28 de enero de 2010

Locales

Locales. Caso morfina: declararon testigos y se prorrogó la suspensión al enfermero

La pesquisa sobre el escandaloso faltante de morfina en la farmacia del Hospital Municipal "Ramón Santamarina" avanzó el miércoles cuando el instructor sumariante que lleva adelante el expediente tomó declaraciones testimoniales a varios profesionales del nosocomio, en tanto se intenta dilucidar la posible responsabilidad de un enfermero.
Desde las 9 a las 14.30 desfilaron varios testigos, citados por el doctor Juan Claudio Morel.
Con la presencia del abogado defensor, Claudio Castaño, los miembros del nosocomio fueron interrogados en el marco de la investigación que procura deslindar responsabilidades, aunque el mismo enfermero, también está comprometido en una causa de índole penal, que corre por carriles paralelos.
Al parecer, brindaron su testimonio el jefe de Infectología y miembros del cuerpo de Enfermería, entre otros agentes involucrados directa o indirectamente con el área donde está puesta la mira.
Otro dato sustancial surgió en la víspera, cuando el intendente Miguel Lunghi rubricó otro decreto donde extiende por 60 días más el estado de "dispnibilidad relativa" que venía pesando para con el empleado desafectado.
El jefe comunal ya había rubricado un decreto por el cual se suspendió provisoriamente por 60 días al enfermero hasta tanto se avance en la investigación interna como judicial, que permita esclarecer lo que fue detectado en el Hospital vía una denuncia.
El sumario está direccionado a determinar las responsabilidades dentro del área de Enfermería y Farmacia, y desde la dirección administrativa hospitalaria se designó al doctor Morel como instructor sumarial.
Por lo que trascendió de la investigación judicial, la causa se inició cuando la policía tomó conocimiento de una mujer que fue internada en psiquiatría con síntomas de abstinencia.
Allí habría surgido la versión de un hijo de la mujer que denunció que la droga se la abastecían desde el propio centro asistencial, lo que mereció la rápida apertura de una causa en la Seccional Tercera y su consecuente derivación a sede fiscal.
Al principio, el grave hecho fue guardado con absoluto hermetismo en la esfera judicial, en tanto podría desencadenar en un escándalo para la administración del ente descentralizado hospital Ramón Santamarina.
Se advirtió sobre el faltante de una importante cantidad de medicamentos de la farmacia del Hospital, lo cual mereció atender y dilucidar a qué se correspondía semejante cantidad de droga entregada (morfina, entre otras yerbas).
Las consecuencias sobre el suceso, que ocurriría desde hace mucho tiempo, podría incurrir en un delito penal que ahora la justicia buscará resolver. En efecto, a priori una de las hipótesis alude a la posible comisión del delito tipificado como hurto de medicamentos. Otra de las teorías que la pesquisa analiza es si cabe el delito de ejercicio ilegal de la medicina o adulteración de documento público.
Al respecto, la primera de las situaciones plantea que simplemente el enfermero sospechado pudo retirar droga con fines no claros, ya sea para su consumo personal -hurto- o la comercialización. Sucede que para retirar medicamentos de la farmacia requiere de un formulario que debería constar la firma de un médico responsable. Allí surge la sospecha de la falsificación de la firma o bien la participación de algún profesional más en el presunto ilícito.
Cabe consignar que a priori se entiende que en la farmacia queda asentado todo lo que se retira en cuanto a los recetarios u ordenes de medicamentos.

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