10 de noviembre de 2021
En algunas ocasiones, algunos funcionarios respondieron,
"nosotros fuimos elegidos, hagan un partido y presentensé". Desde la Asamblea
creemos que es una respuesta inadecuada por varias razones. En democracia son
imprescindibles los partidos políticos y la participación activa de la
comunidad. El cuidado de las Sierras y el ambiente en general, así como tantos
temas importantes, trascienden los colores partidarios. Hacer un partido político
para defender las Sierras sería tan inadecuado como hacer un partido por la
salud, o por el deporte, o la cultura, o la producción, o la educación. Hay
valores y cuestiones que hacen al bien común que deben ser representadas por
todos los partidos, más allá de las diferencias que existan entre ellos y las
legítimas preferencias de la ciudadanía. Justamente, las diferencias entre los
partidos sobre sus formas de resolver cada una de las cuestiones fundamentales
debieran quedar explicitadas ante quienes votamos y tenemos derecho a conocer
con claridad que es lo que va a hacer cada candidato si es elegido. Y por
supuesto, debiera estar penalizada la mentira.
Las Sierras que aparecen en la propaganda política se
muestran sin construcciones, aunque, como todos sabemos, la invasión con usos
urbanos es dramática. El relleno sanitario está agotado, pero siguen eludiendo
la implementación de separación de residuos en origen, con la excusa de que la
población no está preparada. Se hace un encuentro al año sobre agroecología,
pero se incumple siempre la limitación a las fumigaciones y el propio municipio
pone un mosquito fumigando entre las imágenes institucionales en su página web.
Se festeja una planta desnitrificadora en "pozos que quedaron debajo de la
ciudad" como si esa fuera la razón y no la contaminación con componentes
orgánicos como efluentes cloacales y residuos de la fertilización que requiere el
mismo modelo insustentable que deteriora los suelos. Si se inunda una parte de
la ciudad es el clima, no la impermeabilización y la construcción en las
laderas serranas. Y así con tantas cosas.
En una ciudad con Universidad y excelentes instituciones
científicas, técnicas y educativas, priman las explicaciones simplistas que no
explican, y los hechos consumados, como aprobar nuevos loteos en las Sierras, dejar
que ocupen parte de Villa del Lago, aprobar un plano fraudulento con 58 baños
para 24 personas y dejar hacer un Gran Centro Comercial en el Valle
Interserrano Don Bosco.
¿Cuándo es el momento para que la ciudadanía sea escuchada,
más que atiborrada de marketing? ¿De qué depende que quienes representan y
quieren representar a la ciudadanía de Tandil tomen conciencia y asuman el compromiso
verdadero de preservar la naturaleza de la que formamos parte las generaciones
presentes y venideras?
Una vez más, decimos las Sierras de Tandil no son piedra
para moler ni terrenos a urbanizar. Ignorar su extraordinario valor y cambiarlo
por cuatro monedas no es ni será progreso. Si algún candidato cree que sí, que tenga
al menos, la honestidad de decirlo abiertamente para que la ciudadanía elija
con mayor libertad.
Asamblea en Defensa de las Sierras de Tandil
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