10 de agosto de 2008

Espectáculos y sociales

Espectáculos y sociales. Dano, un ejemplo de niñez y de lucha

Baila, juega, salta, disfruta, comparte, hace todo lo que chicos de su edad hacen y dicen. Ni bien llegamos a su casa se lo vio medio tímido, pero en minutos nada mas y luego de las respectivas presentaciones comenzó a mostrarnos sus juguetes. El 4 de agosto cumplió 4 años y había recibido muchos, entre ellos, triciclos, autos, motos, juegos de bowling, etc., enseguida esa timidez que había mostrado en un primer momento había desaparecido.
La historia de Gianfranco Depietri, o “Dano” como todos lo llaman, no fue fácil. Una enfermedad comenzó a azotarlo apenas nacido. Primero la incertidumbre. El primer síntoma fue un color amarillo en su piel. Muchas preguntas sin respuestas. Luego de infinidad de estudios y sin ningún diagnóstico cierto su mamá recibe la noticia del traslado al Hospital Garraham en Buenos Aires.
Tenía una obstrucción en la vía biliar, una operación podía llegar a solucionar el problema y en el peor de los casos necesitaría un trasplante hepático. “Dano” ingresó al quirófano con solo dos meses, fue operado, pero nada salió bien. Ahora había que esperar un órgano que cumpliera con las características del que “Dano” necesitaba, tenía que ser “ese” órgano. Ingresó en la lista de espera, y la espera fue muy larga, demasiada para un nene que tenía su cuerpo cansado, si, solo su cuerpo, porque sus ganas de vivir eran inmensas. Un año y medio tardó “ese” órgano, pero finalmente llegó, la noticia fue increíble, primero le hablaron a su mamá de la posibilidad de que ese órgano llegara y de que aparentemente serviría para “Dano”, y finalmente llegó. “Dano” ingresó a enfrentar una nueva lucha, la que lo vio nacer nuevamente un 5 de mayo, sería larga, 8 horas, pero él sabía de peleas y ésta no la iba a dejar pasar. Luego en terapia e intentando recuperarse, un virus le complica la respiración, pero una vez más dio pelea y la ganó, un mes y una semana para poder salir de la intervención que lo dejara vivir como cualquier chico de su edad. Pero como desde el principio, no fue fácil lo que siguió después. Una arteria hepática se tapa nuevamente. No podían operarlo, estaba muy débil, pero una vez más como tantas otras salió.
Hoy, inclusive, muchos médicos les cuesta entender como alguien puede vivir con esta arteria tapada, y sin lugar a dudas, se puede, “Dano” es un ejemplo de que es así.
Hoy este pequeño de nuestra ciudad lleva una vida absolutamente normal, solo debe hacer una dieta no sòdica, algo mínimo para todo lo que le tocó pasar. Juega junto sus compañeritos de jardín, al igual que lo hacen todos, juega junto a su hermano en su casa, pelean, en fin, una vida igual a la de cualquier otro chico. Todavía no se puede poner un fin a esta historia. Hoy sigue con los estudios en el Garraham cada mes y con la posibilidad latente de otro trasplante hepático… pero les aseguro que si cada uno de ustedes, los lectores, pudieran ver a Dano, hablar con él, sentirán que a ese niño nada le ha pasado. Pero créanme que esta historia increíble es real, hoy Dano vive gracias a la solidaridad de una familia que en su dolor decidió seguir dando vida.
Es necesario tomar conciencia de la importancia de donar órganos. Seguramente que es difícil tomar la decisión de hacerlo cuando nos toca de cerca, cuando el dolor por perder a un ser querido nos lleva a tomarla, a enfrentar esa pregunta que los médicos hacen, porque ellos saben lo importante que es para esa persona, para ese mayor o ese niño que está en una cama de un hospital esperando para poder vivir, para poder crecer, para poder ser como los demás. Es una decisión difícil, pero tal como lo dice esa frase del INCUCAI… DONAR ORGANOS ES DAR VIDA. Y es así, hoy “Dano” gracias a esa solidaridad tan importante puede disfrutar, puede ser un niño con vida, puede ser, hoy puede VIVIR. Dano es un ejemplo de esmero, de vida, de enfrentar situaciones adversas, él le ganó a todo y a todos los pronósticos, “Dano” es un ejemplo de niñez y de lucha.

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