8 de julio de 2012
Hace ya largo tiempo que no recordaba un clima de tanta convulsión política y social, también gremial y mercantil, afectado a toda la sociedad repentinamente convertida en un remolino de oposición y reclamando una conducción mucho más acertada y mucho menos politizada.
El avance germinativo de la inflación invadiendo todas las capas de la sociedad, crece frivolamente, mofándose de la indiferencia oficial para extirparla. Todos conviven con ella, nadie niega su proximidad, nadie la combate y todos la utilizan como apostilla preferencial en sus disertaciones.
No caben dudas, que nuevamente el país entero se percata tardíamente de la indolencia y la falta de manifiesta y auténtica oposición política(al margen del fútbol, claro está) y finalmente el país quiere hacerse oir.
Nuevamente aparecen derrumbadas certezas y logros del ayer, destruyendo nuevamente anhelos de progreso, sostenido en el tiempo. Se ejecuta la política pulsando desafinadamente una única cuerda(de las seis del instrumento) y sin atenuantes conciliadores o de estimulación hacia ningún sector en particular-ni tampoco, incomprensiblemente, valorando preponderantemente el conocimiento académico, la experiencia o calificantes capacidades similares.
A consecuencia del avance incontenible de la marea estatal, el pueblo solamente atiene a resignarse, mientras algunos sectores logran réditos personales; precavida-y (tal vez) temporariamente muchos retiran sus embarcaciones a dique seco o los registran bajo otros pabellones (ondeando tela verde). Obstinadamente dicha marea penetra por las porosidades más sensibles de las viviendas humildes, causando estragos comparativamente mayores y equivalentes a modestos cultivos de soja plantados en una maceta en el balcón, que plantados en inmensas extensiones de campo.
La valoración existencial no debiera ser definida o condicionada al factor “tiempo, en su término de duración” sino a las alegrías y satisfacciones del trabajo y la felicidad alcanzada por sus concreciones finales. Vinculo esta elucubración, muy intimamente al cercenamiento permanente de las vocaciones personales o empresariales, causado por el constante insostenido rumbo de navegación y las habituales alteraciones de diversas órdenes. El país requiere firmeza de mando y estabilidad dentro de su ordenamiento, amparando la evolución nacional de zozobras e intereses personales en constante pugna. Contrariamente a este postulado, nuevamente estamos siendo enfrentados con improvisaciones, especulaciones e inmediateces en las tomas de decisiones.
Los argentinos tienen la tesonera virtud de la paciencia, y por ende nuevamente no claudicarán frente a las actuales adversidades, comprendiendo, razonablemente, y por demás, la necesidad de posponer nuevamente sus intereses inmediatos, hasta que el país nuevamente recobre el orden y su energía.
Mientras tanto el mundo nos contempla con benevolencia, pero también con extrema incredulidad.
Gunther Strupp
DNI 93852867
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