4 de agosto de 2021
Dunan explicó a este medio que tras la firma del convenio
con el Municipio, "estamos en la etapa de preparación de contratos, esperando sumar
posibles inversores y analizando algunas estrategias de financiamiento, porque
hay socios que se quieren agregar, luego del anuncio. A esta altura, el avance es
más administrativo y financiero, que otra cosa. Y esperamos empezar en 60 o 90
días, la obra civil".
Al respecto, Buquete detalló que "mientras tanto se está planificando cómo va a ser la implantación de la planta dentro del predio del Parque Industrial, porque si bien nuestros socios australianos nos dan un layout estándar, tenemos que adaptar una serie de cuestiones, como la entrada, la salida, cada una de las partes de almacenamiento, etc. Estamos trabajando en eso mientras se termina el estudio de impacto ambiental".
"Tenemos mucha confianza en este proyecto, creemos que tiene un muy buen impacto social y ambiental para el futuro y creo que las autoridades locales, provinciales e inclusive nacionales, lo ven de esa manera. Estamos felices con el impacto que esto va a tener y que ha tenido hasta ahora. Porque no solo que se han acercado potenciales inversores, sino que hasta nos han pedido de abrir una segunda planta, incluso antes de poner en marcha la primera", aseguró Dunan.
El ejecutivo de Bioceres destacó la elección de Tandil para la instalación de la primera planta de este tipo en el país, "porque tiene un gran volumen de producción de trigo y de rastrojos. Y nosotros contemplamos que puede haber provisión eventual de otros Partidos. Pero este es un proyecto que genera interés al productor agropecuario, porque lo saca también del genérico de producción de grano y es una alternativa para darle valor agregado a su producción, de una manera que antes no estaba disponible. Es un muy buen ejemplo de lo que puede ser la innovación aplicada a la agricultura" y deslizó que "hay otros proyectos que estamos trabajando en la zona aledaña, que no está relacionado con esto de los rastrojos particularmente, pero de alguna manera, los actores de la economía local son los que van a generar el desarrollo territorial y eso es lo que los intendentes ven muy atractivo, generar trabajo local y empezar a mover la industria de otra manera".
En lo que refiere a puestos de trabajo, estimaron los entrevistados que serán "más de 100 entre puestos directos e indirectos" y Dunan indicó que "no hay que perder de vista que este es un proyecto líder en lo que es la construcción verde. A partir de acá, realmente el crecimiento de este tipo de industria va a ser exponencial".
Por su parte, Buquete agregó que "la planta en sí, va a emplear entre 30 y 35 personas, primero en la parte de arquitectura, diseño, comercialización, logística; y después hay un trabajo relacionado con el aprovisionamiento, con la fabricación de los fardos de rastrojos. Pero además, en la industria de la construcción va a generar un impulso para el uso de este tipo de materiales".
CUESTIONAMIENTOS AMBIENTALES
Tras el anuncio de la instalación de la fábrica de paneles Durra, se elevaron algunas voces, cuestionando el impacto ambiental que este modelo tendrá, especialmente sobre los campos de la zona, así como supuestos riesgos en la utilización de los paneles en viviendas y estructuras edilicias.
En ese sentido, Claudio Dunan, afirmó que "los residuos de agroquímicos, normalmente en los rastrojos, son muy escasos, porque las aplicaciones se hacen mucho más temprano que cuando el trigo ya está secándose o el cultivo entregándose. Y además, no olvidemos que este es un proceso de extrusión a alta temperatura, más de 200 grados, donde cualquier residuo que pueda haber, se descompone. Así que no hay residuos de agroquímicos en el rastrojo. Es una preocupación que la entendemos, pero que no está relacionada con la verdad de esta tecnología".
"Y otra ventaja de este proceso, es que solamente se utiliza el rastrojo, el material aglutinante del rastrojo, que es la propia lignina del cultivo de trigo y esto, a alta presión, es todo lo que se hace de proceso. No hay ningún agregado químico, no genera ningún producto orgánico volátil ni nada que se le parezca. Solo se le pega un papel Kraft, que es un papel madera un poco más grueso, para darle una terminación, pero no lleva ningún agregado, no genera efluentes en la planta, por lo tanto, desde el punto de vista ambiental, es una tecnología notablemente limpia", amplió.
Eugenio Buquete aportó luego que "el proceso productivo consiste en una máquina que comprime la paja del rastrojo de trigo, a alta presión y alta temperatura y las características que tiene el panel, de durabilidad y propiedades ignifugas, tienen que ver con las propiedades del material, y no por el agregado de algún producto químico en el proceso",
Respecto de la cosecha de los rastrojos, Dunan expuso que se implementará "un protocolo de producción con los agricultores que se asocien a este proyecto, en el que no se va a poder extraer más del 20 % del rastrojo en pie. Y va a ser en una rotación, no va a ser 20 % siempre del mismo campo, porque la realidad es que hay suficiente cantidad de hectáreas de trigo en Tandil como para que podamos volver una vez cada tres o cuatro años a cada campo, sacando no más del 20 %. Entonces, el impacto que tiene, de extracción, es absolutamente mínimo".
También aclaró que "la mayor parte del carbono del suelo, no proviene del rastrojo en superficie, sino del rastrojo radicular. Por lo tanto, cuando estamos hablando de extraer 20 %, una vez cada tres o cuatro años, de los rastrojos superficiales, se entiende que el impacto sobre el carbono del suelo, es absolutamente nulo. Esto está probado y hay publicaciones que indican que entre 30 y 50 % del rastrojo se puede cosechar sin mayores problemas, en áreas que inclusive son de menor productividad que Tandil".
"Estamos muy conformes con nuestra forma de pensar y nuestro protocolo. Tenemos claridad que esto no solo no tiene un impacto negativo sobre el suelo, sino que tiene un impacto positivo sobre la huella de carbono del trigo, porque al descomponerse el rastrojo de trigo, se genera óxido nitroso que vuelve a la atmósfera, y al cosechar una parte de ese rastrojo, secuestramos ese carbono bajamos las emisiones del cultivo de trigo", dijo.
Dunan enfatizó sobre la importancia de "informar bien de qué se trata la tecnología, porque tiene muchísimas ventajas desde el punto de vista ambiental".
Buquete, integrante de la Cooperativa Falucho, destacó "la velocidad
de este tipo de construcción en seco, que es un método no tan popular en Argentina,
aunque está creciendo. Tiene un nivel de eficiencia energética muchísimo más
alto. Una pared tradicional hace que se pierda mucho el calor de las viviendas,
este tipo de paneles, con las características que tiene, hace que no se pierda
el calor. Es más eficiente y más veloz. Y la idea es hacer viviendas modulares,
que los paneles salgan precortados de la fábrica para las necesidades que
tengan cada uno de los proyectos. Y estos paneles tienen una característica,
que es que son mucho más portantes que un panel tradicional de durlock, por
ejemplo, que mide un centímetro de grosor y estos paneles, miden
"NO VAMOS A UTILIZAR TRIGO TRANSGÉNICO"
Ambos directivos remarcaron que "la industria de la construcción es generadora del 40 % de dióxido de carbono (CO2) a nivel mundial".
"La construcción de ladrillos implica el uso de combustibles fósiles para que funcionen los hornos. Lo mismo pasa con la industrial del hormigón. Son industrias muy intensivas en el uso de energía. En el caso de los paneles, el consumo de energía es muy bajo en el proceso de fabricación", aseveró Buquete.
"Estamos hablando de la descarbonización de la industria de la construcción, que en los próximos diez años, va a ser mandatario. Y cada metro cuadrado de nuestros paneles, tiene 88 % menos, en su construcción, de energía utilizada. Y además, por ser la materia prima el rastrojo de trigo, que es la biomasa resultante de la fotosíntesis del cultivo, fija 8 kilos de CO2 por metro cuadrado, así que el impacto ambiental es muy positivo desde el punto de vista de las emisiones", sumó Dunan.
Éste último recordó que "en diciembre dimos un seminario sobre el tema y contestamos varias preguntas. Nosotros estamos dispuestos a conversar, porque lo nuestro no es una cuestión de opinión, es de mediciones y de ciencia. Lo importante es eso. La tecnología es innovadora y tiene las ventajas de las que estamos hablando. No estamos ocultando nada y es absolutamente comprobable con la información y con la ciencia que está detrás del proyecto".
Sobre las alarmas que se encendieron en relación a la posibilidad de que los paneles terminen en algún momento construyéndose con rastrojo de trigo transgénico, Dunan fue enfático al asegurar que "nosotros no vamos a utilizar trigo transgénico en la construcción de los paneles. Al no utilizarse el trigo transgénico, ningún productor utilizará el glufosinato en trigo. Utilizará los herbicidas que normalmente se utilizan. Hoy en Argentina y en el mundo, se utilizan fitosanitarios, herbicidas, insecticidas, fertilizantes. Pero en este caso, la preocupación sobre el trigo transgénico es solamente una imagen. No está relacionada con la realidad".
"Estamos comprometidos en desarrollar los estudios de impacto ambiental, la tecnología la estamos testeando en el INTI. Esto deja en claro cómo nos movemos nosotros, en respetar todos los procesos. Estamos avanzando en esa dirección y a disposición de lo que necesite la comunidad de Tandil para sacarse las dudas que puedan tener. Sabemos que la tecnología es innovadora, tiene un impacto ambiental positivo, pero también social y económico para la ciudad en sí. Y no hay inconvenientes en seguir conversando con quienes lo requieran", manifestó.
"Acá también hay empresas detrás de esto, que tenemos una imagen. Bioceres cotiza en bolsa. No somos una empresa que estemos generando proyectos sin estar seguros de lo que estamos haciendo", agregó.
Buquete también destacó "la trayectoria de la Cooperativa Falucho como empresa dedicada a la vivienda y la construcción y vemos que esta es una forma de avanzar hacia las nuevas tecnologías y apuntar a lo que se viene. Argentina tiene convenios firmados, a nivel mundial, para reducir las emisiones de dióxido de carbono y una de las industrias donde más se puede reducir, es en la construcción. Hay mucho potencial de crecimiento y desarrollo".
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