3 de junio de 2014
La marcha, organizada por la madre de los chicos, Graciela Arriola, quien se encuentra como particular damnificada en la causa, partirá a las 19 de avenida Colón y Uriburu para dirigirise a Uriburu 1087 (escenario de la tragedia), seguirá hacia Uriburu y Saavedra (donde vive el martillero que intervino en el alquiler de la vivienda por parte de la familia que resultó víctima del triste episodio) y más tarde por Mosconi al 300, donde reside el gasista imputado por la justicia por homicidio culposo, tras haber trabajado en la casa donde fallecieron los hermanitos de 9 y 5 años.
Mientras tanto el mismo gasista, al momento de declarar en la causa, reconoció haber cambiado el termotanque, aunque dijo que el cambio del calefactor (el artefacto que falló y produjo el deceso de los pequeños), lo llevó a cabo otro profesional. El calefactor con su mal funcionamiento provocó la tragedia que se llevó la vida de las dos criaturas.
El aparato en cuestión había sido cambiado de lugar, mientras que al termotanque instalado le habían contectado una cañería correspondiente a 2.000 calorías, mientras que el termotanque era de 4.000. También se pudo corroborar con la realización de las correspondientes pericias que había irregularidades con las rejillas y la claraboya del baño.
Además se determinó que las modificaciones concretadas en el inmueble que alquiló Graciela Arriola, nunca fueron verificadas por inspectores de Camuzzi, como corresponde en estos casos, para dar certificación del buen funcionamiento y la correcta instalación de los aparatos en cuestión.
Cabe mencionar que se llevaron a cabo un entrecruce de llamadas, para poder corroborar si lo declarado por el gasista se ajusta a la realidad, o si por el contrario de trata de un ardid para eludir la responsabilidad penal en el caso.
A su vez la causa tiene otra derivación, puesto que fue puesto en disponibilidad uno de los efectivos policiales que concurrió aquel día a la escena de la tragedia.
Gustavo Salomón, de él se trata, está acusado por “Hurto calamitoso agravado” y a su vez otros uniformados que intervinieron en el caso fueron reasignados. Uno fue derivado a la Jefatura Distrital y el restante enviado a una dependencia policial de General Alvear.
Al parecer hay varias escuchas telefónicas que comprometen seriamente al efectivo policial, puesto que el aparato, según pudo averiguar La Voz, fue activado apenas 20 minutos después de haber sido retirado del domicilio de Uriburu 1087 donde murieron los menores.
Cabe mencionar que la investigación ha reunido elementos para imputar al policía en base a las numerosas escuchas obtenidas, inclusive la esposa del uniformado habría utilizado el aparato. Al parecer le habría dicho a su esposa que había encontrado el celular.
“SI NO HAY JUSTICIA; LA HARÉ YO”
Graciela Arriola realizó declaraciones tiempo atrás a La Voz, en las que aseguró que “hay dos asesinos, el gasista y los dueños de la casa que están fugados en Paraguay. El gasista sigue suelto acá en la calle matando gente. Es un matriculado y descubrimos que él fue quien cambió el calefactor del otro inquilino anterior a mi. El calefactor estaba cerca de una ventana y cuando yo me mudo estaba en un rincón de la cocina”, indicó la mujer.
Agregó que “él lo instaló y no hizo ninguna verificación con Camuzzi. Se hizo una instalación totalmente trucha”.
“Cuando pasa el accidente los caños de la salida del calefactor estaban todos colocados sin ningún tipo de prensa que los ajustara, apoyados nada más. Las rejillas de ventilación estaban apoyadas en la pared, la claraboya del baño era ciega y el termotanque, que lo colocó estando yo en la casa, tenía una salida de 2.000 calorías y el termotanque era de 4.000 calorías. Si no me mataba el calefactor me mataba el termotanque”, advirtió la mujer.
“Estamos esperando pericias de La Plata que se harán el 27 de noviembre, para ver como se caratula la causa de los dueños y el gasista. La lucha la estoy haciendo yo sola, mi abogado es el doctor (Jorge) Dames, confío en él y en el fiscal Egusquiza”, explicó la mujer que perdió a sus hijos de 5 y 9 años y en aquella oportunidad también resultó afectado quien en ese momento era su pareja y padre de los menores fallecidos, Adrián Etchevest.
“Esperaré el resultado de las pericias y si no voy a hacer justicia yo. Si no actúa la Justicia, la justicia la voy a hacer yo. Hasta ahora vengo calma, pero quiero justicia por la muerte de mis hijos”, finalizó la mujer en aquellas expresiones que hoy siguen manteniendo vigencia.
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