3 de marzo de 2008
(Especial para LA VOZ)
La expectativa reinante en el Estadio Raúl Conti de Puerto Madryn, fue el marco ideal para un clásico contemporáneo que protagonizaron ayer en el sur de nuestro país, Guillermo Brown y Santamarina, válido por la fecha 27 del Argentino A.
La necesidad del local por vengar aquella derrota sufrida en la última fecha de la segunda ronda e igualar la línea de los tandilenses en la tabla, llevó a que sean los de "La Banda", quienes tomaran la iniciativa, ante un Aurinegro que se mostraba cauteloso en los primeros minutos, ordenados en el fondo pero sin conexión entre el sector de volantes y ofensiva.
Y bastaron unos pocos minutos para que el elenco que ahora dirige Magistretti contara con chances claras. Un desborde de Rodas fue cabeceado por González Tapia, perdiéndose muy cerca del arco. Más tarde un remate de Tapia rebotó en Méndez y por poco no se transformó en la apertura del marcador y luego un centro de Fernández fue rechazado al córner por Barth cuando Mugnaini se relamía para convertir. La presión ejercida por el local originó que Brown tuviera una mayor posesión del balón, ante un Santamarina que parecía no terminarse de acomodar nunca en el campo de juego. Esa situación fue aprovechada por el local que siguió insistiendo en busca de ponerse en ventaja, situación que logró cuando Carlos Arias empujó dentro del área a Mugnaini. El delantero cayó y el árbitro, que instantes antes había advertido que no se tomaran, sancionó la pena máxima. Agustín González Tapia con un remate al medio decretó el 1 a 0 parcial.
El gol a favor trajo tranquilidad en Brown pero no cambió el panorama en el Aurinegro, que lejos estuvo de ofrecer alguna reacción. El elenco dirigido por Tenaglia sufrió demasiado con cada embestida, careció de volumen futbolístico en el medio y solo en algunas esporádicas apariciones de Ricardo Vera, los de la provincia de Buenos Aires se ilusionaban con llegar a inquietar el arco defendido por Panero.
Brown estuvo cerca, por intermedio de Aciar, de anotar el segundo pero el remate terminó dando en el travesaño. En los tandilenses fracasó el doble cinco, y esa falencia la observó el viejo sabio Tenaglia que para la segunda mitad modificó el esquema táctico. Ríos sustituyó a Dragojevich, pasando a jugar la visita con dos puntas bien definidas (Vera - Ríos) y con Carrillo como enlace.
Mugnaini se perdió el segundo tanto en el amanecer del complemento y luego Santamarina dio dos golpes tremendos para pasar a ganar y manejar el juego. Primero, Carrillo recibió la pelota dentro del área y fue derribado. Penal que Matías Méndez transformó en gol. Y luego, aprovechando el desconcierto en el que había caído el local, Ríos habilitó de cabeza a Martín Carrillo quien le ganó a una defensa dubitativa y sacó un formidable remate para establecer el 2 a 1. Increíble pero real. De no haber llegado nunca en la primera mitad, un lavado de cabeza en el vestuario y un cambio táctico le permitieron a los tandilenses dar vuelta la historia. El vértigo se apoderó de todo Brown. Magistreti metió los tres cambios permitidos y el equipo fue un manojo de nervios queriendo llegar hasta el arco de Lo Tártaro. El defensor Mauro Palomeque se convirtió en héroe al rechazar en la línea de sentencia dos remates de Tapia y Giménez respectivamente. Luego el local echó el resto, pero equivocó los caminos y terminó quedándose con las manos vacías y con la reprobación de su gente que soñaba con volver a sumar de a tres como local, situación que no logra desde hace varias jornadas. Tenaglia conoce la categoría y los jugadores entienden a la perfección el mensaje que el viejo sabio envía. Ese combo hacen posible este momento extraordinario del Aurinegro, que retornó de Madryn con una victoria fundamental para seguir como líder de la zona C.
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