12 de mayo de 2020
Un represor argentino acusado de crímenes de lesa humanidad
y de haber participado de los grupos de tareas de la Escuela Superior Mecánica
de la Armada (ESMA), que secuestró al escritor y periodista Rodolfo Walsh en la
dictadura cívico militar (1976-1983), fue detenido en Río de Janeiro, informó
hoy a Télam un portavoz diplomático.
Se trata de Gonzálo Sánchez, conocido como
"Chispa", quien fue detenido en la tarde del lunes por la Policía
Federal brasileña en la ciudad de Paraty, en la región sur del estado de Río de
Janeiro, por una orden de captura del Supremo Tribunal Federal de Brasil, para
extraditarlo a la Argentina.
Sánchez, de 69 años, fue detenido por orden del juez Luiz
Fux, del Supremo Tribunal Federal, que tramita la extradición.
Este será el primer caso de extradición sobre asuntos de
derechos humanos del Gobierno del presidente Jair Bolsonaro, quien reivindica a
la dictadura militar brasileña y recientemente elogió a los ex dictadores
Alfredo Stroessner, de Paraguay, y Augusto Pinochet, de Chile.
En un comunicado, la Policía Federal de Brasil informó que
Sánchez participaba también de los llamados 'vuelos de la muerte' para lanzar
al Río de la Plata y al Océano Atlántico a secuestrados detenidos
desaparecidos.
"El pedido de prisión preventiva para extradición fue
formulado por la representación nacional de Interpol, con base en informaciones
de las Alertas Rojas incluidas allí por las autoridades argentinas", dice
el comunicado.
Sánchez había sido detenido en 2013 en la ciudad de Angra
dos Reis, también en el litoral sur de Río de Janeiro, para extradición, pero
en 2016 obtuvo la prisión domicilaria, de la que se escapó.
Sánchez se había radicado en Brasil para trabajar en la
industria naval en el litoral de Río de Janeiro.
Un nuevo pedido de captura llegó en 2019 y el Supremo
Tribunal Federal autorizó la extradición hacia Argentina.
El pedido de captura reciente fue realizado el 29 de enero
por el ministro Fux, del Supremo Tribunal Federal.
Las instituciones involucradas en la captura del represor se
encuentran en el primer plano de tensión política de Brasil.
El Supremo Tribunal Federal investiga esta semana a
Bolsonaro por supuesta manipulación para controlar las investigaciones
sigilosas de la Policía Federal.
Bolsonaro y su Gobierno reivindican a la dictadura
brasileña, cuyos autores de crímenes contra la humanidad no fueron juzgados en
virtud de la Ley de Amnistía de 1979, que permitió la transición democrática
pero también una barrera para evitar procesar a los militares.
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