11 de mayo de 2023
En la primera jornada del Simposio FERTILIDAD 2023 organizado por la Asociación Civil Fertilizar, tuvo lugar un panel moderado por el investigador Juan Pablo Monzón del Conicet, donde se abordó la temática de las brechas de rendimiento en los principales cultivos extensivos de Argentina. Abriendo el bloque, el Ing. Agr. José Andrade, especialista de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires (FAUBA), dio a conocer los datos de un estudio basado en modelos de simulación de cultivos y datos de campo que realizó junto a su equipo de colaboradores, en el que estimaron la brecha existente entre los rendimientos potenciales y reales, en las principales zonas productoras de soja (primera y segunda), maíz (temprano y tardío), girasol y trigo del país, tanto en la frontera agrícola como en la región núcleo, en doce zonas climáticas, considerando la influencia de la napa.
"Los rendimientos promedio en campos de productores
suelen estar muy por debajo del potencial debido a factores que los limitan y
reducen, como la deficiencia de nutrientes, la competencia de malezas y el daño
causado por insectos y enfermedades", repasó Andrade. También influye la
concentración de dióxido de carbono atmosférico, la temperatura, la radiación
solar, el balance hídrico, tipo de suelo y el manejo.
Según indicó el experto, "un productor con buen acceso a
insumos, mercados y conocimientos técnicos podría alcanzar entre el 70 y 80%
del potencial, aunque más allá de este nivel sería difícil lograr incrementos
de rendimiento de manera rentable con las tecnologías existentes".
De acuerdo con el estudio, para el caso de un trigo en
Tandil, los rendimientos logrados a nivel de partido se ubicaron en 3,5
toneladas por hectárea en promedio, mientras que los rindes potenciales, sin
limitación de agua, llegaron a 6,7 toneladas, es decir que la brecha fue del
52%.
Para el cultivo de maíz (temprano y tardío), en
Pergamino, la producción obtenida fue de 14,4 toneladas por hectárea con un
potencial de 7,6 toneladas, con lo cual, la diferencia entre ambos resultados
llegó a 47%.
La soja de primera en Pehuajó alcanzó 3,2 toneladas por
hectárea, pero tenía un potencial de 4,9, de ese modo, la brecha fue del 66%.
Para los cultivos de segunda, se registraron rindes de 2,2 toneladas por
hectárea cuando podrían haberse logrado 3,6 toneladas.
En el caso del girasol, en Gral. Pico los rendimientos
reales llegaron a 2,1 toneladas por hectárea y tenían un potencial de 1
tonelada más, por eso, la brecha llegó al 67%.
"Llevar los rendimientos logrados actualmente al 80% de
su potencial en secano, en la superficie actual, significaría que en maíz
podríamos estar hablando de 80 millones de toneladas de producción anual a
nivel nacional", aseguró Andrade. En trigo sería posible llegar a los 30
millones de toneladas, en soja a 60 millones de toneladas y en girasol a 4
millones de toneladas de producción al año.
Luego, el Ing. Agr. Nahuel Reussi Calvo, especialista de
la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Mar del Plata e
investigador adjunto del Conicet, analizó cuánto de la brecha de rendimiento se
debe a la nutrición y cuánto al manejo de suelos.
El ingeniero remarcó que, en la actualidad, se registra
una mayor demanda y una menor oferta natural de nutrientes en los lotes de
producción agrícola argentinos y que la respuesta a la nutrición varía con la
condición de salud del suelo. Asimismo, señaló que la contribución de la
nutrición aumenta con los años de agricultura y que la reducción de las brechas
de rendimiento se obtiene por un efecto combinado de la disponibilidad de
nutrientes y la mejora en la salud edáfica.
"La nutrición es condición necesaria pero no suficiente",
advirtió Reussi Calvo, al tiempo que destacó la importancia de hacer un
diagnóstico y monitoreo de nutrientes adecuado y considerar las interacciones
entre las distintas prácticas de manejo que afectan su disponibilidad.
"Los rendimientos de los principales cultivos extensivos
de Argentina y, por ende, la demanda de nutrientes se ha incrementado en los
últimos 20 años. La tasa de crecimiento de la producción total de granos
alcanzó 4,17 millones de toneladas por año como consecuencia de la mayor
participación del cultivo de maíz, sin embargo, en la actualidad existe una
brecha entre los rendimientos actuales y los alcanzables en secano que se
ubican entre el 35% al 50%", contó el ingeniero.
Las causas de esa diferencia son varias, desde la salud
del suelo hasta las prácticas de manejo de cultivos. "La falta de rotaciones
con pasturas y la disminución de la frecuencia de gramíneas en la rotación,
sumado al bajo uso de fertilizantes, han producido una notable disminución de
los niveles de materia orgánica de los suelos de la región pampeana y, por lo
tanto, la oferta natural de nutrientes. Así, dependiendo del tipo de suelo y
textura, hoy en día solo existe el 50% del nivel original de materia orgánica",
dijo Reussi Calvo.
Cuando se agregan nutrientes, la respuesta de las plantas
puede seguir distintos patrones dependiendo de la salud edáfica de cada uno de
los suelos. En los que están muy degradados, con la nutrición no alcanza para
producir más granos mientras que en los suelos sanos, la nutrición es el
principal factor para reducir la brecha de rendimiento. En tanto que en los de
degradación intermedia, la nutrición contribuye, pero las limitaciones del
suelo suelen impedir la disminución de esa diferencia de rindes. En este último
caso, la mejor estrategia es la combinada: mayor nutrición y más salud edáfica.
Reussi Calvo indicó que la brecha de rendimientos se
incrementa en forma lineal a medida que aumentan los años de agricultura
continua. Uno de los motivos es que se deteriora no solo la fertilidad química
sino también la física. En la actualidad, la mayor parte de los lotes bajo
producción agrícola de la Argentina presentan más de 15 años de agricultura y
en estas condiciones, ensayos realizados en distintas zonas del país
demostraron que la nutrición balanceada con nitrógeno, fósforo y azufre
contribuye entre un 15% a un 47% de los rendimientos de soja, maíz o trigo.
Pero lamentablemente, los balances de nutrientes en los cultivos han sido
históricamente negativos en Argentina.
Cerrando el panel, el Ing. Agr. Gustavo A. Maddonni,
docente de la Cátedra de Cerealicultura de la FAUBA e investigador del Conicet,
se refirió a la influencia de la estructura de planta en maíz en los
rendimientos.
La estructura de un cultivo, es decir, el tamaño y la
disposición espacial de las hojas y raíces responsables de la captura de
radiación, agua y nutrientes, presenta una dinámica temporal determinada por
los efectos del ambiente, temperatura, fotoperiodo, radiación, agua y
nutrientes, explicó.
Las prácticas de manejo impactan sobre la dinámica y el
tamaño de la estructura del cultivo y con ello sobre la captura de recursos, la
producción de biomasa y la determinación del rendimiento alcanzado por el
cultivo. "En ausencia de limitaciones hídricas y/o nutricionales, retrasos en
la fecha de siembra pueden impactar positivamente sobre el tamaño de la
estructura del canopeo generando una mayor captura diaria de recursos, pero
acorta el ciclo del cultivo a floración y posiciona a este momento crítico para
el rendimiento a menores valores diarios de radiación incidente", sostuvo el
experto. Por eso, según la latitud y el rango de fechas de siembra, cultivos de
siembras más tardías pueden alcanzar menores rendimientos que los tempranos en
ambientes sin limitaciones hídrico nutricionales.
Sin embargo, en condiciones de secano los rendimientos
alcanzados en siembras tardías pueden resultar similares o superiores a los de
siembras tempranas debido a las menores limitaciones hídricas o menores
episodios de golpes de calor en floración.
Por otro lado, para una determinada fecha de siembra,
tanto los rendimientos potenciales como los rendimientos de secano pueden
variar entre años y, según la expectativa del año y del ambiente (reserva de
agua útil de los suelos previo a la siembra), los productores pueden tomar
decisiones sobre la densidad de siembra, el genotipo y la necesidad de
fertilización. Como resultado, indicó Maddoni, para un rango estrecho de fechas
de siembra, algunos lotes de una misma región podrán alcanzar rendimientos
superiores a otros, acercándose a los máximos rendimientos de secano a obtener
en esa localidad. Es así que las brechas entre los rendimientos alcanzados en
secano y los potenciales limitados por agua podrían variar según la densidad de
siembra, el genotipo, el manejo del agua y de los nutrientes, y las medidas de
protección frente a malezas, plagas y enfermedades. El manejo nutricional puede
reducir brechas y la magnitud dependerá del grado de limitación del elemento en
el lote.
En resumen, "la optimización del manejo de la estructura
del cultivo es una herramienta exitosa en el cierre de brechas en maíz", dijo
Maddoni. Según afirmó, los rangos de brechas entre fechas de siembra parecen
ser superiores que los originados por el ajuste de la densidad, el genotipo o
el manejo nutricional. Sin embargo, advirtió, "es necesario identificar para
cada ambiente la mejor combinación de la fecha de siembra, densidad y genotipo
y el manejo nutricional a efectos de reducir las brechas en maíces de secano".
Cabe destacar que el Simposio FERTILIDAD 2023 contó con
el apoyo de las siguientes empresas: ACA, Bunge, COFCO, EuroChem, Profertil,
Yara, YPF Agro, Amauta, Recuperar SRL, Rizobacter, Timac Agro, SR
Fertilizadoras, Bertotto Boglione, Afital, Stoller, Microessentials, Fulltec,
Compo Expert, ALS, AFA, AGD, Kioshi, MECATECH y Fedea.
Acerca de Fertilizar AC
Fundada hace más de 25 años, FERTILIZAR es una asociación
civil sin fines de lucro formada por diferentes actores de la industria
agropecuaria, cuyo objetivo es concientizar sobre la importancia del uso
racional del fertilizante y la sustentabilidad del sistema productivo, a través
de la difusión de información técnico-científica adaptada a la realidad local,
que explique las ventajas agronómicas y económicas del agregado balanceado de
nutrientes sobre la productividad de cultivos y pasturas y sobre la fertilidad
del suelo para una agricultura sustentable.
Más información: www.fertilizar.org.ar
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