20 de diciembre de 2008

Policiales

Policiales. CASO CANO: El menor se quebró y la Justicia le dictó la prisión preventiva

Tal lo anticipado, ayer se definió la situación procesal del joven de 16 años acusado de participar del homicidio del comerciante Luis Cano, ultimado de un disparo en un atraco en su local de calle Ezeiza al 1000, Barrio Parque Calvario.
Tras una extensa audiencia oral (se extendió desde las 10 a las 17), la jueza de Garantías Mabel Berkunsky dictó la prisión preventiva para con el acusado, quien en su declaración ya había anticipado su participación en el hecho. Se le endilga el delito de “homicidio en ocasión de robo y utilización de arma de fuego sin la debida autorización”.
En efecto, el dato más novedoso del final que se preveía para con el imputado, versó sobre su propia confesión. La noche anterior, la fiscal Marsiglio había viajado al instituto Lugones, donde el joven se quebró y dijo haber estado en el lugar de los hechos, aunque cambió la versión sobre los roles de él y al que involucró en el crimen.
Independientemente de la confesión y consecuente situación procesal del menor, la fiscalía seguía a la espera de definiciones concretas para con el resto de los sospechados, léase los mayores oportunamente citados, uno aprehendido y luego liberado, y otro aún detenido.
En el medio, y cuando se definía la prisión del joven, a los investigadores le llegaba un dato preciso, el arma homicida se encontraba enterrada en la zona de las vías de Dinamarca y Laprida. En efecto, una comitiva policial a cargo del capitán Walter Gil y con la presencia de la fiscal Marsiglio, trabajaron en la escena y antes que cayera la noche encontraron un elemento que podría aportar y mucho a la causa: balas calibre 38. Se supone que los proyectiles utilizados en el fatal atraco son del mismo calibre, aunque no se desestima que en verdad sean calibre 32.
Sobre el arma, ante la oscuridad de la noche, se resolvió suspender el rastrillaje hasta las primeras horas de hoy, con la expectativa dada en encontrarla y sumar una prueba más que incrimine a los sospechosos de siempre.

OTRA VERSION Y un
MAYOR COMPLICADO
Con respecto a la situación de los mayores implicados también en el caso, cabe reseñar que en la antevíspera Mauricio Nuñez prestó declaración y negó haber participado en el asalto que terminó con la muerte del comerciante Luis Cano. Asistido por el doctor Claudio Castaño, el detenido hizo un pormenorizado relato con datos muy firmes, como para ser desligado de la causa.
Precisamente el asesor letrado, no pidió la excarcelación, a la espera de una decisión del juez de Garantías, doctor José Alberto Moragas, dictando la falta de mérito del acusado.
Narró Nuñez que el viernes le prestó la moto al menor de edad y pudo corroborar su coartada dando cuenta de lugar y hora en que estuvo mientras se producía el fatal atraco.
Además se conoció que Sánchez habría intentado implicar a Nuñez en su declaración.
Inclusive habría hecho alusión a un pantalón que supuestamente vestía Nuñez y esta prenda nunca pudo ser ubicada por los investigadores. Curiosamente ese pantalón estaba en poder de un preso que declaró haber recibido la indumentaria por parte de Sánchez.
Castaño se mostró sorprendido por el tiempo que declaró su defendido y además para dar muestras claras de la no participación en el homicidio, Nuñez se sometió voluntariamente a la extracción de muestras de sangre y cabello para que sean cotejadas mediante el estudio de ADN con las pruebas recolectadas por la Policía Científica en el lugar del hecho, como en los elementos secuestrados.
“Asumimos un riesgo importante al hacer esta diligencia, pero la hacemos en el firme convencimiento de la inocencia de mi defendido”, argumentó Castaño quien valoró la forma en que fue tratado por la agente fiscal Marsiglio, aunque cuestionó que su defendido tuviera que demostrar su inocencia, en lugar de escuchar porque se lo acusaba y que pruebas había en su contra.
Dichas apreciaciones se condicen ahora con lo que habría expresado el menor en su confesión, quien admitió su participación pero endilgó la autoría a otro. Según trascendió de sus dichos, él habría ingresado con un mayor al comercio y antes que se efectuaran los disparos se retiró y que seguramente por eso la mujer no lo divisó a él, sino al que finalmente disparó. Para el menor, entonces, el autor material resultó el mayor, y no precisamente el que ahora se encuentra detenido.
Ante semejante confesión, nuevamente la fiscal libró otro pedido de detención, quedando a disposición del juez de Garantías, José Alberto Moragas, quien al cierre de esta edición podría estar expidiéndose al respecto.

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