21 de junio de 2010

Locales

Locales. Cerraron 15 geriátricos en el último tiempo mientras otros planean abrir

Las autoridades comunales coinciden en remarcar que la situación de los geriátricos mejoró sustancialmente debido a la regulación oficial, el efecto de las denuncias sobre irregularidades y las inspecciones regulares en las casas de alojamiento.
El edil radical Hugo Escribano, siempre cerca de la problemática que afecta a los adultos mayores en Tandil, valorizó la tarea que lleva a cabo el Area de la Tercera Edad que funciona en la Secretaría de Desarrollo Social, que monitorea el funcionamiento de los hogares y a su vez, trabajó en la reglamentación de la ordenanza que establece las exigencias para los operadores del sector.
Asimismo, el experimentado legislador puntualizó a LA VOZ que una quincena de geriátricos cerró sus puertas en los últimos 8 meses, pues “no podían cumplimentar los requisitos” exigidos por las normas.
Algunos por razones de estructura edilicia, pues contaban con un primer piso, algo que está prohibido, y otros por no alcanzar los cánones mínimos, decidieron abandonar la actividad.
Sin embargo, Escribano aseveró que otros inversores se acercaron al bloque para solicitar información desde el interés de poner en marcha su casa de alojamiento de abuelos.
En Tandil, puede afirmarse que “hay plazas”, aunque en oportunidades se hayan detectado casos de superpoblación. “La alimentación, el respeto, la parte higiénica y la atención médica son elementos indispensables”, exteriorizó el concejal.
Pero claro, además de un servicio social, la contención full time de los adultos mayores resulta un negocio que el municipio regula mediante controles periódicos. En nuestros días, el alojamiento de un abuelo cuesta un promedio de “1.700 pesos mensuales” (promedio), especificó Escribano. No obstante, dependiendo de la calidad de la prestación, los hay más económicos por 1.200 pesos (básico) hasta aquellos más completos de 3.000 pesos.
Sin embargo, por encima de las ofertas que pueda conllevar el servicio, el concejal aseveró que debe ponderarse el buen trato del ser humano. Muchas veces, el adulto mayor “es virtualmente abandonado en el hogar, pues la familia lo desprotege mucho, y no son capaces de llevarlo un domingo al mediodía a almorzar a sus casas”, objetó.
Posteriormente, Escribano convocó a la gente a denuncias las anomalías que se suceden en los geriátricos, pues la comuna cuenta con un inspector que puede actuar al instante. Generalmente, el aporte de los familiares es clave para sacar a la luz un hecho que, de lo contrario, puede pasar desapercibido para el municipio, que no cuenta con agentes de control constante en todos los inmuebles.

LA REGLAMENTACION

Por otro lado, trascendió que la reglamentación de la ordenanza que regula el funcionamiento de geriátricos, donde se establecen “4 categorías” con distintas exigencias y sanciones, está siendo analizada por la Comisión de Salud del HCD.
Tandil cuenta con 45 geriátricos inscriptos en la comuna, la mayoría con habilitación en trámite (35) mientras que sólo 10 concluyeron los papeles, según los datos recavados en diciembre de 2009.
La ordenanza es la N ? 9.305, que regula el funcionamiento de establecimientos de larga estadía.
La propuesta incluye las categorías: hogares de día para personas autoválidas, hogares de larga estadía para personas autoválidas, semidependientes o dependientes y los centros gerontopsiquiátricos.
Para encuadrar en cada categoría, los operadores del rubro deben poner a disposición una determinada cantidad de personal, mientras que tienen que respetar estrictos requisitos edilicios y de seguridad.
Actualmente, la comuna cuenta con un equipo de inspección de geriátricos compuesto por tres dependencias: Bromatología, Inspección General y Desarrollo Social.

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