26 de junio de 2023
*Soledad Restivo/ Agencia Comunica- Medios Unicen
Anteriormente, el tribunal aceptó
incorporar los testimonios de los hijos de Cordido, quienes en la época tenían
3 y 5 años. Ambos dieron detalles de cómo los militares secuestraron a su
padre. Karina y Cristian relataron cómo sus vidas cambiaron radicalmente con
mudanzas signadas por la estigmatización. "La vida de nuestra familia
cambió drásticamente el día que se llevaron a mi papá, todo fue una hecatombe
desatada... nos mudamos a Misiones, y eso trajo consigo una sensación de felicidad,
porque nadie nos conocía allí", luego regresaron a Azul, "pero ya no
conseguía trabajo... mi padre era un luchador, una gran persona, un gran
amigo", dijo Karina. Cordido era secretario general de la UOCRA y
militante peronista.
Rafael, Natalí, Irina y Tania declararon
desde Ecuador como testigos directos del secuestro de su padre, Osvaldo
Laurini, desde su casa en un allanamiento ilegal perpetrado por los militares
fuertemente armados. Laurini era un reconocido artista, docente, fotógrafo,
periodista, etnógrafo y cartógrafo. Integró la Comisión Pro Escuela de Bellas
Artes de Azul, recorrió la Amazonía realizando exploraciones etnográficas.
Formó una familia en Ecuador con Maruja y se estableció en Argentina con sus 5
hijos e hijas.
Osvaldo Laurini fue secuestrado en la
madrugada del 24 de marzo, estuvo preso casi un mes en los que su familia lo
buscó denodadamente. Al ser liberado, la familia volvió a radicarse en Ecuador.
A pesar de haber nacido en aquel país, los hijos e hijas habían transcurrido
toda su infancia en Argentina donde vivieron más de 10 años. El impacto social,
cultural y económico fue brutal.
Osvaldo volvió a Argentina luego de su
separación y luchó 10 años para recuperar el cargo docente en el que fue
cesanteado, dos años después de recuperar su derecho, falleció de un aneurisma
en el año 1991, según detalló Tania.
También declaró su sobrina, María Isabel
Laurini, una destacada militante por los derechos humanos en la ciudad,
integrante de la APDH local. María Isabel brindó detalles sobre cómo la
estigmatización y las persecuciones políticas marcaron profundamente a su
familia. Tanto su padre como su tío Osvaldo y un tercer hermano, todos ellos
docentes, fueron cesanteados.
Tal y como le expresó Karina, la situación
de cada una de las familias se convirtió en una "hecatombe" que mantiene sus
ecos en el presente. Secuelas que se
vuelve necesario decir contar, hacer saber, más allá de los alcances que el
relato tenga como material de prueba o pertinencia para el tribunal.
Recordemos que este juicio tiene 28
acusados, entre ellos dos civiles, por los delitos cometidos contra 156
personas en 7 centros clandestinos de detención CCD ubicados en Azul, Olavarría
y Tandil, los penales 7 de Azul y 2 de Sierra Chica. También se juzgan delitos
cometidos contra empleados de las empresas olavarrienses Calera Avellaneda y
Loma Negra. Hasta el momento han dado sus testimonios 120 víctimas, familiares
y testigos.
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