30 de septiembre de 2011

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Capiangos

Trayendo a colación, uno de los temas ya tratados en esta columna, que sin duda alguna han sido de interés, conociendo la natural tendencia de nuestro hombre de campo, por respetar y hasta temer todo lo sobrenatural o de difícil explicación, donde en cuentos de fogón, se han hecho memorables relatos y cuentos de toda laya para entretener a los presentes, de muertos y aparecidos, luces malas y demás yerbas, logrando que muchos de estos al retirarse a dormir, lo hicieran temiendo hasta de su propia sombra.
En las memorias del Gral. José M. Paz, este nos cuenta que cuando esperaba a Facundo Quiroga antes de la batalla de “La Tablada” ordenó a su comandante Don Camilo Isleño, a que trajese un escuadrón a reunirse con el ejército que se hallaba en Ojo de Agua, por suponer ese seria el sitio donde atacaría el enemigo, pero se encontró con que 120 hombres de dicha compañía habían desertado, quedando a disposición solamente 30 a los que incorporó de inmediato.
Averiguando las causas de tal deserción, se le informa del miedo que los milicianos le tenían a las tropas de Quiroga. Entonces Paz exhortándolos a combatir puesto que ellos los soldados cordobeses “tenían un corazón y dos brazos igual que los Riojanos”, no debían temer, pero se le contesto que se le había hecho concebir a la tropa que Quiroga traía entre sus tropas 400 “Capiangos” lo que no podía hacer menos que hacer temblar a aquellos. Nuevo asombro de Paz, pero continua su comandante explicando que los milicianos entendían que los mencionados eran hombres que tenían la facultad sobrehumana, de convertirse cuando lo querían en ferocísimos tigres (yaguaretés para nosotros), y ya ve usted sigue el comandante, cuatrocientas fieras lanzadas contra un campamento, acabaran con el irremediablemente.
Y no es la única historia que se cuenta sobre Quiroga y su relación con seres sobrehumanos, que le revelaban cosas secretas y le vaticinaban el futuro. Un reconocido comandante de milicias, que lucho con Bustos y Quiroga, de apellido Güemes Campero, al escuchar risas y mofa sobre las creencias del “Tigre de los Llanos”. Guardo silencio hasta que la conversación rodó y vino a caer sobre el célebre caballo moro, confidente, consejero y adivino de dicho general. Entonces fue general la carcajada y la burla, en términos que pico a Güemes Campero en una forma que ya no pudo continuar con sus estudiada reserva, revistiéndose este de total formalidad y tomando un tono solemne dijo: “…Señores, digan ustedes lo que quieran, rían cuanto se les antoje, pero lo que yo puedo asegurar, es que el caballo moro, se indispuso terriblemente con su amo, el día de la acción de La Tablada porque no siguió el consejo que le dio de evitar la batalla en esa jornada, en prueba de ello, soy testigo ocular que habiendo querido, poco después del combate, mudar de caballo y montarlo (el general Quiroga no monto al moro en esa batalla) este no permitió que lo enfrenasen….siendo yo mismo uno de los que procuraron hacerlo y todo esto fue para manifestar su irritación por el desprecio que el general hizo a sus avisos”.
Creer o reventar es lo que dicen ¿no?
Bueno amigos espero les haya gustado la nota, un saludo y hasta la próxima. rincontradicionalista@hotmail.com

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