22 de enero de 2013
Mientras se habla de la creciente ola delictiva que viene afectando a Tandil y se habla incluso de emplazamientos a la cúpula policial, en lo que puede considerarse un hecho por demás significativo, dos delincuentes asaltaron ayer a la mañana “Buenos Aires antigüedades”, en Yrigoyen y San Martín, llevándose dinero en efectivo, computadoras y diversos efectos de valor.
Diego Nicola en diálogo con Multimedios LA VOZ, dijo que le parecía muy extraño el hecho, por la hora en que se produjo y la impunidad con que se manejaron los ladrones.
“Tengo terrible bronca, porque la gente como entró a rostro destapado, sin guantes sin nada. Me apuntó con la nueve mílimetros a la cara y me dijo quedate tranquilo porque no tengon ningún problema en volarte la cabeza. Pasá y dame el oro, donde tenés el oro? Me decía. No tengo nada, desde la última vez que me robaron no tengo nada. Están bien identificados”.
“A tres cuadras de la dependencia policial, con pleno operativo Sol. Con todos los robos que hay no entiendo como no hacen nada. No escuché nada todavía, que me vengan a decir sabemos quien es, hicimo un bloqueo, nada
“Se llevaron unos 4.000 pesos, una computadora que compré hace poco una Apple. Hice la entrega y el precio es de 14.000 pesos, la tenía en la valija. También se llevaron algunos relojes y una notbook, los teléfonos celulares y alhajas de plata”, indicó con indignación.
CAUSA CERRADA
Para aumentar la desazón y la impotencia Nicola, expresó que “hace unos días me notificaron que a cinco meses de ocurrir el anterior robo, cuando estaba mi empleada, cerraron la causa. Había filmaciones, se obtuvieron los rostros de las filmaciones, había fotos y cerraron la causa. No entiendo nada”. “Esto no da para más, es tierra de nadie”, graficó
Por indicación médica había ingerido algunos tranquilizantes “si no me muero de un ataque de presión. Hablé con mi viejo en Buenos Aires y le pregunté que hago?. Me dan ganas de borrarme y desaparecer, pero adonde voy a ir”.
El comerciante explicó que luego de trabajar en Estados Unidos, con los ahorros obtenidos, llegó hace una década a Tandil, montando el negocio y fue volcado todo en mercadería lo obtenido. “No me terminé de recuperar del robo anterior, me endeudé para comprar nueva mercadería y seguir peleándola, pero realmente asi no se puede seguir”.
MIEDO
Nicola, indicó a este medio que cuando el ladrón comenzó a apuntarle, “rogaba que no volviera la empleada. Había ido al mercado, le pedía a Dios que se demorara, porque con lo que pasó la vez anterior iba a repetirse el drama”.
“La chica sufrió una crisis nerviosa, se lastimó las manos con las uñas de la crisis de nervios. Le dije que se fuera a la casa cuando pasó todo y me decía no te voy a dejar solo. Por suerte después vino el novio y se fue, pero como le digo que vuelva a trabajar, no se puede seguir asi”, afirmó con visible dolor en su rostro y al borde de las lágrimas.
“Me pedían oro y yo no tengo nada. En determinado momento cuando me hizo sentar de espaldas y me ataron las manos, pensé que me iban a golpear”, explicó más adelante.
Al hacer referencia en la forma que actuaron los ladrones, indicó que el portador del arma actuó con absoluto profesionalismo y tranquilidad, mientras que el otro parecía más improvisado, inclusive “cuando le ató las manos a la empleada, lo retó al cómplice y le dijo que estaban sueltas las ataduras”.
Se quejó porque no había concurrido, por lo menos a la hora del diálogo con este medio, el máximo responsable policial “quiero que me den explicaciones. Tampoco vino ningún funcionario municipal a preguntar algo”.
Destacó que cuando pudo desatarse activó el botón de pánico y no pasó nada “llamé yo a la comisaría, a éste señor, que no apareció”, mientras mostraba una tarjeta personal con los datos del jefe de calle de la Seccional Primera.
“Hicieron los identikits y se fueron todos, no quedó nadie. De acuerdo a lo que manifestaron por lo que pudieron averiguar afuera, alguien vio a alguien en la puerta. Tenemos alguien afuera, no me importa nada, aparte si viene la gorra está todo arreglado, asi tal cual, no se que pensar”, expresó el comerciante sobre la tranquilidad del accionar de los delincuentes.
El comerciante dijo no poder comprender, como le había ocurrido otro hecho de esta naturaleza, “estamos en un lugar visible. Si me decís que estoy a mitad de cuadra, en un local interno, pero acá estamos en la esquina, a tres cuadras de la comisaría”.
Recuadro
Estadísticas
Este medio pudo dialogar de manera informal con un funcionario policial sobre la situación reinante en materia de seguridad y con absoluto pedido de reserva de identidad confió que en materia de estadísticas delictivas, los números actuales no registran un marcado incremento de hechos.
“Si querés que pierda el empleo, poné nombre y apellido”, indicó el efectivo policial con varios años en la fuerza de seguridad.
No dudó en mencionar que “antes de Ylundain, en las anteriores jefaturas también hubo hechos complicados y sin embargo no tuvieron tanta repercusión, ni se cuestionó tanto a la fuerza como ocurre ahora”.
Destacó más adelante “ustedes saben que este es un año electoral”, deslizó como dando a entender que la sensación adquiere una mayor notoriedad en virtud de los intereses políticos en juego en la comarca.
El razonamiento del efectivo, va en sentido opuesto a las afirmaciones que formulara a este mismo medio el responsable de Coordinación de la Jefatura de Gabinete, Alejandro “Topo” Rodríguez, quien desestimó de plano que hubiese intereses ocultos en los hechos de inseguridad para perjudicar a Tandil, ergo a las autoridades municipales.
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