21 de abril de 2014
En la actualidad, el acto de comer, es considerado un fenómeno de comunicación social. Pero la posibilidad de que este proceso se altere son múltiples: la bulimia y la anorexia son dos severas enfermedades que llevan años causando profundos daños en la salud física y mental de las personas.
La anorexia nerviosa es una enfermedad caracterizada por una pérdida de peso derivada de un intenso temor a engordar, quienes sufren esta enfermedad manifiestan altos niveles de ansiedad y baja autoestima. Además estas personas suelen ser introvertidas, obsesivas, perfeccionistas y dominantes.
La bulimia nerviosa es una enfermedad caracterizada por episodios repetitivos de ingesta excesiva de alimentos en corto tiempo en forma de atracones. Tienen una gran preocupación por el control del peso corporal, lo que los lleva a adoptar comportamientos inadecuados y peligrosos para su salud (vómitos autoprovocados, abuso de laxantes y/o diuréticos, uso de medicamentos, etc.).
Ambas enfermedades afectan preferentemente a mujeres, jóvenes aunque la edad va disminuyendo peligrosamente, y también a hombres aunque en menor número.
Estos trastornos presentan síntomas en común, como desear una imagen corporal perfecta y distorsionar la realidad frente al espejo. Esto se cree que ocurre porque en las últimas décadas ser físicamente perfecto se ha convertido en uno de los principales objetivos de las sociedades desarrolladlas. Es una meta impuesta por nuevos modelos vida en los que la apariencia es considerada sinónimo de éxito, felicidad e incluso salud. Y es en la adolescencia cuando este tipo de obsesión se convierte en pesadilla, ya que con una personalidad aun no configurada ni definida, se sienten en la obligación de alcanzar modelos de perfección y belleza establecidos como cánones por la sociedad, poniendo en juego sus propias vidas.
La detección precoz, el diagnóstico y el tratamiento son las principales y más eficaces armas para combatir estas enfermedades, pero la verdadera y más eficaz solución es la prevención.
Es necesario educar a los niños desde la infancia a llevar una vida saludable, inculcarles hábitos alimentarios correctos y de actividad física acorde a sus posibilidades, ayudándoles a conocer sus capacidades y limitaciones, transmitiéndoles seguridad en sus propios valores de forma que se acepten como son. Fomentándoles la autonomía de criterio para que sean capaces de evitar que los excesivos mensajes de los medios de comunicación y la publicidad sobre una imagen corporal falsamente perfecta, se conviertan en una meta a conseguir y un modelo que se olvida de los valores integrales de una persona.
Es muy conveniente realizar las comidas en familia para poder de esta manera detectar anomalías en la conducta alimentaria de los niños, además de tener una verdadera comunicación y contacto con ellos.
Otros nuevos trastornos alimentarios son:
Permarexia: Lo padecen las personas que están permanentemente a dieta sin supervisión médica. Suelen preferir las dietas que hacen las famosas y que salen en las revistas.
Síndrome del comedor nocturno: Son los que se levantan una o varias veces a comer de noche.
Drunkorexia: Es un trastorno que consiste en comer poco o no comer de día para poder tomar alcohol de noche.
Síndrome del comedor selectivo: Es un desorden que padecen quienes consumen menos de diez alimentos. Suelen comer siempre lo mismo y puede verse en chicos desde los tres años.
Orthorexia: Es la obsesión por comer alimentos sanos del tipo light, orgánicos o macrobióticos. Se obsesionan con las etiquetas de los productos que consumen.
El grupo de autoayuda Crecer brinda asesoramiento en trastornos alimentarios.
Por consultas e información, comunicarse al (0249) 4446279, o al (0249) 154506489.
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