8 de octubre de 2020
Vuelve a jugar la selección de fútbol gracias a la extorsión de la Conmebol, porque el fútbol de casa se convirtió, como todo en estos últimos doscientos días, en un activo político para negociar.
Hablaremos del equipo, de las novedades que impuso el técnico Lionel Scaloni; evaluaremos sin saber mucho las condiciones del rival, la selección de Ecuador, que en principio parece un contrincante fácil. En la casa los chicos no buscarán explicarse de por qué el caprichoso gobierno cuarentenista no quiere que empiecen las clases y discutirán si Lionel Messi sigue siendo el mejor del mundo o no, como piensa Nicolás Russo, el presidente de Lanús. Se discutirá la formación del equipo y evaluaremos el estado de los convocados que la última vez que jugaron juntos fue hace 325 días.
Vuelve el fútbol, por ahora será una alegría pasajera, fugaz, pero alegría al fin. Ver a los jugadores cantando el himno nos hará olvidar de la terrible devaluación que se avecina, del cepo a la compra de doscientos miserables dólares y de las casi nulas reservas del Banco Central. Pensaremos en los tres delanteros que confirmó Scaloni, Messi, Lautaro Martínez y Lucas Ocampos e imaginaremos jugadas que entre los tres podrían elaborar y hasta arriesgaremos cuántos goles puede hacer cada uno.
Esta noche nuestra adrenalina saldrá del odio, la desazón y la grieta para instalarse en la euforia del fútbol, en ese espectáculo que para los argentinos tiene mucho de pasión y mucho de esperanzas. No nos olvidemos que cada año hasta los hinchas del club más débil, piensan en salir campeones. Cambiaremos el grito de "gol" por el insulto cotidiano hacia quienes han decidido entregar los destinos del país al mezquino capricho de alguien desesperado por ocultar sus culpas pase lo que pase. Veremos a los jugadores ecuatorianos y seguramente no podremos dejar de pensar en el escándalo que hicimos con el voto al informe sobre Venezuela en las Naciones Unidas.
Pero nos olvidaremos de los enfrentamientos durísimos dentro de la coalición gobernante por este tema, entre los que niegan la violación a los derechos humanos en la tierra de Nicolás Maduro, y los que confían en la objetividad de Michelle Bachelet, porque nuestro equipo está jugando bien, muy bien y Messi hace alguna de las suyas. Es mucho más lindo ver al 10 genial y enorme que los videos de las cámaras de seguridad del conurbano grabando robos y crímenes.
Vuelve el fútbol y es como llegar a una isla después de un trágico naufragio; la Bombonera esta noche tendrá todos los colores porque llegarán a ella todas nuestras ganas de pasar un rato feliz, lejos de la oscuridad cotidiana. Durante algo más de noventa minutos viviremos una realidad diferente, una que nos gusta y nos apasiona muy alejada de esta que nos propone un gobierno que no tiene un responsable claro, que se está deshaciendo poco a poco entre luchas internas, órdenes y contra órdenes y malas decisiones.
Esta noche comienzan las eliminatorias Sudamericanas para llegar al Mundial en Qatar 2022. Esta noche cambiaremos opiniones sobre si está bien o mal que el arquero de la selección sea Emiliano Martínez desplazando a Andrada y Armani. Hablaremos de cosas importantes que nos distraigan que nos ayuden a sentirnos vivos dentro de este régimen de prohibiciones caprichosas ,mientras nos obligan a ver otro espectáculo menos colorido y menos apasionante: ver como terminan de destruir el país sin siquiera decirnos hacia dónde vamos y por qué.
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