24 de febrero de 2010

Policiales

Policiales. Condenaron al “Chino” Alvarez por el asalto a una familia en su vivienda

Ayer, en el Tribunal Criminal Nコ 1 ventiló su veredicto en torno al juicio por la causa caratulada “Robo calificado por el uso de arma de fuego cuya aptitud para el disparo no se acredito en concurso ideal con privación ilegal de la libertad agravada", del cual resultó imputado Mario Andrés Alvarez (33), alias “chino”.
En su sentencia, los jueces Guillermo Arecha, Pablo Galli y Gustavo Echevarría condenaron a Mario Andrés Alvarez (32) a la pena única de seis años y ocho meses de prisión.
Le lectura de la resolución judicial generó conmoción en el acusado como su entorno, que a lo largo del debate lo acompañó en gran número. Empero, el desarrollo de la presentación de prueba a lo largo de la audiencia previa dejaba entrever un desenlace semejante, a partir de una prueba irrefutable como resultaron los reconocimientos en rueda de personas que las víctimas, el matrimonio Baroldi, supo ratificar en el juicio frente al Tribunal.
Para Arecha y compañía, a partir de las pruebas incorporadas al debate, como los testimonios escuchados, se encontró suficientemente acreditado que el imputado Mario Andrés Alvarez acompañado de otro hombre, portando ambos armas de fuego, previo escalar el paredón trasero de tres metros de altura, se introdujeron en el patio interior del domicilio de Miguel Angel Baroldi, quien abrió la puerta de la cocina para sacar el perro al jardín y se topó con ambas personas con la intimidación de las armas que portaban, lo obligaron a ingresar a la vivienda y permanecer inmóvil sentado a igual que su cónyuge, Myriam Tripiana, y sus dos hijos menores quienes también fueron reducidos al tiempo que reclamaban una cantidad de dinero, para finalmente apoderarse ilegítimamente del botín. Previo a retirarse de la vivienda, dejaron encerrados en la cocina a los moradores poniendo llave a las tres puertas para finalmente, salir por la puerta principal.

LOS TESTIMONIOS
El Tribunal tomó nota de las declaraciones de las víctimas, reseñando el relato de Baroldi, quien describió lo padecido, cómo lo obligaron a ingresar y lo hicieron sentar en la mesa de la cocina. Cuando una de las personas se quedó apuntándolo al tiempo que le pedía “100 lucas”, en tanto el otro individuo se dirigió hacia el interior donde su esposa se encontraba preparando a sus hijos para ir a la escuela.
Refirió el testigo que tenía un dinero que no era habitual que tuviera en su casa, que nadie de la familia lo sabía, el cual no se llevaron éstas personas. Que permanentemente lo amenazaban y le dijeron “no te muevas”, “te conocemos”, “tenemos todos los datos tuyos”, “te vendió un amigo”, “no te muevas que sos peligroso”, “sabemos que sos medio loco”, mientras lo apuntaba a la cabeza.
Ya sobre el reconocimiento, refirió que al serle exhibidas cuatro personas en una diligencia policial de reconocimiento en rueda, reconoció a uno de los autores, que estuvo totalmente seguro, y le notó algunas diferencias. Tenía el pelo más largo, la vestimenta, y tenia barba más crecida. Refirió que esa persona fue la que redujo a su señora y sus hijos, y tomó todos los efectos de valor y el dinero. “El hizo todo”, porque el otro sólo se ocupó de controlarlo a él.
También se transcribió la síntesis del relato de su mujer, Myriam Tripiana, quien coincidió en las circunstancias vividas, puntualizando cuando fue interceptada en el interior de la casa por uno de los maleantes que le dijo: “quedate quieta flaca que esto es un asalto y encerrá al perro que te lo mato”, para luego decirle “dame todo, quedate tranquila, dame toda la plata porque si yo la llego a encontrar no sabes lo que te espera”. Que al entregarle el dinero que guardaban en una caja le dijo “No esto no, yo quiero la otra plata, dame el oro”, así le entregó todo lo que tenía de oro. Añadió que en medio de la tensa situación el delincuente le insistía: “dame la plata”, y que no le podían hacer entender que no había más dinero, mientras que el otro malhechor se llevó a su otro hijo y luego de revisar la casa traía cosas de valor.
En un momento trajo un cuchillo y dirigiéndose a su esposo le dijo “gordo dame la plata, porque sino te mato, te abro”.
Sobre la persona que la sorprendió junto a sus hijos lo reconoció en rueda de personas, precisamente el que ahora estaba en el banquillo de los acusados, el chino Alvarez.
Sumado al testimonio de uno de los hijos de la pareja, el Tribunal refirió que los testimonios resultaron ampliamente coincidentes en la circunstancias de tiempo, modo y lugar en que tuvo lugar el hecho, de las personas que intervinieron, de las armas que portaban, del rol que cada uno cumplió desde el momento que irrumpieron en el domicilio.
Tampoco se obvió mencionar en el veredicto condenatorio el aporte de un vecino como testigo, que nada tenía que ver con el entorno familiar y sirvió para acreditar la presencia de los dos sujetos sospechados de haber cometido el atraco descripto.

DISENTIR CON EL FISCAL
Los jueces dedicaron un párrafo aparte para contrariar el alegato del fiscal Piotti, cuando descartó la privación ilegal de la libertad. ,
Para el Tribunal la privación de libertad de la familia Baroldi, fue más allá de la necesario para la consumación del robo, tuvo en cuenta además una contribución extra al hecho facilitando la fuga con el aporte del tiempo que pudiera demandar la liberación de las víctimas.
Para ello, se tomó como argumento los testimonios de las víctimas cuando manifestaron que ellos y sus hijos se encontraban en la cocina y que antes de retirarse los asaltantes cerraron con llave las tres puertas que comunican la misma con el exterior y demás dependencias de la vivienda que tienen salida al exterior, que todas las aberturas están protegidas con rejas, que quedaron incomunicados –carecen de telefonía fija y se llevaron todos los celulares- y se llevaron los dos juegos de llaves existentes.

El hecho
El juicio se inscribió por el asalto perpetrado el 13 de noviembre de 2008, cuando siendo aproximadamente las 7, dos sujetos portando armas de fuego, ingresaron al domicilio sito en calle Cabral Nコ 971, y previo reducir a sus moradores a quienes apuntaban con el arma de fuego mientras los mantenían privados de su libertad, se apoderaron ilegítimamente de 1550 pesos, un teléfono celular marca blackberry, un reloj de oro marca rolex, una cámara de fotos digital marca "Olympus", una chequera del Banco Provincia , un celular marca Nokia 5200, un celular motorola V3, un celular marca Nokia, anillos y cadenas varias de oro y plata, campera de gamuza talle 52, un Mp3 y Mp4, un cuchillo con cabo de alpaca, todo propiedad de Miguel Angel Baroldi. Previo a retirarse del lugar, los sujetos encerraron con llave en la cocina a las víctimas.

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