12 de mayo de 2026
En el marco de la cuarta marcha federal universitaria, la comunidad académica alertó sobre una caída real del 45,6% en el presupuesto y salarios que alcanzaron su nivel más bajo en 23 años. Denuncian un "desprecio institucional" por parte del Poder Ejecutivo al ignorar la Ley de Financiamiento.
La comunidad universitaria argentina, junto al sistema
público de investigación y desarrollo, ha alzado su voz en una jornada
histórica para denunciar lo que consideran un ataque sistemático al
"núcleo del porvenir" del país.
Bajo la consigna de defender la educación superior de máxima calidad y la producción de conocimiento soberano, el comunicado emitido en la cuarta marcha federal subraya que el sistema atraviesa una situación de asfixia financiera sin precedentes.

El diagnóstico es alarmante: entre 2023 y 2026, las
transferencias a las universidades nacionales sufrieron una caída real
acumulada del 45,6%.
Esta reducción de recursos afecta todas las funciones
sustantivas de las instituciones, desde el funcionamiento básico hasta la
investigación.
La situación de los trabajadores docentes y nodocentes es
calificada como "crítica". Según los datos presentados, la inflación
acumulada entre diciembre de 2023 y marzo de 2026 alcanzó el 293,30%, mientras
que los salarios solo aumentaron un 147,30%, lo que representa una pérdida del
poder adquisitivo del 37,13%.
En términos prácticos, este deterioro equivale a la pérdida
de casi 11 salarios en el período considerado, ubicando a las remuneraciones
universitarias en su nivel más bajo de las últimas dos décadas y entre las
peores de toda América Latina.
El impacto llega de lleno a las aulas. El sistema de apoyo
para el ingreso y permanencia estudiantil ha sufrido un "profundo
deterioro"
El comunicado al que se dio lectura frente a la sede del
Rectorado, tras la movilización, destacó que:
-Las Becas Progresar permanecen congeladas frente a la alta
inflación.
-Las Becas Manuel Belgrano enfrentan incertidumbre y
desfinanciamiento.
-Las becas de Vocaciones Científicas (EVC) se encuentran
actualmente suspendidas.
Esta situación, denuncian, actúa como un mecanismo de
expulsión de los sectores populares, profundizando las desigualdades y poniendo
en riesgo la graduación de miles de jóvenes.

Más allá de las cifras, la comunidad universitaria denuncia
una "ruptura del acuerdo democrático".
El Poder Ejecutivo es acusado de alzarse contra los otros
poderes del Estado al ignorar la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795,
ratificada por el Congreso, y desoír los fallos judiciales que exigen su
cumplimiento. "Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias
acata, lo que se rompe es el contrato social", advierte el documento.
El comunicado concluye con un llamado directo a la Corte
Suprema de Justicia para que intervenga ante el incumplimiento de la ley.
Para los referentes académicos, la universidad pública no es
solo una institución educativa, sino un instrumento de justicia social y
movilidad ascendente que resulta estratégico para cualquier proyecto de
industria nacional y soberanía científica.
"Si hoy no defendemos a nuestras universidades, el futuro de prosperidad para el país será solo un sueño", sentencia el documento, reafirmando que la educación pública es el pilar que "iguala y nos hace libres".
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