28 de diciembre de 2016
La Homilía de la Nochebuena del Padre Fernando tuvo inmediata repercusión y la propia policía denunciada de aportar armas a delincuentes de La Movediza hizo una denuncia ante las Fiscalías Nº8 y 22. Lunghi pidió que denuncie ante la Justicia y ayer lo recibió para decirle que lo acompañará para luchar contra el flagelo.
El padre Fernando Lede Mendoza en su Homilía de Nochebuena trazó una cruda realidad de la ciudad, cuestionó al intendente y no dudó en señalar la existencia de una cocina de Paco en Villa Aguirre y dijo que la Policía le vendía armas a los ladrones en La Movediza.
La Homilía
NAVIDAD: LLANTO PESEBRE Y LUZ
Una nueva Navidad nos reúne frente al pesebre y alrededor de la mesa del altar. Como los pastores del relato del evangelio, hemos escuchado el anuncio del nacimiento del Mesías, y hemos venido a adorarlo. Aquí lo encontramos, junto a sus padres, en medio de la noche, desnudo y rodeado de animales y desconocidos. Aquí lo encontramos, cumpliendo las promesas de Dios, aunque de una manera que al mundo le cuesta comprender. El Dios de la historia se mete en la historia del mundo de la manera más débil, más vulnerable y más desapercibida. El Dios invisible se hace visible en un niño que llora en un establo sucio y abandonado. Al costado de la sociedad, del otro lado del mundo, donde la historia no suele recordar lo que pasa, allí Dios comienza a enseñarnos a qué ha venido a la tierra y de qué manera y desde donde quiere realizar la salvación de la humanidad. Desde aquel pesebre de Belén, alumbrando la noche oscura, alumbra para siempre la historia presente, pasada y futura de cada pueblo y de cada hombre y mujer. Desde aquel pobre establo, hace real la profecía de Isaías: “el pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad, ha brillado una gran luz”. Desde aquel pesebre, de la manera más original, lleva a cumplimiento toda la revelación: definitivamente Dios se mete en nuestra historia, para transformarla desde adentro.
Recojamos entonces algunos elementos, que se desprenden de la escena navideña y pueden ayudarnos a reflexionar en esta Nochebuena: el llanto, el pesebre y la luz. Tres palabras que intentan clarificarnos el misterio.
Primero: el llanto. Es la señal que da el ángel a los pastores: “encontraran un niño recién nacido envuelto en pañales y recostado en un pesebre”. Los pastores siguen el rastro del llanto de ese niño. Son buenos escuchadores, que saben interpretar señales y mensajes. Su espíritu de búsqueda, su sencillez y su sensibilidad, los hacen llegar a los pies del niño. No son profesionales ni personas importantes. Sin duda no saben leer si quiera, pero saben algo que los hace superiores a muchos doctores y maestros: saben escuchar.
En estos tiempos tan aturdidores, en que escuchamos tantas cosas a cada momento, en que los medios de comunicación invaden nuestras vidas y tienen el descaro de pensar por nosotros. En que la información tantas veces es falsa, en que muchos gritan porque no saben hablar, en que otros pegan, porque tampoco saben hablar. En estos tiempos los cristianos debemos escuchar el llanto de Jesús, que es tenue y tímido, pero que suena como un llamado, suena entre tanta frivolidad, entre tanta mentira, entre tanta agresividad. Debemos escucharlo si queremos encontrarlo. Porque a la vista está que no lo encontraremos en medio de este ruido perturbador. Debemos escucharlo si no queremos quedarnos afuera de la navidad, porque su llanto es invitación a participar de su misterio, a reconocerlo en las humildades y precariedades de los pesebres de nuestra época. ¿Cuánto más alto tiene que llorar Jesús para que lo reconozcamos? ¿En qué idioma tiene que hacerlo? ¿Cuánto tiene que gritar para que lo encontremos entre los sufrimiento de nuestros barrios, acá en Tandil? ¿Cuánto tiene que llorar en quienes día a día pierden su trabajo o trabajan de manera precarizada? ¿Cuánto entre los pibes de gorra amedrentados en cada esquina todos los días por agentes de seguridad sin formación y llenos de autoritarismo? ¿Cuánto en las mujeres, a montones, vecinas, familiares y amigas nuestras que sufren violencia? ¿Cuánto en los chicos que cada vez tienen más hambre porque hay más comida en los comedores pero menos en las mesas y heladeras de sus casas? ¿Cuánto en los que no llegan a fin de mes, entre los viejos sin Pami, entre los jóvenes sin oportunidades, entre los niños de movediza armados con armas que les vende la policía, entre los que consumen el paco que se produce en las cocinas de Villa Aguirre y compran todo tipo de sustancias en las numerosísimas zonas liberadas de Tandil, a lo largo y a lo ancho de todo el mapa? Ojalá llore mucho, ojalá la Virgen lo pellizque, para que grite fuerte y los cristianos de Tandil podamos escucharlo, porque no escuchar el sufrimiento de los otros o escucharlo y hacer como que no pasa nada, es un pecado grave. Ojalá llore y nos despierte, especialmente a los que vivimos en el centro o lejos de la medialuna sur y pobre de nuestra ciudad.
Segundo elemento: el pesebre. El pesebre es el lugar de la pobreza y la fraternidad. Allí nos muestra Dios que la pobreza nunca es buena ni digna y que sin el cariño y la ayuda de los otros, la vida puede ser muy trágica. Esta joven pareja primeriza, sin más abrigo que cuatro trapos y el calor de un burro, da a luz a su hijo en la soledad y la desprotección de un corral de animales, entre suciedades, frío y humedad. Pero no están solos: pastores y magos llegan de cerca y de lejos a salvar la noche y los primeros días. Oro, incienso, mirra, alimentos, agua, vino, aceite, abrigos: cada uno da de lo que tiene a este niño en situación de calle, a este niño que no tiene la culpa de ser pobre ni de que los paisanos de Belén le hayan cerrado sus puertas. A este niño que no es de allí, sino que está de paso, a este forastero, desconocido, de padres desconocidos.
En esta ciudad de tantos desconocidos, de tantos de afuera, de extranjeros que vienen a trabajar de sol a sol, de chicos pobres sin culpa de serlo, de padres sin trabajo, de sectores marginados que solo hablan guaraní, y que ni sabemos que existen, de mucha pobreza escondida y disimulada, donde salimos a recibir un campeón y nadie se queja por las calles cortadas, pero nos escandalizamos por una protesta que pide aumentos de salarios, chapas o leche y ni siquiera obstruye el tránsito. En esta ciudad con una indiscutible mayoría de cristianos,| de diferentes confesiones, no tendría que esconderse a nadie, más aun deberían visibilizarse estas realidades, para que como los pastores y los magos, quienes tenemos mayores posibilidades, podamos dar una mano a los que menos tienen. Y más allá de los asistencialismos, necesarios en los momentos de emergencia, podamos ser creativos y generosos buscando promover y dignificar a las personas para que se genere la tan necesaria justicia y equidad en la distribución de los bienes y las oportunidades. En estos tiempos macdonalizados, en los que tener más y ser mejor que el otro pareciera garantizar el éxito de la vida, el pesebre nos ofrece la figura del prójimo, para definitivamente desterrar de nuestras vidas la del meritócrata.
Por último: el elemento de la luz. Desde el pesebre, la gracia de Dios alumbra un camino para el que quiere ver, marca una línea de acción y de pensamiento. Ilumina muchas verdades y realidades. Desde el pesebre podemos ver mejor, podemos hacerlo con más claridad. Si nos animamos a mirar desde ahí, desde Jesús, la vida y la historia se ven de otro modo. Si nos animamos a alumbrar con la luz de la Palabra hecha carne, se hace casi imposible mirar para otro lado. Y los cristianos no podemos darnos el lujo de mirar nunca para otro lado. Los cristianos no podemos vivir en oscuridades ni tinieblas, porque sobre nosotros brilla hoy la luz del Hijo de Dios, del Príncipe de la Paz, del consejero maravilloso. Y sobre nosotros pesa la responsabilidad de propagar esa luz de la verdad, para que muchos podamos mirar y comprender mejor, y para que mirando podamos advertir y analizar la realidad con pensamiento crítico y no con entusiasmo vacío.
El llanto del Niño en el pesebre nos ilumina un camino. Está en nosotros transitarlo. Que esta Navidad nos ayude a dar los pasos necesarios para estar más cerca de este Jesús que anda por acá nomás, naciendo.
La respuesta de Lunghi
El intendente le pidió al religioso que si “tiene pruebas, yo lo acompaño a la justicia, pero no se puede quedar en la proclama”.
“Los dichos del padre no me cayeron bien, bajo ningún concepto. El padre Fernando tiene todo el derecho a opinar, pero ciertamente, lo hace como sacerdote y tiene mucha importancia y en la misa de Navidad”, destacó Lunghi.
El intendente recibió a Mendoza y le pidió que denuncie en fiscalía y “si necesita que yo o alguien de mi equipo lo acompañe, con mucho gusto”.
“Nosotros queremos lo mejor para el pueblo y que no exista esto. Si él conoce esto, tiene las puertas abiertas conmigo, porque siempre hemos trabajado muy bien con la Iglesia Católica”.
Visiblemente molesto dijo “Él no puede tirar una bomba explosiva y quedarse ahí. Es una persona que cuida las almas, que cuida a los chicos, que cuida a los pobres. Puede haber alguna equivocación, porque habla de la medialuna más pobre, al sur de la ciudad. Y está al norte. Pero si bien es correcto que él diga lo que piensa, me parece muy fuerte como para no hacer una denuncia”.
“Bajo ningún punto de vista digo que el padre dijo mentiras, pero yo no conozco, no sé que la policía este vendiendo armas. Si no, ya me hubiera presentado yo ante las autoridades pertinentes a denunciar algo así. Me parece gravísimo que la policía esté haciendo algo así, pero si lo dice un sacerdote, en la parroquia central, podría venir a decírmelo a mí y yo no tengo problemas en trabajar por el bien de la ciudad” destacó y agregó “yo no tengo conocimiento del tema de que se produzca y venda paco. Si el padre lo tiene, le digo que vamos juntos a la fiscalía. Yo no lo niego, pero no tengo los datos. Si él los tiene, y puede decirlos, me parece que tenemos que trabajar en conjunto. Yo lo acompaño”.
“El padre no se puede quedar en la proclama. Por eso le pido que por favor me traiga los datos que él tiene y trabajemos juntos. Él va a tener el acompañamiento de un gobierno municipal que ciertamente, no está en ninguna trampa. Ni apoyando a la policía para que haga las cosas que dice el padre Fernando”, señaló Lunghi.
DENUNCIA POLICIAL
El comisario Rubén Frassi, titular de la Jefatura Distrital, expresó ante la consulta de la posible connivencia policial con el delito “creo que no existe. La justicia lo investigará y dispondrá lo que corresponda, no tengo idea, lo conozco de vista nunca he hablado con él tendrá que decirlo a la Justicia si siete pruebas”.
Señaló que hicieron la presentación correspondiente ante “ la Fiscalía Nº8 y la Especializada en Drogas Nº22. Si sabe que se produce un ilícito tendría que haberlo denunciado. No sé porque no hizo las manifestaciones ante la Justicia y no tendría que haberlo dicho en una misa”.
“He conversado con los dos fiscales, doctor Gustavo Morey y Fabio Molinero se están armando las actuaciones, cuando se hagan las diligencias que he pedido que se realicen. Seguramente será citado y tendrá que declarar”, finalizó.
En tanto el subcomisario Mario Madarieta, titular de la Subdelegación de la Policía Federal invitó al padre a realizar la denuncia en las fiscalías. “Solamente dos personas vinieron a efectuar una denuncia, sobre 200 mil personas. Esto demuestra una falta de compromiso o falta de confianza. Como no viene la gente, no vino el Padre que pudo hacer público su pensamiento. Si tiene datos sobre una cocina de Paco en Villa Aguirre que aporte los datos y actuaremos en consecuencia”.
MAS DROGAS, MAS VIOLENCIA
Mario Raimondi quien trabaja con jóvenes en riesgo con La Tribu y Los Peques en diálogo con AM1560 expresó “nosotros venimos planteando desde hace unos cuantos años, hay una situación social que se ha venido dando en Tandil con una red con grandes agujeros por donde se nos van aquellos adolescentes en situación de riesgo y la droga aquí juega un papel importante, primero porque aumentó considerablemente el consumo de los pibes y también aumentó la producción es mucho más fácil conseguir hoy droga barata por muy pocos pesos y en cualquier lugar”.
“Además una cuestión nueva que estamos viendo en estos últimos tiempos es que están utilizando pibes chicos y mujeres como dealers como transporte gratis a cambio de droga para consumo propio con lo cual queda una dependencia y un círculo delictivo que es muy difícil salir. Este es un dato cierto de lo que está pasando”, explicó.
Añadió que “también decimos que las instituciones y la política tandilense no ha podido, no solo acompañar sino encontrarle un principio de acuerdo y de solución a esta cuestión social, que a nuestro criterio viene en avance y en un avance muy importante. Nosotros en su momento hemos tenido precisiones puntuales y las hemos denunciado en Fiscalía. Algunos casos han avanzado un poco más, otros no”.
“Es cierto que hay casas barriales donde se almacena mercadería donde hay cierta connivencia con algunas autoridades de calle, donde desde ahí se reparte la droga. Esto es real. No son puntos fijos a veces se sostienen un poco más en el tiempo, pero generalmente rotan. También es cierto que hay como corredores entre Villa Aguirre, Movediza y Las Tunitas. Si me preguntan si existe alguna cocina de paco, yo la desconozco, ahora si me preguntan has visto pibes fumando Paco tengo que decir que sí”, argumentó.
Finalmente dijo que “en todo caso más allá del dato puntual me parece que hay una cuestión social que la tenemos que atender muy urgentemente porque se nos va a ir de las manos. Ya hay muchos hechos de violencia cuyo origen tiene que ver fundamentalmente con estas causas del alcohol y las drogas”.
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