18 de abril de 2008
En la jornada de ayer, la justicia penal local concluyó un juicio inédito en nuestra ciudad, siendo que se debatió en una audiencia oral y pública sobre un delito sobre estupefacientes.
El tribunal integrado por los doctores José Luis Piñeiro, Guillermo Arecha y Pablo Galli, procedió a un fallo condenatorio para con un hombre quien había sido apresado en el 2006 por la policía, tras una investigación que demandó meses y motivó un allanamiento en la casa del acusado, al quien se le detectó una cantidad de droga suficiente como para imputarlo del delito de comercialización.
La causa remite al 24 de agosto de 2006, cuando aproximadamente a las 23, en el domicilio de calle Pasaje Entubamiento 451, Julio César Fernández tenía, con fines de comercialización, la cantidad de 375 gramos de cannabis (marihuana).
Para los magistrados, quedó acreditado el delito, a partir del probatorio expuesto en el debate.
En el fallo, se citó a un oficial policial que participó del procedimiento donde se secuestró la droga como la aprehensión del imputado. Al policía se le había designado la tarea de allanar la vivienda en cuestión, tras meses de investigación sobre la presunta venta de estupefacientes desde la propiedad.
El testigo declaró que previo al allanamiento, se había dispuesto llevar a cabo lo que denominan “comprador previo”, con la premisa de interceptar –lejos del lugar- a alguna persona que haya salido del domicilio sospechado, a fin de corroborar si llevaba droga en su poder.
En efecto, así sucedió. Se observó que una pareja salía de la casa y en cuadras más adelante fue interceptada, comprobándose que poseía droga en su poder. Fue así que se dispuso el inmediato ingreso a la casa sospechada. Golpearon la puerta pero nadie salía, más allá que se escuchaban movimientos dentro, por lo que se resolvió forzar la puerta e irrumpir en la propiedad.
Una vez en el interior se encontró a Fernández, se requisó la vivienda y se encontró la droga, tucas, una media tijera y una balanza de precisión.
Si bien la defensa del acusado aludió a que los estupefacientes eran para consumo personal, los jueces entendieron que concurrieron “concordantes y precisos elementos de juicio” que los llevaron a la conclusión que también era para comercializar.
Se tuvieron en cuenta la cantidad de droga secuestrada, las condiciones económicas del imputado, los elementos propios del fraccionamiento. Así también la cantidad de gente que ingresaba y salía de la casa.
En resumen, se señaló, “la única conclusión que puede obtenerse es que la marihuana que tenía Fernández era con fines de comercialización y no para consumo personal, pues carece de sentido y de toda posibilidad de explicación que una persona muy humilde condición de vida se aprovisione de droga suficiente para consumir”.
Cabe consignar que en la audiencia también se resolvió por una causa anterior, por portación de un arma de fuego sin la debida autorización legal.
SENTENCIA
A la hora de arribar a la lectura de la sentencia, el tribunal resolvió condenar a Julio César Fernández, a la pena de 4 años y 10 meses de prisión, y multa de 600 pesos, como autor penalmente responsable de los delitos de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización y portación de arma de fuego de uso civil sin la debida autorización, en concurso real, hechos cometidos en nuestra ciudad el 24 de agosto de 2006 y 29 de mayo de 2005 respectivamente”. Asimismo, se lo absolvió de los delitos de abuso de armas y lesiones leves.
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