Valle 1220 - Tandil