29 de noviembre de 2019

Locales

Locales. Consternación en la Policía Local por suicidio de una agente de esa fuerza

Ayer, sus compañeros le rindieron homenaje en su velatorio y algunos de ellos, luego se concentraron en la Iglesia Matriz.

Aparicio había estado hasta hace algunas semanas, con una licencia por carpeta médica, por un cuadro de estrés laboral, que derivó en una patología de tipo psicológico. Había regresado a sus funciones, aunque indudablemente, su problema de salud persistía.

El jueves por la noche, en el interior de su departamento de calle 11 de Septiembre 1150, tomó su arma reglamentaria y se disparó, perdiendo la vida en el acto.

La mujer era madre de un pequeño de 10 años, con quien convivía en ese domicilio.

La noticia generó honda conmoción entre sus compañeros de la fuerza policial, que ayer por la tarde, solicitaron permiso para saludar a Aparicio en su velatorio, por lo que se presentaron en la sala de Casa Crespo, Iacaruso y Santillán y se formaron para despedirla.

Posteriormente, un grupo menor, de alrededor de 30 efectivos, decidió concentrarse en la Plaza Independencia, para realizar un abrazo simbólico, y señalar el malestar que hay de parte de los agentes, por algunas situaciones vinculadas a las condiciones laborales.

De todas maneras, reunidos y abrazados ante la entrada de la Parroquia del Santísimo Sacramento, donde encendieron velas en honor a su compañera fallecida, los efectivos en el lugar dejaron entrever sus miedos a represalias y pidieron no ser fotografiados de frente y declinaron hablar con la prensa, pero deslizaron que ese momento de abrazo, tenía que ver con episodios que los efectivos padecen dentro de la fuerza y que en algunos casos, colaboran en los desequilibrios emocionales que muchos policías padecen.

En la convocatoria que circuló entre los policías, se aclaraba que "no es una marcha, es un abrazo simbólico y estar en silencio. Viéndonos todos juntos, también es decir algo".

EL TRISTE ANTECEDENTE DE 2018

Ayer, los miembros de la Policía Local que se reunieron en la zona céntrica tras despedir a Sofía Aparicio, estuvieron acompañados por Sara Cordero, la madre de Lucas Pérez Cordero, el joven efectivo de la Policía Local que en junio del año pasado se quitó la vida, como en este caso, utilizando su arma reglamentaria, que no le había sido retirada por sus superiores, a pesar de estar transitando una delicada situación personal.

En aquel lamentable hecho, el disparo que se descerrajó Lucas, mató también a su padre, el periodista Daniel Pérez.

Muchos efectivos de la fuerza policial mencionaban ayer que había similitudes en los casos de Pérez Cordero y de Aparicio, especialmente cierta desidia de las jefaturas al momento de cuidar a los agentes que, transitando situaciones de vulnerabilidad, siguen conviviendo con sus armas reglamentarias y sin una contención adecuada.

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