7 de diciembre de 2009
La policía tomó conocimiento de un violento suceso registrado alrededor de las 4.30 de ayer, en la parrilla La Pulpería, cita en la avenida Estrada 1395, curva de Marchini. Cuatro sujetos, portando armas de fuego y con sus rostros cubiertos, irrumpieron en el local cuando aún quedaban algunos comensales y los empleados. Tras amenazar y obligar a que se entregue el dinero que había en el comercio como lo que poseían las víctimas, los encerraron en el baño, para luego huir del lugar con el auto de una de las empleadas.
Pasadas las horas, los uniformados dieron con el rodado en cuestión. Un Chevrolet Corsa, color gris plata, con vidrios polarizados, patente IEU 939, propiedad de Nélida Montero, madre de la empleada de la firma María José Rodríguez, quien hasta el cierre de esta edición resultaba la única denunciante del suceso, según ventiló la policía.
Ya en horas del mediodía, el auto fue encontrado en una de las calles internas del barrio 17 de Agosto -a escasos metros de la escena del atraco-, con sus puertas cerradas. Hasta allí se convocó a un perito, quien intentó dar con rastros que permitan aportar para la causa iniciada.
EL HECHO
Por lo que dejó trascender la policía, el hecho ocurrió alrededor de las 4.30 de ayer, cuando cuatro sujetos ingresaron a la parrilla denominado “La Pulpería”, ubicada en la curva de Marchini, camino al paraje El Centinela.
Una vez que irrumpieron en el local, se dividieron las tareas. Un par fue con los empleados y el resto con los comensales que aún quedaban en las mesas, de quienes se llevaron dinero, pertenencias y hasta el auto de una de las empleadas, que luego fue identificada como María José Rodríguez, quien es la única que hasta el momento figuraba como la denunciante del hecho.
La damnificada, detalló sobre el suceso que no había más de cinco clientes en el comercio y tres empleados, quienes fueron apuntados por los delincuentes con armas de fuego.
De sus dichos, se desprende que les exigieron la recaudación de la jornada, mientras que también le sacaron las pertenencias a los clientes. Antes de emprender la ida, los obligaron a encerrarse en el baño, para irse en el auto de la denunciante.
También trascendió que uno de los socios de la firma, Gastón González, habría sufrido el golpe de uno de los maleantes,, quien le aplicó un culatazo con el revolver. Las heridas de la víctima no revistieron gravedad, según los facultativos que lo atendieron.
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