21 de abril de 2008
Agrupaciones estudiantiles de las facultades de Humanas y Exactas cuestionaron la calidad y cantidad de los alimentos que componen el menú económico ofertado a los alumnos por el concesionario privado del comedor universitario, y mientras se aproxima el vencimiento del contrato de tercerización, reclaman una “autogestión” para mejorar la calidad del servicio.
A fines de junio caduca el contrato que ya había sido prorrogado por la Unicen a la empresa prestataria, y movimientos de Izquierda pugnan porque la casa de altos estudios “se haga cargo” del manejo del salón ubicado en el Campus de Arroyo Seco, en donde diariamente se alimentan centenares de chicos.
Las agrupaciones Movimiento Universitario de Izquierda (MUI, Humanas), Abriendo Mentes Universitarias (AMU, Exactas) y el colectivo “La Candona”, exhibieron un proyecto que apunta a un menú nutritivo y accesible, para luego citar los modelos de autogestión que funcionan con éxito en las universidades de La Pampa y La Plata, donde los alumnos pagan “1 peso”.
Según indicaron a este diario, la institución académica debería invertir unos “300.000 pesos mensuales” para subsidiar la conducción del comedor, con personal asalariado solventado por la Unicen, y que oferte platos variados con los valores nutritivos necesarios para el desarrollo cognitivo, pero también accesible al bolsillo y las posibilidades monetarias de los miles de estudiantes que acuden al bufette.
El plato del día, que se paga 1.95 pesos en el Campus, resulta “repetitivo y malo”, criticaron. Por ejemplo, en el autogestionado comedor de La Plata, por un peso se comen “ñoquis, pollo, pastel de papa, milanesas y canelones”, refirieron.
Además, si los jóvenes prefieren no comprar el menú del día, deben pagar “caro” por el resto de las comidas, que son justamente las de mayor consistencia nutritiva.
“¿OTRA VEZ ARROZ?”
El comedor del Campus se inauguró en 2003, y siempre fue licitado a manos privadas. “En el actual contrato, firmado en 2005, figura que debe existir un menú estudiantil a 1,95 pesos, que incluya plato principal (se listan los posibles platos), fruta de estación y agua, y que la Universidad cede el salón totalmente equipado y el canon mínimo que debería pagar el concesionario”.
Pero en octubre de 2006, la empresa envió una carta a las autoridades universitarias para sostener que los precios de la inflación hacían “imposible” sostener esa tarifa. “Legalmente no pudo aumentar el precio del menú, pero es evidente el deterioro en la calidad y cantidad del menú económico, mientras que el precio del resto de los platos aumentó”, especificaron las agrupaciones.
“En el pliego también se menciona la formación de una comisión que debería controlar el comedor. Esa comisión no viene funcionando, o por lo menos no desde el año 2005, salvo para llamar nuevamente a licitación”, añadieron.
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