5 de abril de 2008

Policiales

Policiales. Con la satisfacción del deber cumplido, pero con un escenario que sigue preocupando

Tras el gravísimo hecho delictivo que puso en vilo a una familia que, de milagro, hoy pueden contar una historia signada por una violencia inusitada, escrita a pura impunidad, marginalidad, desde la policía se trazó una lectura sobre el hecho puntual como la problemática que vuelve a instalarse, a partir de la participación de menores en hechos de extrema violencia.
Ya Fabián Vena, titular del comercio de venta de carnes asadas “El Ombú”, en la edición pasada relató la odisea que pasó junto a su familia, durante el intento de asalto ocurrido en la noche del miércoles pasado en el domicilio de Gómez casi Colectora.
El suceso mereció una causa caratulada como “robo agravado por uso de arma en grado de tentativa y en concurso ideal con privación ilegítima de la libertad, y concurso ideal con portación de arma de guerra sin autorización, y portación de arma de uso civil sin autorización, abuso de armas y resistencia a la autoridad”. La sola lectura de semejante carátula deja en claro la gravedad del hecho que ahora pesa sobre los dos delincuentes apresados por efectivos que actuaron con celeridad y prudente eficacia, que implicó que no se registraran víctimas, más allá de las sufridas por la familia dentro del hogar.
Cabe reseñar que en lo que respecta al menor se dispuso la detención preventiva por considerarlo prima facie autor del hecho. Fue derivado a un instituto cerrado, mientras que el mayor está detenido en nuestra ciudad.
El responsable de la Distrital local, capitán David Tifner, en diálogo con el programa Examen Final de la Am 1560 Tandil, indicó a modo de balance de lo ocurrido tener “una satisfacción enorme por el deber cumplido. Se actuó correctamente, se esperó el momento exacto para actuar y cuando hubo disparos se esperó primero que las víctimas estuviesen a salvo para luego actuar”.
El uniformado siguió relatando que “cuando se tomó conocimiento desde el 101, primero se convocó a los móviles de la cuadrícula y fueron también móviles del antiguo comando. Primero se entrevistaron con el familiar de la víctima que estaba esperando afuera, quienes nos explicó la situación y asimismo el personal ya estaba escuchando lo que sucedía en el interior de la vivienda”.
“El oficial –continuó- que estuvo a cargo tomó la precaución de que los delincuentes no adviertan nuestra presencia y se esperó la oportunidad cuando la víctima logró salir y allí se actuó”.
Tifner subrayó que los detenidos tienen frondosos antecedentes, reseñando que “cuando yo era titular de la Seccional Primera, Waldemar Guillermo a los 14 años prendió fuego la escuela N° 10 de Las Tunitas. Desde allí mantuvo un raid delictivo permanente. Si bien no tengo la estadística precisa, estimo que debe tener 50 causas cuando era menor, en las cuales varias son por robos calificados”.
Para con el menor, señaló que “hacía pocos días que había salido de un centro de contención y también tiene innumerable cantidad de causas. En lo que va del año pasado fue detenido en unas cinco oportunidades, también por robos calificados”.
Al consultársele si existe un seguimiento para con delincuentes que por circunstancias judiciales están en la calle, el capitán respondió que “hemos tenido casos en los que teníamos un delincuente conocido en la calle, lo paramos, lo identificamos y nos terminan presentando un hábeas corpus que nos dicen que no lo podemos molestar. Se trata de cuestiones judiciales en las cuales a uno le queda poco margen de acción. Ellos se sienten perseguidos porque están en libertad y porque tengan antecedentes no quiere decir que salgan todos los días a robar y allí empiezan a jugar diferentes instituciones por lo que nos tenemos que abstenernos de alguna persecución, además de no contar con la cantidad de personal suficiente como para estar detrás de todos los delincuentes”.

LA PARTICIPACION DE MENORES
Tifner aclaró que “sí tenemos información que nos permite monitorearlos y se actúa una vez que cometen un delito. Nosotros siempre vamos detrás del delito, lamentablemente”.
Sobre el accionar de menores en el delito, el capitán refirió que “en tanto y en cuanto el delincuente no reciba el delito que merece, que la ley lo condene 10 años de prisión y lo cumpla, o si es un menor que esté encerrado en un instituto especializado, será difícil cambiar”.
Con respecto a los menores, graficó que generalmente se los envía a una casa de contención y a las pocos días vuelven sin más a la calle, “es el cuento de nunca acabar”.

ESTADISTICAS
Más allá del gravísimo y resonante suceso detallado, desde la jefatura policial se manejan informes que aluden a una merma en el índice delictivo.
Tifner detalló que comparando la estadística “hubo una leve merma, inclusive en los dos últimos meses, especialmente los robos a mano armada, lo cual es más satisfactorio. Sobre el mes de abril, logramos detener una banda de menores involucrados en varios sucesos, incluso todos también contaban con frondosos antecedentes”.
“Yo insisto, el día que no tengamos tantas chicanas judiciales, que gente que gente que tendría que estar detenida por homicidio esté en libertad, cuando se termine eso, cuando se permita apelar pero hasta tanto no se resuelva deban cumplir la condena, estaríamos solucionando en un gran porcentaje la inseguridad que hay en el país”.
Cerró reflexionando que “está claro que el sistema es muy vulnerable, no existen demasiados controles por caso en lo que se conocen como salidas transitorias o laborales. No sé cuál es la solución, pero evidentemente dotar de mayores herramientas para un mejor seguimiento serviría a paliar la situación. Yo no hablo ni mal de los jueces ni de nadie, es el sistema y cada uno se ajusta a derecho, se hace lo que la ley permite hacer y así estamos”.

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