2 de octubre de 2014

Locales

Locales. Carlos Genson, sobreviviente, recordó el terror de Monte Peloni





En la sexta audiencia del juicio por los crímenes de Monte Peloni, Carlos Leonardo Genson, sobreviviente de ese centro clandestino de detención, contó lo que vivió desde la noche en que fue secuestrado. “El 16 se septiembre (de 1977), a las tres de la madrugada, golpearon en mi casa personas del ejército. Abrieron las ventanas por la fuerza, rompieron los vidrios, patearon la puerta de atrás”. Genson contó que en aquel momento vivía con su padre, comerciante, y estaba durmiendo. “Abrí la puerta y recibí un par de golpes. Me preguntaron quién era, si tenía armas, les dije que nada. Entraron un montón de personas, algunos con el uniforme, otros encapuchados con pasamontañas y otros de particular”, relató.
Además de golpearlo, sus secuestradores se llevaron todo lo que pudieron de su cuarto: ropa, libro, dinero, fotos. Lo esposaron, le ataron las piernas y lo amordazaron. Después de taparle los ojos con una bufanda, lo subieron a un vehículo militar que lo llevó a un lugar donde subió otro compañero, Mario Méndez. “Lo conocí por la voz, éramos conocidos y amigos. Trabajaba con mi padre en un hogar de niños acá en Olavarría”, contó Genson.
El recorrido siguió por otra casa donde subió una mujer, y por último, por el domicilio de Ricardo Cassano. Tras dos horas de viaje, “nos bajaron a los golpes, pasamos por un terreno de pedregullo y por una fosa. Nos pusieron en un cuarto grande y nos dijeron que teníamos que estar parados. Con el tiempo iban nombrando a las personas que estábamos ahí. Primero decían un nombre, nadie contestaba. Después llamaban por nombre y apellido”, recordó Genson. Y los enumeró: Villeres, Ledesma, Gutiérrez, Folini Mendez, Oscar y Osvaldo Fernández fueron los apellidos que escuchó en esos primeros momentos.
El testimonio de Genson fue extenso y desgarrador. “La noche del 17, fui llevado a un lugar donde me dejaron a un costado mientras torturaban a otro compañero, era Cacho Fernández. Cuando terminaron con él, seguí yo. Me desnudaron y golpearon. Después me aplicaron corrientes eléctrica”.
En otro tramo de su relato, el sobreviviente contó cómo fue sometido a un simulacro de fusilamiento: “me tiraron varios tiros, yo pensé que estaba muerto. Uno no sabe cómo es la muerte. Después, con los golpes, veo que no. Me introducen en una habitación. Escucho voces nuevas, algunas delirando. Reconocí a varios compañeros de militancia y a Juan José Castelluci”.

Otras declaraciones

Posteriormente ingresó al recinto colmado de la Facultad de Ciencias Sociales Miguel Cassano, hermano de Ricardo Cassano, quien estuvo detenido en Monte Peloni y ya falleció.
También dio su testimonio la mujer de Cassano, Analía Edith Melo, quien entre otros puntos planteó que el día de la detención le dijeron "quedate quieta o te pegamos un tiro en la cabeza", por lo que se quedó con su suegra y su hijo.
"Me fui a lo de Mario Méndez (también secuestrado y detenido en Monte Peloni), estaba todo tirado como en casa", detalló Melo. Entre otros puntos contó que le preguntaron a Ignacio Verdura en el Regimiento sobre sus familiares, quien en principio les dijo no saber nada, pero una vez la llamó y "me dice que mi marido estaba mal de salud, pero no me podía decir donde".
Posteriormente declaró por videoconferencia Fernando Cassano, hijo de Ricardo y que al momento del secuestro tenía 2 años. "Nunca pudimos decir lo que pasaba", indicó, contando que su madre le pidió que dijera que su padre estaba en Buenos Aires. "Como familia fuimos señalados mucho tiempo", agregó
Luego ingresó Miguel Ángel Gallardo, que era citado en relación al secuestro de Cassano, pero en realidad era vecino de Amelia Gutiérrez y Juan Carlos Ledesma.
El juicio se retomará el martes próximo desde las 11, en la sede de la Facultad de Ciencias Sociales.

Fuente: infojusnoticias.gov.ar y Diario El Popular



Castaño dialogó con una testigo con la que mantuvo un cruce

El encuentro llamó la atención de los que merodeaban por el lugar, tanto porque el abogado defensor de Horacio Rubén Leites, el tandilense Claudio Castaño llevaba un perro con una correa, así como porque en la jornada del lunes el Tribunal le planteó que una de sus preguntas hacia Araceli Gutiérrez era "improcedente", y le aconsejó que "hiciera un curso" si no tenía experiencia en este tipo de juicios.
Según relató la propia Gutiérrez, quien estuvo detenida en Monte Peloni y hoy es casera de este lugar, el polémico abogado le dijo que quería conocer el centro clandestino de detención, a lo que la mujer le respondió que "las puertas están abiertas para quien quisiera conocerlo".
Fuente: El Popular

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