5 de febrero de 2010

Locales

Locales. Buscaron refugio en comedor del camping por rotura de carpa y se salvaron de alud

Carla Martínez, la secretaria de Extensión de la Facultad de Arte reveló que ella y su pareja se salvaron del alud ocurrido en la zona de Machu Picchu porque buscaron refugio en el comedor del campamento a raíz de una rotura que tenía la carpa.
La joven quién fue sorprendida por el fenómeno cuando vacacionaba junto a su pareja Fernando Pérez, reveló en declaraciones a AM1560 durante el programa “Examen final” que conduce Rodrigo Revillo que se filtraba agua en la carpa producto de la intensa lluvia, por lo que decidieron buscar cobijo en el enorme comedor del campamento.
Esa determinación les permitió no sufrir los embates del fenómeno meteorológico y sostuvo que esa jornada fue bastante fea porque pudieron ver a algunas personas heridas e inclusive estaban en la zona donde murió la turista argentina.
“Estábamos en el mismo campamento que la chica que falleció. Como nuestra carpa se había roto y se llovía decidimos irnos a un comedor grande. No escuchamos nada, no nos enteramos del alud ni nada de eso”, explicó la joven.
Sostuvo más adelante “nos enteramos cuando despertamos. Fue un momento complicado había heridos, algunos guías querían volver por el camino del Inca. Otros en cambio sostenían que era Machu Picchu el lugar más seguro. El camino era complicado había que mirar para arriba y abajo porque podía caer algo, En el camino murió un guía”.
Detalló que esa circunstancia fue algo complicado, aunque eso fue lo peor que pasaron “después pudimos quedarnos en el hotel que está al pie de Machu Picchu. No bajamos a Aguas Calientes. El gerente nos dejó quedarnos, nos dio de comer, nos habilitó parte del hotel para bañarnos para dormir”.
“Cuando bajamos a Aguas Calientes no quedaban turistas. A las dos horas de descender arribó el helicóptero que tardó 15 minutos en llegar al aeropuerto de Cusco. Eramos 80 argentinos, en total unos 150 turistas, después los guías y los porteadores que llevan los elementos del campamento”, explicó Carla Martínez.
Sostuvo que el 26 de enero llegaron del Hotel a Machu Picchu, el 27 “nos habían sugerido que vayamos a Aguas Calientes pero hay una sola manera de llegar que es caminando por un puente por sobre el rio. Dijimos que no porque el río estaba bravísimo”.
El panorama varió el 27 de enero a la tarde, cuando el caudal del río era menos torrentoso y pudieron cruzar.
Asimismo mencionó escuchó rumores sobre el cobro de sumas abultadas para poder ser evacuador rápidamente, aunque no lo pudo corroborar personalmente.
También admitió que circularon rumores insistentes sobre el envío de helicópteros estadounidenses para rescatar a ciudadanos de esa nacionalidad, aunque esto tampoco lo pudo certificar.
Coincidió con lo narrado con Mauricio Lavayén en cuanto a la organización de las labores de rescate una vez que el operativo quedó en manos de oficiales del Ejército de Perú.
Carla mencionó que están con intenciones de comunicarse con la familia Lavayén a fin de intercambiar experiencias sobre lo vivido en Machu Picchu
Asimismo tuvo palabras de agradecimiento para Gustavo De León, gerente del hotel donde estuvieron refugiados “nos dio comida, nos dio de todo. Nunca nos dijo que nos fuéramos. Estamos infinitamente agradecidos”.
Respecto de los sobreprecios en Aguas Calientes en medio de la emergencia por el alud, dijo que “ sabíamos que se cobraba de más. El alcalde de Aguas Calientes tenía tres o cuatro restaurantes y hoteles. Eso tambien nos habían comentado quienes estaban abajo. Los del hotel nos iban contando como estaba la cuestión con aguas Calientes”.
Recordó que es sumamente difícil dejar la zona “no hay colectivos. La única forma de volver era en tren y el río se llevó las vías. Se podía bordear otro camino, pero son 40 kilómetros de Oyataitambo hasta Machu Picchu. La única forma de salir era en helicóptero”.
Por otra parte y pese a que los dos están dedicados a actividades audiovisuales y poseen equipos de primer nivel, apenas llevaron una cámara “no llevamos el equipo porque íbamos a descansar. De todos modos sacamos fotos y filmamos”.
Finalmente no dudó en asegurar que volvería nuevamente a realizar la excursión “el lugar es increible. Hacer el camino del Inca es increible. Lo que pasó en enero había ocurrido hace 25 años. Llovió en 3 días lo que llueve en el mes”.

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