17 de julio de 2012
BUENOS AIRES.- La jefa del Estado Cristina Fernández compartió ayer un acto con el gobernador Daniel Scioli, advirtió que "no es obligación ser presidente, gobernador, intendente o legislador" porque cuando se está en ese lugar "es porque ha elegido estar" allí y destacó que hay que "hacerse cargo de la pequeña o gran responsabilidad" que se tiene.
"Cada uno en un lugar, cada uno en un rol haciéndose cargo de la pequeña o gran responsabilidad que cada uno tiene, de acuerdo al tamaño que tiene cada uno y a la elección que haya hecho cada uno", señaló la jefa del Estado mientras Scioli la escuchaba muy serio, en medio de la tensión ente la Nación y la Provincia.
En el discurso que pronunció en el Mercado Central, la mandataria resaltó la necesidad de "seguir redoblando el esfuerzo y el trabajo" para continuar con el crecimiento registrado en la Argentina desde el 2003 frente a la crisis externa.
"Nosotros vamos a seguir aquí, paraditos en medio e la tormenta y soportando el vendaval", aclaró, al tiempo que ratificó una vez más el rumbo al afirmar que en el gobierno "vamos a seguir con las políticas anticíclicas".
En este sentido, hizo un llamado "a todos los argentinos a estar juntos, solidarios, unidos y organizados" porque "el mundo se va a poner cada vez más difícil".
Al mismo tiempo reclamó "dejar de lado los prejuicios que nos hacen aparecer mezquinitos para que sigamos unidos trabajando porque el mundo está difícil y se va a poner cada vez más difícil".
Aunque Fernández de Kirchner dedicó la mayor parte de su mensaje a resaltar la actividad de los productores del Mercado Central, hizo una comparación entre las obligaciones de esos trabajadores y las responsabilidades de los gobernantes lo que sonó en una renovada advertencia a Scioli.
"Tenemos que seguir articulando entre las distintas jurisdicciones, el municipio, las provincias, la nación, el sector publico, el privado, todo junto, porque los 40 millones somos todos", remarcó.
En este marco, resaltó que "cada uno en su lugar, cada uno en un rol haciéndose cargo de la pequeña o gran responsabilidad que cada uno tiene, de acuerdo al tamaño que tiene cada uno y a la elección que haya hecho", dijo.
Para reforzar la idea, la presidenta agregó que "cuando uno está en un lugar como éste es porque ha elegido estar acá".
"No es obligación ni ser presidente, ni ser gobernador ni ser intendente ni ser legislador", advirtió, "por eso nosotros tenemos mayor grado de responsabilidad ya que un país se construye con la voluntad y el esfuerzo de todos".
Antes de su discurso, Cristina Fernández entregó 16 millones de pesos en el marco del Programa de Emergencia Agropecuaria a productores de Buenos Aires afectados por el tornado de abril último.
Gremialismo
Por otro lado, Cristina Fernández aseguró anoche que le hubiera gustado que "estuvieran todos" los dirigentes sindicales en la reunión que mantuvo con los sectores opositores a Hugo Moyano, y se expresó a favor de "una CGT unida".
La jefa de Estado dijo que no le "gustan los anti nada", al referirse al calificativo de los sindicalistas opositores a Moyano, y expresó: "los que faltan me gustaría que estuvieran".
Sin embargo, a la reunión en la Casa Rosada sólo fueron invitados los sindicalistas opositores a Moyano, que en ese momento asumía su nuevo mandato en la CGT en la sede de Azopardo.
"Me gustaría decirles que ustedes defienden los intereses de los trabajadores registrados y yo tengo que representar a los cuarenta millones de argentinos. Lo importante es que ninguno se enoje por los roles que tenemos que cumplir", les dijo Cristina Fernández a los opositores a Moyano.
La jefa de Gobierno afirmó que estaba "agradecida a todos por los ingentes esfuerzos y gestiones que hicieron para que estuvieran todos".
Insistió en elogiar la actividad de los presentes para "construir la unidad" del sindicalismo, la que "no debe estar subordinada a una, dos o treinta personas".
"Todos venimos de distintas historias, pero nos une el objetivo común del lograr el crecimiento con justicia social", agregó la jefa del Estado en otro momento.
La Presidenta admitió que hay sectores de la economía "con problemas" y aludió a frigoríficos y textiles, aunque dijo que el gobierno desarrolla "políticas anticíclicas" para revertir la situación.
Cristina Fernández mencionó que el trabajo en negro llega a al 32,4 por ciento de la fuerza laboral, que en 2003 era del 50 por ciento y convocó al sindicalismo a que se fije como objetivo la reducción de estos niveles de informalidad.
En el encuentro con la presidenta estuvieron presentes alrededor de cincuenta sindicalistas, entre ellos, Ricardo Pignanelli, José Luis Lingeri, Armando Cavalieri, Omar Viviani, Oscar Lescano, Jorge Lobais, Roberto Fernández, Mario Caligaris, Juan Belén, Carlos Ríos, Omar Maturano y Víctor Santamaría.
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