20 de febrero de 2012
Una relevante operación comercial está a punto de concretarse en nuestra ciudad, puesto que "Cagnoli" negocia con la familia Magnasco la compra de acciones en el marco de un proceso de reorganización societaria.
El acuerdo sólo abarcaría la parte de industralización y comercialización, con lo que quedaría al margen la producción primaria, que permanecerá íntegramente en poder de la firma láctea, según pudo averiguar LA VOZ.
De esta manera, quesos y salamines tandileros se fusionarían en una transacción que redundaría en beneficios para la ciudad, recalcó una de las partes involucradas.
A su vez, se aclaró que tanto el personal, como la firma "Don Atilio" y el lugar de fabricación se mantendrá tal cual está. Sólo que algunos de los hermanos Magnasco se desprenderán de sus capitales y Cagnoli participará así de la venta y fabricación de quesos, yogur, dulce de leche y otros productos que requieren elaboración.
Quedaría por fuera de la operación el sector de tambo, es decir, la producción primaria seguirá estando en manos de los Magnasco.
La absorción de capitales viene barajándose desde hace varios meses, al tiempo que contadores, abogados y profesionales en la materia trabajan en el aspecto técnico del acuerdo, al parecer, muy avanzado y pronto a concretarse.
Los propietarios de "Don Atilio" son 6 hermanos, de los cuales 3 habrían manifestado su interés en vender sus activos.
Al parecer, no tardaron en expresar su interés algunos capitales foráneos, pero se habría priorizado a "Cagnoli" como comprador, una empresa local de gran crecimiento en el área de embutidos y una marca de gran instalación en el mercado, oriunda de nuestros pagos serranos.
Los términos generales del consenso entre las partes estarían ya fijados, pero resta consolidarse la "letra chica".
La razón social "Don Atilio" y la planta de empleados continuarán en el actual estado, en tanto que sólo se avanzará en un recambio de titulares.
Cabe señalar que la empresa láctea acumula 150 años de tradición quesera en el país, en tanto que se convirtió en un ejemplo del crecimiento atravesando generación en generación.
A mediados del siglo XIX, los hermanos Magnasco llegaron de Italia y comenzaron a fabricar y comercializar productos de granja. Casi un siglo después, uno de sus descendientes, Don Atilio Magnasco, se instaló en Tandil, "ciudad que por sus características resulta óptima para la producción de quesos", remarca el spot publicitario.
Del mismo modo, el frigorífico "Cagnoli" cuenta con una amplia trayectoria, y hoy su marca es sinónimo de Tandil. A principios del siglo XX, don Pedro Cagnoli, llegado desde la región italiana de Lombardía, se afincó en las serranías tandilenses abocándose a la elaboración de chacinados.
La producción de salamines no era mucha en sus comienzos. Facturados en invierno, cuando estaban secos y estacionados los envolvía en papel y los despachaba por ferrocarril hacia Buenos Aires.
Así comenzaron a cobrar fama los salamines tandileros, elaborados en forma totalmente artesanal.
Hoy, muchos años después, Frigorífico Cagnoli es una empresa familiar en constante crecimiento, que trasciende los límites de la provincia de Buenos Aires, para brindar sus productos a clientes de gran parte del país.
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