17 de febrero de 2012

Policiales

Policiales. Amenazaron a testigo clave y ex policía quedó detenido por "falso testimonio"

La tercera jornada del juicio por la desaparición, secuestro, tortura y muerte del abogado olavarriense Carlos Alberto Moreno en tiempos de la dictadura militar tuvo párrafos salientes con la amenaza de muerte a una testigo clave y la detención de un ex policía, acusado por el tribunal de incurrir en presunto falso testimonio.

Integrantes de la Comisaría Primera en 1977, cuando ocurrió la persecución y crimen del letrado en las inmediaciones de la Chacra de Méndez, fueron citados a declarar pero aportaron contradicciones objetadas por el fiscal federal Daniel Adler, y además repitieron con mucha frecuencia dos palabras: "no recuerdo".

A los efectivos que reportaron una denuncia de vecinos de la zona, el 3 de mayo de ese año, se les comparó los dichos que vertieron tres días después ante el juez Carlos Pagliere, con las declaraciones que ayer aportaron ante el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata.

El presidente del Tribunal, Roberto Falcone, en tono altisonante y en concordancia con sus dos pares, ordenó la aprehensión del comisario mayor retirado José Omar Juárez, quien entró al Aula Magna como testigo y terminó tras las rejas de la Comisaría Primera en la que otrora prestara servicios, a disposición del Juzgado Federal de Azul, imputado por mentir u omitir ante la autoridad judicial.

La ronda de testimonios comenzó con Ana María Posal, hija de la encargada de la cantina del Club Los Cardos, lindero al presunto centro clandestino de detención. La mujer, en los últimos días, recibió el domingo un llamado de intimidación. "¿Hola Ana?", le preguntaron. "Si, quien habla", respondió. Y escuchó ruidos extraños, con alguien detrás profiriendo: "dale, dale, pasale el mensaje". Inmediatamente, le mandaron un mensaje de texto al celular: "cerrá la boca". Fue horas antes de su citación, y el tribunal ordenó investigar el caso.

Posal trabajaba en el bar del club de rugby, a 60 metros de la quinta de Méndez. Una tarde llegaron un camión, autos y personal militar. Era 1977, y de repente, un uniformado se acercó a la cantina a comprar comida y pedir agua en baldes. Es que el inmueble carecía de ese servicio. Dijo que iban a estar 15 días, pero le advirtió que no entre y que golpee las manos sobre el alambrado. Pero mientras de día había relativa tranquilidad, "por la noche se escuchaban gritos, pedidos de auxilio, se escuchaban los lamentos de un hombre y dos voces femeninas. Eso duraba hasta la madrugada", dijo.

Posal aportó que por momentos llegaban 30 ó 50 militares que bajaban de un camión a la quinta de Méndez. "Yo ignoraba lo que pasaba en el país, y al comentarles a la gente de la comisión directiva de Los Cardos que se sentían gritos de gente sufriendo, me respondieron: ´por ahora ni se meta´". Recordó que dirigían la entidad apellidos reconocidos como Usandizaga, Elizondo, Luis Saldivar (ya fallecido), el doctor Vicente y el ginecólogo Ordoñez.

Luego de 3 ó 4 días de los gritos nocturnos, un día Posal fue al centro de la ciudad y al retornar se encontró con una balacera, la presencia masiva de castrenses, patrulleros y policías, que incluso entraron al club. "Era una batalla campal, me escondí durante 3 horas detrás del tanque de agua", reportó.

Poco después, los uniformados abandonaron la casa. Y Posal junto a Saldivar se acercaron a la vivienda. La describieron como "de dos habitaciones, una galería, un baño y una cocina. Había elásticos en la cama, parados sobre cajones de fruta, goma en las puntas como para atar manos y pies, y sobre los enchufes cables y un hierro. Ahí supimos que habían torturado gente", remarcó. También había gasas ensangrentadas, jeringas, remedios, un saco de hombre y un par de anteojos".

La testigo describió al militar que pedía la comida como un efectivo de mando, unos 40 años, bigotes, alto, morocho y de estilo "norteño". Posal fue aplaudida por el público al terminar sus dichos.

Roberto Pérez, hombre con problemas de audición, se presentó ante la Justicia. Era amigo de los Bulfoni, quien le comentó que dos personas de civil le apuntaban a un tercero (sería Moreno). El 4 de mayo, quien era vecino de la chacra de Méndez, y vivía cerca de la cantera Albión, escuchó 4 tiros y vio como una persona le apuntaba a otro, quien estaba despeinado, tenía barba de algunos días. El que portaba el arma decía que era Policía Federal. Entonces, junto a Marchioni y Bulfoni, Pérez fue a denunciar el hecho ante la Comisaría Primera.




LAS PRUEBAS TESTIMONIALES QUE COMPLICAN A OJEDA

Juárez, comisario mayor y oficial principal al momento del secuestro de Moreno, quedó detenido imputado por el delito de falso testimonio. El adulto mayor dijo que sufrió un ACV hace algunos días, por lo que le costaba recordar los hechos sucedidos hace 35 años. Al principio fue escueto, su relato era vago y poco preciso. Pero cuando le expuso la secretaria del Tribunal su declaración en 1977 ante el juez Pagliere, para sorpresa de muchos Juárez la desmintió, negó haber dicho lo que dijo, y no reconoció su propia firma. Además, ayer dijo que al ir al lugar de la denuncia, donde una persona amenazaba a otra con una pala, interrogó a un hombre alto, rubio, delgado. Cuando en el 77 lo había descripto como morocho, de unos 25 años, con jean y pullover gris claro, con la impresión de "ser provinciano". El juez Falcone, le anunció entonces: "usted no recuerda haber hecho la declaración, no reconoce la firma y no reconoce haber declarado ante Pagliere". El testigo decía "no tener mala intención". Entonces el Tribunal, inmediatamente, lo imputó por falso testimonio.

Luego vino Fernando Sánchez, ex policía de la Primera, también partícipe del procedimiento. Aludía a que, al llegar a la zona, retuvieron a un civil que se identificó como el cabo Ojeda, del Ejército. Y al comunicarse por radio con la "Experimental Ejército", le respondieron que ese hombre pertenecía a las fuerzas armadas y estaba haciendo ejercicios militares. Por lo que fue liberado al instante.

Alfredo Menéndez, comisario a cargo de la seccional primera en ese año, rememoró que tanto la Policía como el Ejército compartían la frecuencia del radio, puesto que la bonaerense estaba "subordinada" al mando militar durante los años de plomo.

También reconoció a Tomassi como jefe de área del Escuadrón 21 y Pappalardo como titular de Operaciones del Ejército, aquí en Tandil.

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