18 de febrero de 2013
Ferro dejó en la noche del sábado gran parte de sus sueños de avanzar a la siguiente fase del Torneo del Interior 2013, algo deseado por muchos hinchas, por más que los objetivos primordiales en estos tiempos que corren pasen por la definitiva recuperación y reordenamiento institucional.
Claro que una intervención en un certamen federal siempre hace ilusionar con, de una vez por todas, salir del ámbito local y meterse de lleno a competir en ligas superiores. Lo raro que en esta etapa clasificatoria y jugando con equipos de la ciudad, Ferro faltó a la cita y pareciera que de despertarse será muy tarde.
El elenco dirigido por Oscar López tuvo un paso arrasador por la Unión Regional Deportiva donde rival que enfrentaba le ganaba, sosteniendo un largo invicto y vapuleando a Excursionistas en la final con un contundente 8 a 1, para coronarse nuevamente campeón. Eran momentos de felicidad extrema.
De ese equipo que ganaba los partidos con absoluta autoridad, en un breve tiempo se pasó a esta cruel realidad, donde tras haber disputado tres encuentros cosechó 1 punto y ocho jugadores expulsados: Martens, Reynoso, González (fecha 1), Villegas, Bonarrigo (fecha 2), Aranda, Villar y Juan Sánchez (fecha 4).
ソQué pasó?, es la pregunta que aún no tiene respuesta. Ferro parece obnubilarse cuando de jugar torneos organizado por el Consejo Federal se trata, algo que no viene de ahora sino que se ha dado históricamente. Y nadie parece tener la fórmula que al menos pueda revertir esta situación y que le permita llegar a realizar un largo recorrido dentro de un campeonato federal.
Ese sueño del ascenso, que se almacenó en el inicio de la pretemporada, parece haber quedado demasiado lejano luego del 3 a 0 que le propinó Gimnasia. Más lejos quedó al ver como un equipo sin alma buscó en la agresión “ganar” en algo, no dándose cuenta que seguían perjudicándose aún más.
En los tres partidos jugados Ferro siempre fue abajo en el marcador. Definitivamente algo cambió, porque con casi idénticos planteles a los que juegan en el ámbito local, el Tricolor fue un equipo vacío de contenido, sin la rebeldía necesaria para plantarse ante la adversidad, fácil y dócil para cualquier rival.
Sin querer crucificar a nadie pero tomando como ejemplo, la locura de Damián Villar haciéndose expulsar en el minuto 47 de un partido resuelto o de Juan Sánchez pegando una patada dos segundos antes que el árbitro indique el final, dan muestras que el próspero ciclo de Oscar López ha culminado.
No hubo tranquilidad ni mentalidad ganadora en los partidos que se disputó y para sumar cosas a este gris presente la usina de fútbol, Martín Ribas, sufrió un desgarro. Sin el “10” en cancha el equipo no tuvo pausa, ni fútbol, ni generación el pasado sábado cuando había que conseguir ese triunfo que te dejaba cerca de conseguir el primer objetivo.
Lo que viene es milagro en estado puro. Ferro deberá ordenarse internamente y encontrar en esta semana de trabajos el rendimiento adecuado que lo llevó a ser protagonista en el ámbito doméstico. Además deberá ganarle a Independiente, para luego rezar que el Rojinegro no le gane a Gimnasia. Depender de otros no es lo más conveniente, pero es a lo único que puede apelar Ferro.
Aquél mensaje que trasmitía Oscar López a sus dirigidos y que dio durante mucho tiempo excelentes resultados, parece tener interferencias hoy en día en la recepción. El plantel no responde y de un equipo seguro de lo que quería en la cancha, se pasó a esta pálida expresión. Cuando suceden estas cosas los ciclos indefectiblemente tienen fecha de vencimiento.
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