10 de marzo de 2022
Sin dudas, un factor es la
impermeabilización de la ciudad, no respetar las áreas verdes, los centros de
manzana, reemplazo de calles que permiten el escurrimiento por coberturas impermeables,
etc. Pero el factor determinante es que la escorrentía del agua que baja de las
Sierras es más veloz. El cambio de la cobertura vegetal que naturalmente
permite mitigar y retardar la escorrentía, por casas, caminos e
infraestructura, genera verdaderos toboganes de agua.
Por ejemplo, es el avance de la
construcción en el valle interserrano Don Bosco, lo que ha ido generando el
problema de las inundaciones en la zona del Boliche de Noli. La urbanización de
Valle Escondido en un comienzo y todas las construcciones que le siguieron, han
significado un aumento de la velocidad y cantidad de agua que debe desagotar
por los mismos arroyos y a través de cauces temporarios de cursos de agua, los
cuales son también modificados por la urbanización. Por eso, en los últimos
años hemos visto cómo se intenta derivar el agua mediante la profundización de
la canalización de las banquinas de la avenida Don Bosco. Ahora, esto tampoco
está alcanzando, porque la construcción sigue alterando la cuenca y aumentando
la cantidad y velocidad de la escorrentía de agua.
MÁS QUE OBRAS, FALTA CUMPLIR CON EL PLAN DE
ORDENAMIENTO
Por el contrario, se autorizan
indebidamente construcciones que acentúan la transformación y la ocupación del
valle intereserrano, sin reconocer los enormes problemas que generan, no sólo
al barrio, sino a la ciudad en su conjunto. Baste de ejemplo el caso del Centro
Comercial Don Bosco, aprobado con planos y planillas fraudulentas, en un
terreno que linda con un curso temporario de agua que corre en dirección al Boliche
de Noli, por la zona más baja del valle, en parte también ocupada por la traza
de la avenida.
¿Cuánto más soporta Don Bosco? ¿Cuánto más
soporta Tandil y cada uno de los barrios que se inundan?
Es decir, la superposición de transformaciones
urbanas sin tener en cuenta el sistema físico ambiental es la base del
problema. Si bien el plan de ordenamiento vigente desde 2005 toma en cuenta
estas cuestiones y por eso establece como una de sus principales estrategias
"evitar la invasión de las sierras con usos urbanos", la gestión concreta del
ordenamiento ha ido en contra del Plan y a favor de los intereses
inmobiliarios.
Y esta gestión que sistemáticamente ha
permitido que avance la construcción se puede ver en lo que ya se ha construido
sobre las Sierras, en lo que se ofrece en el mercado inmobiliario, y en los
problemas que aparecen sobre las Sierras y en la ciudad como conjunto. (Ver
https://www.google.com/maps/d/edit?mid=1BbziQQ0T4pGXYaibWpVMbU-2q3frrPdh&usp=sharing)
El negocio inmobiliario y un uso de las
Sierras privilegiado e insustentable, no sólo implica la degradación de un
patrimonio natural de inconmensurable valor, es también una transferencia
negativa hacia el resto de la ciudad y sus habitantes que soportan los
problemas ambientales generados y pagan la cuenta de las obras que se ofrecen
como parches.
La mejor obra, la más eficiente y menos
gravosa es prevenir cumpliendo con la planificación de base ambiental y
urbanística: evitar la urbanización de las Sierras.
Asamblea Ciudadana por la Preservación de
las Sierras
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