8 de febrero de 2008
Un joven tandilense que había pasado sus vacaciones en el balneario patagónico de Las Grutas, y consumió pulpo en escabeche preparado en forma casera para luego contraer botulismo, continúa en grave estado e internado en la Clínica Chacabuco, donde los médicos lo mantienen con vida hasta que elimine la totalidad del veneno en un poco usual cuadro de botulismo.
El vecino, Claudio Rebelli (30), permanece en la Sala de Terapia Intensiva del centro asistencial privado, donde recibe asistencia respiratoria mecánica y es alimentado por una sonda, indicaron fuentes de la entidad.
Según se supo, había visitado la villa turística del sur del país junto a su entorno íntimo, aunque poco antes de regresar a nuestra ciudad ingirió el alimento que hoy es investigado por autoridades de Río Negro.
Al observarse los síntomas, autoridades de salud dieron parte a la Dirección de Bromatología quienes comprobaron el contagio tras la inoculación de roedores.
De inmediato se realizaron gestiones en el Ministerio de Salud bonaerense para el envío de la antitoxina.
SIN HABILITACIÓN
El inspector general del Municipio de San Antonio Oeste, Claudio Moiragui, comuna que comprende al circuito turístico que visitara la familia tandilense, manifestó ayer que en la ciudad de Viedma se analiza una muestra del escabeche consumido por el joven de nuestra ciudad.
Mediante un fax, las autoridades patagónicas se pusieron al tanto de la situación en la noche del miércoles.
En el frasco figuraba el nombre de la mujer que elaboraría los alimentos de origen marino, por lo que no fue dificultoso hallar a los elaboradores, según explicó el funcionario a AM 1560 en comunicación telefónica.
De todos modos, aclaró que el producto no estaba rotulado y carecía –por lo tanto- del detalle de “los ingredientes y la fecha de vencimiento”, agregó Moiragui.
“En menos de una hora ubicamos el lugar, un domicilio particular. La señora accedió a que ingresáramos. Incautamos cuatro muestras que fueron derivadas al laboratorio de Viedma”, relató.
Ratificó además que la mujer “no tiene habilitación” y sus productos “se difunden de boca en boca. El señor hizo un encargue de 20 frascos, 10 se quedó él y otros 10 repartió a los amigos”.
Las muestras, si bien no corresponde estrictamente a lo consumido por Rebelli, se examinan al detalle para ahondar en el contenido de los frascos.
Mientras se aguardan los resultados, ese Municipio prohibió a la señora la comercialización del producto, en tanto no posee el certificado obligatorio que exige la legislación.
La salud pública del distrito balneario del sur argentino –agregó- no registra antecedentes de botulismo. “Es muy extraño que le haya sucedido a una sola persona y no a su entorno, que también consumió”, culminó.
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