30 de agosto de 2015
JULIÁN JOSÉ ZARRABEITIA
“Difícil tarea plasmar en pocas líneas la semblanza de un hombre que fue mi padre…
Julián era el mayor de cinco hermanos: Carlos, Jorge, Ariel y José María. Siendo un niño aún, quedó huérfano de padre.
A partir de ese momento y para siempre, junto a una madre valerosa y luchadora, hizo de la familia el pilar más importante de su vida.
Se casó muy joven con Nora, su gran amor y su eterna e inseparable compañera.
Amante del deporte y del fútbol en particular, con innegables dotes de conducción y dirigencia, a sus escasos 30 años fue presidente de la Liga Tandilense de Fútbol, poniendo a favor de esa institución su idoneidad, capacidad y entusiasmo.
Fue también presidente de la Asociación de Bochas de Tandil, aportando en ese cargo sus mejores cualidades, cosechando amigos, respeto y consideración.
Fundó la Asociación de Bochas de la provincia de Buenos Aires, siendo su primer presidente.
Muy joven, apenas terminado el colegio secundario con su título de bachiller, había ingresado como empleado al Banco Provincia, lugar en el que permaneció hasta alcanzar su jubilación.
Abrazó desde siempre la causa de la Unión Cívica Radical y compartiendo plena y fervorosamente el pensamiento de Raúl Alfonsín.
Fue delegado municipal de la vecina localidad de Gardey, trasladándose a vivir allí, con su esposa. Sostenía que sólo de esa manera, siendo un vecino más, podía vivenciar las necesidades de aquel pueblo y así lo hizo.
Guardaba de aquellos tiempos entrañables recuerdos y muchos amigos.
Fue luego concejal y ya grande -retirado del quehacer político, lúcido e informado como siempre- siguió interesándose por todo cuanto acontecía en el país.
La ancianidad lo encontró junto a su esposa, sus hijos Adriana y Julián, su hija política Cristina; sus nietos que adoraba Juan Cruz, Bernardo y Yanina; y el tesoro más preciado le que dio calidez y ternura a sus últimos años: sus bisnietos Simón y Pedro.
Se fue un hombre íntegro, ético y honesto; gran amigo de sus amigos y excelente dirigente.
A nosotros, su familia, nos deja, el ejemplo de su vida, transparente y sencilla y el sello indeleble de su permanente cariño. ¡Lo vamos a extrañar!”.
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DOMINGO AGUSTÍN GUILLEN (LITO)
“El 8 de agosto será un día para no olvidar… Tengo una nueva estrella para buscar en el cielo. Se llama Domingo Agustín Guillén, quien contaba con 75 años.
El Lito, como lo llamaban sus amigos, era oriundo de nuestra ciudad y sólo contaba con 14 años de edad cuando vistiendo pantalón tres cuarto, tuvo que emprender su propia vida y -de esa forma- ayudar a sus padres.
El campo lo cobijó y a ese niño serio y con voz arrabalera, marcas en su cuerpo le dejó. Buscó -y lo consiguió- ese lugar tan preciado por muchos: en La Tandilera (Magnasco) y a hacer quesos aprendió.
Con 28 años de edad ingresó a la Usina, al trabajo tan deseado. Fueron épocas de sudor, mates con amigos y hasta discusiones con vecinos que no querían cortar sus árboles para colocar líneas de alta tensión.
Ante un juez de paz se comprometió con Electra Elsa Fernández (Kiti), con quien formó su familia. Llegaron luego los hijos Daniel Sergio, Robertito, Lidia y Analía; sus hijos políticos Patricia, Carlos, Alfredo y Mariela; sus nietos Lucía, Enzo, Agustín, Tatiana, Gustavo, María Tatiana, Marco Agustín, Isaías, Jazmín y Cintia.
Papá: fuiste un hombre de trabajo y -como dijimos siempre- un luchador, ¡un gladiador!
Peleaste contra esos males durante más de 18 años y sos un gran ejemplo para nosotros.
Siempre te recordaremos por tus anécdotas, tu pasión por el tango y la política”.
Sus restos, previo velatorio, recibieron inhumación en el Cementerio Parque Pradera de Paz.
“¡Papá! Palabra muy tierna
que siempre perdona
que todo lo da.
¡Papá! Que tanto luchaste
por darme un camino
de amor y de verdad.
¡Papá! Serás siempre inolvidable
porque sos, junto a mi madre,
lo que más quiero… ¡Papá!”.
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TERESITA INÉS RIVAS Vda. DE ESTRADE
El lunes 10 se produjo el deceso de Teresita Inés Rivas viuda de Estradé, quien tenía 67 años.
“Pensar que hace casi 32 años conocí tu carita y me enamoré, hoy hace casi una semana que no entiendo cómo te fuiste tan rápido.
El lunes tu cuerpo dijo basta, basta de sufrir esta enfermedad horrible que batallaste durante muchos años. Nunca bajaste los brazos, siempre una sonrisa y mucha fuerza para atravesar los malos momentos.
Una mujer imposible de no querer, una amiga de oro, una madre inigualable, por donde pasaste dejaste amor y sonrisas, siempre de buen humor, con optimismo y buena onda viviste la vida a pesar de los golpes. Nos quedamos sin papá hace más de diez años y tu forma de ser hizo que lo afrontáramos alimentándonos de los buenos recuerdos.
Sé que soy egoísta, te lloro porque no entiendo por qué ya no te tengo, quizás sea porque me enseñaste a amarte pero nunca a vivir sin tu presencia. Sé que jamás quisiste que estemos tristes por vos, por ello te guardaste los dolores escondiéndolos detrás de sonrisas, eso sí que no pude aprenderlo. Aunque esa última imagen de paz que nos dejaste es la que me tranquiliza.
Hoy con nos volvemos a casa esperando encontrarte… algún día entenderemos que solo tu cuerpo se fue y que tu recuerdo vive dentro nuestro, que solo es cuestión de pensarte para que vuelvas. Buen viaje viejita, espero estés feliz junto a los que se nos adelantaron. ¡Te amamos!”.
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EDELMIRA RAMONA FERREYRA
Falleció el pasado 9 de agosto, tras una corta dolencia.
Había nacido el 17 de marzo de 1943, en Tandil, y siempre se dedicó a las tareas domésticas.
Era una persona muy querida por sus vecinos del barrio La Movediza.
Siempre será recordada con mucho amor por sus hijos: Cecilia, Alberto, Marcela, José Luis, Damián, Mercedes, Noel y Liliana; y -en especial- su gran amor y padre de sus hijos, Damián Faustino Espíndola, con quien formó pareja a los 25 años, hasta la actualidad.
Tuvo unos nietos maravillosos que la amarán y recordarán mucho: Nicolás, Zoé, Zahir, Milagros, Antonella, Federico, Lucía, Sofía, Andrea, Gisele, Sebastián, Rodrigo, Adrián, Valentina, Bautista, Noelia, Gustavo y Alejandro.
Estará por siempre en el corazón de sus hijos políticos Eduardo, Mariana, Daniel, Claudia, María y Roxana.
Dedicatoria:
“Ramona, desde el cielo sos nuestro ángel que nos cuidará día y noche.
Siempre estarás presente. Tu recuerdo seguirá vivo en nuestros corazones.
Te queremos mucho. Tu gran familia”.
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HÉCTOR BERROETA
“Hoy llegamos a este lugar, caro a nuestros sentimiento más íntimos y personales, porque aquí están nuestros afectos familiares, quienes nos antecedieron, nuestros abuelos, nuestros padres, pero también hombres y mujeres que alguna vez conocimos, vecinos de esta ciudad, con una especial particularidad, tener presente, tener militancia y definida una bandera política, que es nuestros orgullo y sentimiento republicano, el emblema y la historia de la Unión Cívica Radical.
Que desde aquellos lejanos tiempos del noventa nos dieron un legado de ética, honestidad, principios, que hoy mantenemos, quienes hoy estamos aquí presentes, con militancia política y adhesión a nuestros principios, venimos a despedir y rendir nuestro homenaje a don Tito Berroeta, amigo y correligionario en la militancia en estos años.
De familia radical, afiliado en San Manuel en la década del ‘40, conoció aquellos tiempos un partido de lucha cívica, en un país que venía de golpes militares y del fraude.
Trabajador del campo, luego en Tandil como propietario de un colectivo, siguió aquí con su afiliación y trayectoria de los primeros pasos.
A principios del noventa y a través de un amigo común -Leopoldo Villemur- lo conocimos y la comisión directiva de aquel tiempo le dio la tarea de hacerse cargo del emblemático bar El Frontón, hacer tareas de mantenimiento, que tenía varias facetas en nuestra Casa de la calle Mitre 550.
Recordamos el aguante en nuestras reuniones de altas horas, para cerrar el comité a la noche y estar devuelta a la mañana siguiente, abriendo las puertas y atendiendo las inquietudes de todos aquellos ciudadanos que nos visitaban. En resumen: un radical de cuna y tumba que nos deja el mejor de los recuerdos y que compartió los buenos y no tan buenos tiempos de nuestro partido político.
Amable, atento, familiero, buen compañero de trabajo… Llegar hasta aquí nos embarga la emoción y su recuerdo. Pero tenemos bien presente que don Héctor descansa en paz y que su vida cívica no fue en vano, tuvo una responsabilidad de cuidar durante 25 años nuestra Casa, trabajar en ella y dar un ejemplo de conducta y honestidad.
Don Tito, nuestro amigo en nombre de los radicales de Tandil, ¡muchas gracias!”.
(Palabras pronunciadas durante su despedida por Hugo Buzzo, en representación de la UCR de Tandil)
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IRENE ALICE PEDERSEN
A los 87 años, el pasado 6 de agosto dejó de existir Irene Alice Pedersen viuda de Martínez, dejando un dolor inmenso en sus familiares y amistades.
Fue la mayor de cinco hermanos y desde muy chica tuvo que salir a trabajar para ayudar a su mamá, ya que su papá falleció muy joven.
A los 24 años se casó con Eduardo Martínez Loidi y tuvieron cinco hijos: Liliana Inés (f), Mirta Alicia, Eduardo Daniel, Susana Mabel y Ricardo Horacio, quienes se casaron con Roberto, Enrique (f), Jorge, Alejandra y Verónica, y la llenaron de nietos: Fabián, Lisandro, Marcial, Karina, Natalia, Mauro, Favio, Federico, Carolina, Daiana Ayelén, Emiliano (f), Lautaro, Nahuel y Anabella; y de bisnietos: Belén, Gisela, María, Federico, Delfina, Guadalupe, Lucas, Franco, Agustina, Facundo, Pamela, Nahuel, Benjamín, Nehuén y Thiago.
“Viejita mía. ¡Cómo te extraño! Ahora eras vos mi compañía, ya que hace cuatro meses se fue mi compañero, mi amor. Ahora queda en mí un vacío enorme, difícil de superar. Mi único consuelo es que sé que no sufriste: te quedaste dormidita. Algo quisiste decirme, pero no te entendí, quizás te despediste.
Ahí quedó tu tejido al crochet, tu revista de sopa de letras, tu juego de dados, de cartas para jugar al romi. Te extraño muchísimo: hasta pronto viejita. Tu hija Mirta.
Estamos eternamente agradecidos al hogar de Marta Lasarte, donde estuvo unos pocos días, mientras yo me reponía de una dolencia. La trataron con una dulzura y calidad humana increíble. Gracias, ¡mil gracias!”.
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