1 de diciembre de 2009
La Cámara de Apelaciones en lo Penal del Departamento Judicial de Azul ratificó la condena dictada el año pasado al comisario tandilense Juan Andrés Yeffal, en el juicio que se le siguió por golpes sufridos por un detenido en los calabozos de la Seccional Segunda, quien luego se suicidó.
El Juez Correccional de Tandil, Carlos Pocorena, había condenado al funcionario policial a la pena de un año y ocho meses de prisión, de ejecución condicional, e inhabilitación especial por tres años y cuatro meses para ejercer cargos públicos, tras ser hallado penalmente responsable de “severidades”. El hecho en cuestión sucedió el día 24 de enero de 2005 en perjuicio de Rolando Ariel Sotes, joven que se suicidara en el sector de “buzones” (aislados) de los calabozos.
Como oportumente se detalló sobre el juicio en primera instancia, la clave del debate se centró en la credibilidad o no de las declaraciones testimoniales, sobre lo cual el juez, en su resolución, subrayó que resultaron contestes los testimonios de los detenidos Kaunes, Leguizamón, Rodríguez, Carabajal y Clapier, como también del funcionario policial Hernán Casildo Omar Gallardo, quienes señalan clara y precisamente a Juan Andrés Yeffal como el autor de la conducta disvaliosa en juzgamiento.
Una vez leída la resolución en la audiencia, la familia Sotes respiró cierto alivio, al encontrar una relativa respuesta a su clamor por justicia, aunque la pena no resultó -ninguna lo resultaría- suficiente por los tormentos que padeció su hijo muerto. Yeffal, en tanto, se mantuvo en calma, con los gestos propios de haber recibido una condena que no esperaba, especialmente a la expectativa de lo que será su futuro profesional en la fuerza.
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