12 de marzo de 2013
El sábado 16 de marzo, después que se haya inaugurado el monumento en piedra, una plaza y un mural, será el momento del XIII Canta Alfredo Zitarrosa. Allí, por primera vez cantará en Tandil el tenor Leonardo Pastore, cantante lírico que se da el gusto de interpretar géneros populares. Por este motivo estará en el homenaje a su admirado Zitarrosa.
Pastore es oriundo de Lanús. Es un gran estudioso de la música argentina (folklore, ciudadana y de cámara), teniendo en su repertorio alrededor de setecientas obras, las cuales interpretó en las principales salas de nuestro país y en gira por Japón. En ópera interpretó los roles protagónicos de La traviata, Rigoletto, La bohème, Tosca, Lucia di Lammermoor y L’amico Fritz. También ha cantado la “Misa Criolla” y “Navidad Nuestra” de Ariel Ramírez.
Desde pequeño comenzó a hacer música. Sus primeras apariciones en público se producen a los ocho años en el mítico Café Tortoni, interpretando tangos, boleros y obras folklóricas argentinas.
“Soy un cantante popular, amante de la música -se describe-, como intérprete trato de transmitir lo que me gusta . Solía cantar mucho todo el repertorio de Gardel y conocí personajes de la bohemia de Buenos Aires que ya no existe, en el año 82, 83”.
En aquella etapa el artista se fogueó como “cantor de boliche”, y luego se abrió a nuevos proyectos. Hasta que cristalizó el sueño de homenajear a Alfredo Zitarrosa. Por ese motivo es que quiso venir y estará presente en el tributo que la ciudad de Tandil rinde cada año al músico uruguayo.
“Fue un amor a primera vista al oír un disco suyo, para mí fue un fuera de serie, un referente”, afirma sobre el mítico cantor, a quien versionó en su disco Recordándote.
Sobre ese disco, expresa: “Luego de haber dedicado mi vida de intérprete a muchos géneros musicales, populares y líricos, sentí la especial necesidad de internalizarme en este autor que me emocionó desde el primer momento en que escuché su voz. Cantar sus canciones es saldar una deuda pendiente, intentando transmitir algo de todo lo que Alfredo me dio”.
Pastore sobre Zitarrosa
“Me llega en forma muy especial la historia de este hombre, uruguayo hasta la médula, ejemplo de convicción, de dignidad, comprometido políticamente con su tiempo, con una infancia marcada por el abandono. Un hombre que vivía la vida con constante culpa tanto por el sufrimiento ajeno, que le llegaba muy hondo, como también por su propia felicidad.
En síntesis, era un hombre tierno, dolido por viejas heridas, con cierta máscara de huraño y mal llevado, que no era más que una caparazón para evitar ser lastimado, ya que detrás se escondía un ser especialmente sensible.
Zitarrosa, como mucha gente sabe, fue además el prototipo del uruguayo, el que plasmó en sus letras historias de vida de gente común. Sufrió el exilio como nadie, la distancia, la injusticia y la prohibición, lo hirieron de muerte”.
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