10 de julio de 2012
SANTA FE.- El arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, pidió ayer "superar los enfrentamientos" y que los argentinos puedan "construir juntos el país que soñaron nuestros mayores".
"Este 9 de julio debe servir como un momento de reflexión y compromiso para fortalecer los lazos de pertenencia", afirmó el obispo Arancedo, en su homilía pronunciada en la Catedral de esta ciudad, con motivo de la celebración del 196º aniversario de la Independencia.
Monseñor Arancedo pidió elevar "en este día una oración por nuestra Patria, para que encontremos como argentinos el camino de la concordia y la solidaridad que nos permita superar enfrentamientos y construir juntos el país que soñaron nuestros mayores y del que estamos en deuda".
"Las dificultades no deben opacar, por otra parte, la realidad de los esfuerzos que personas e instituciones hacen al bien de nuestra Patria", sostuvo.
"Hay riquezas que debemos agradecer y alentar, pero debemos tener cuidado de acostumbrarnos a justificar nuestros males y debilidades, como a postergar las soluciones", añadió.
Luego, el obispo expresó que "hoy el tema de la inseguridad, potenciado por el avance de la droga, se ha convertido en una realidad que reclama una atención y una respuesta que no podemos demorar y nos compromete a todos".
"No cabe duda que en una sociedad políticamente organizada, la responsabilidad de la dirigencia es mayor en la búsqueda de caminos que fortalezcan los lazos de pertenencia, como la equidad en el desarrollo de la comunidad. Es propio de la dirigencia, como parte de la virtud de la prudencia, saber crear las condiciones que hacen al bien común", aseveró.
Además, remarcó que "es normal en la vida de una democracia la diversidad de opiniones, pero es un signo de su madurez la capacidad de generar políticas en las que todos se sientan parte. Esto significa búsqueda de consensos y no escalada de conflictos", dijo.
Asimismo, afirmó que "la mayor marginalidad del ciudadano es estar en una comunidad y no sentirse parte de ella. Nos sentimos en nuestra propia vereda, tal vez con alguna cuota de razón, pero nos alejamos de esa verdad más grande que es sentirnos parte de una misma Nación con su historia y cultura", sostuvo el titular de la Conferencia Episcopal.
A su vez, manifestó que "con dolor escuchamos decir que los argentinos somos rehenes de nosotros mismos, de nuestros enfrentamientos y descalificaciones, y que nos falta encontrarnos en objetivos mayores de crecimiento e inclusión que recreen un clima de amistad social".
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