11 de octubre de 2026
El economista analizó el rumbo del Gobierno y las transformaciones que atraviesan la economía, el consumo y el trabajo. Dijo que el país empieza a discutir la microeconomía después de décadas dominadas por la inflación y el dólar. Advirtió sobre el impacto de la tecnología y defendió la necesidad de recuperar el crédito.
El economista Claudio Zuchovicki cree que la Argentina atraviesa una oportunidad excepcional, pero advierte que aprovecharla dependerá no solamente de las decisiones del Gobierno, sino también de la capacidad de empresas, trabajadores y consumidores para adaptarse a una transformación que ya está en marcha. "Tengo 40 años de mercado y es la primera vez que veo que Argentina discute la micro, no la macro", afirmó durante una extensa entrevista con Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8.
Reveló que ese cambio no es menor. Después
de décadas en las que prácticamente toda conversación económica terminaba
inevitablemente en el dólar, la inflación o el riesgo país, empiezan a aparecer
otras discusiones. "Hoy discutimos mora, discutimos sector por sector,
discutimos desempleo, empleo. Empezamos a discutir la micro: qué hace cada
uno", señaló.
Zuchovicki sostuvo que parte de las
dificultades actuales no puede explicarse exclusivamente por el modelo
económico de Javier Milei. A su entender, existen transformaciones profundas en
los hábitos de consumo y trabajo que exceden a cualquier gobierno. "Muchas
cosas no son un modelo económico, son cambios de hábitos nuestros en la forma
de proceder", explicó.
Puso como ejemplo el cierre de sucursales bancarias.
"Cierran sucursales de bancos, crisis. Pero cierran por culpa de ustedes, que
no van a los bancos", planteó. Y trasladó el mismo razonamiento al comercio:
"Es verdad que están cerrando comercios, pero también hubo un cambio de hábito
nuestro. No estamos yendo a los comercios y compramos de otra manera".
Delivery, comercio electrónico,
supermercados online y nuevas formas de consumir son parte de una
transformación estructural. Y lo mismo, señaló, sucede con los medios de
comunicación. El crecimiento del streaming multiplicó la oferta y modificó la
relación con las audiencias. "El público eligió verlos de otra manera o leerlos
de otra manera", sostuvo.
La revolución tecnológica también golpeó
directamente su propia profesión. Zuchovicki recordó que durante décadas se
dedicó a los mercados de capitales y que buena parte de aquellas tareas hoy son
realizadas por sistemas automatizados. "Mi laburo no existe más. Son
algoritmos", resumió.
Para el economista, pretender detener ese
proceso no constituye una alternativa. "¿Qué le voy a exigir a la gente? ¿Que
pague el doble para que yo me acomode?", preguntó. La cuestión, dijo, pasa por
comprender que habrá actividades que desaparecerán, otras que deberán
reconvertirse y nuevas oportunidades que surgirán.
"Lo que cambió es la velocidad. Antes este
proceso llevaba diez años y ahora es un año. No tengo tiempo y me da miedo",
reconoció.
Zuchovicki destacó, al mismo tiempo,
algunos cambios estructurales de la economía argentina. Mencionó el superávit
comercial y particularmente la transformación energética: un país que
necesitaba importar energía comenzó a convertirse en exportador. También señaló
que el incremento de los costos internacionales de transporte puede modificar
la conveniencia de importar determinados productos y generar nuevas
posibilidades para la producción local.
Sin embargo, reconoció que esos cambios
todavía no se traducen necesariamente en una mejora generalizada de la
situación cotidiana. Consultado sobre cuándo llegará la recuperación al
ciudadano común, respondió: "Me encantaría tener la respuesta. Dejame decir: no
sé". Y agregó: "Va a ser lento".
También advirtió que la situación no es
igual en todas las regiones ni en todos los sectores. En el caso de Mar del
Plata destacó inversiones vinculadas, entre otras actividades, con la
construcción y el puerto. Pero insistió en que el escenario puede ser
completamente diferente en otros puntos del país.
Frente a quienes quedan desplazados por la
transformación productiva y tecnológica, Zuchovicki sostuvo que el Estado tiene
un papel que cumplir. Uno de los caminos, señaló, pasa por fortalecer la
capacitación y las escuelas de oficios. La inteligencia artificial podrá
reemplazar determinadas tareas, pero seguirá existiendo demanda para numerosas
actividades que requieren trabajo especializado.
El economista reclamó además una reducción
de la presión tributaria y apuntó particularmente contra Ingresos Brutos. "Es
el peor de todos los impuestos", afirmó, al señalar que grava la facturación y
no la ganancia. Y planteó que la discusión sobre el gasto y los impuestos no
debería limitarse al Estado nacional: "¿Es solo el Estado nacional o le tengo
que exigir lo mismo a las provincias y a los municipios?", lanzó.
Otro capítulo de la entrevista estuvo
dedicado al ahorro y la inversión. Zuchovicki cuestionó uno de los
comportamientos más arraigados de los argentinos: comprar dólares y guardarlos
durante años. Recordó que la moneda estadounidense también pierde poder adquisitivo
y utilizó como ejemplo a Guillermo Vilas, quien después de ganar Roland Garros
en 1977 utilizó parte de sus ingresos para invertir.
"Si yo guardaba los dólares en una caja de
seguridad, tengo los mismos dólares, pero el poder de compra es una fracción de
lo que era", explicó.
En paralelo, destacó la expansión del
mercado de capitales y la incorporación de millones de nuevos inversores a
través de aplicaciones y billeteras virtuales. Pero advirtió que ese fenómeno
obliga a fortalecer la educación financiera, especialmente entre los jóvenes.
"Una cosa es apostar y otra cosa es invertir", remarcó al mencionar también su
preocupación por el crecimiento de la ludopatía.
Zuchovicki dedicó especial atención al
crédito, al que definió con una frase poco habitual en un economista
identificado con el mercado: "El crédito es justicia social, porque si no llega
solo el que tiene guita". Para él, recuperar el financiamiento de largo plazo
es indispensable porque permite adelantar consumo y acceder a bienes que de
otra manera quedarían reservados para quienes ya disponen del capital.
El problema argentino, explicó, es la
incompatibilidad entre quienes tienen dinero y quienes necesitan
financiamiento. "Todos los que queremos colocar dinero queremos colocarlo en
dólares y a corto plazo. Todos los que quieren tomar dinero quieren tomarlo en
pesos y a largo plazo. No machean", señaló. Y sintetizó: "¿Cómo querés que un
banco preste a 30 años si todos hacemos plazo fijo a 30 días?".
Para las empresas también anticipó tiempos
de fuerte transformación. Las compañías deberán conseguir escala, reducir
costos o reinventarse. Y allí identificó especialmente las dificultades de las
empresas medianas. "En el medio está muy difícil. Entonces tengo que
reinventarme para abajo o reinventarme para arriba, y necesito una inversión",
afirmó.
Ese proceso, sostuvo, ya está provocando
fusiones, adquisiciones y cierres. Algunas empresas desaparecerán, otras
cambiarán y habrá empresarios que aprovecharán la situación para ganar participación
de mercado. "Es la personalidad de cada uno", explicó.
La inteligencia artificial acelerará
todavía más esa transformación. "La IA va a tener ganadores y perdedores",
advirtió. Pero recordó que cada revolución tecnológica produjo fenómenos similares
y también generó actividades que anteriormente no existían. La diferencia,
nuevamente, está en la velocidad con la que ocurre el cambio.
En el tramo político de la entrevista,
Zuchovicki fue consultado sobre su mirada del gobierno de Javier Milei. Dijo
compartir buena parte de la orientación económica, aunque estableció
diferencias fundamentalmente en las formas y en la manera de acompañar a
quienes sufren las consecuencias de la transición.
"En lo particular hay muchas cosas. Yo
comparto mucho el rumbo", afirmó. Pero inmediatamente agregó que reclamaría ser
"más empático con la gente que le va mal, un tema de formas, un tema de
involucramiento más activo". También admitió diferencias respecto de la
velocidad con la que deberían reducirse algunos impuestos.
Hacia el final recurrió a una frase del filósofo Santiago Kovadloff: "Madura aquel que discute temas nuevos". Para Zuchovicki, allí reside buena parte del desafío argentino: abandonar discusiones que se repiten desde hace décadas para comenzar a comprender las transformaciones productivas, laborales, tecnológicas y culturales que ya están ocurriendo. "Nosotros seguimos discutiendo dólares, siempre discutiendo lo mismo", ironizó.
(La Capital)
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