9 de noviembre de 2020
Morales, de 61 años y presidente de Bolivia entre 2006 y
2019, de origen aymara y trabajador rural, pisó tierra boliviana esta mañana
procedente de La Quiaca, en la Argentina, tras cruzar caminando por el paso
internacional que une a esa ciudad jujeña con Villazón, en el sur boliviano.
"No dudaba que iba a volver, pero no pensaba que fuera
tan pronto", dijo, emocionado y feliz, en sus primeros minutos en su país
natal frente a una multitud que le dio color y calor a su regreso con cánticos,
agitar de banderas y atuendos típicos.
El regreso convocó a una multitud que incluso excedió las
expectativas de los organizadores, por lo que las medidas de distanciamiento y
prevención sanitaria frente al coronavirus no fueron todo lo eficientes que se
intentó, admitieron fuentes cercanas al expresidente.
Para entonces, Morales ya se había despedido en La Quiaca
del presidente Alberto Fernández, a quien le agradeció haberle "salvado la
vida" por las gestiones que hizo hace casi un año para posibilitar su
salida de Bolivia, luego de su renuncia forzada a la presidencia, empujada por
una crisis originada por denuncias de fraude electoral de la Organización de
Estados Americanos (OEA) jamás confirmadas.
De hecho, el líder cocalero no evitó hoy referirse a aquella
denuncia, al afirmar que el 55% de los votos logrado en las elecciones de este
año por la fórmula presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS) demostró que
"no habíamos hecho ningún fraude y que habíamos ganado la elección de manera
limpia".
Ataviado con indumentaria indígena, desde un escenario
dispuesto al efecto Morales brindó un mensaje de 24 minutos en el que insistió
en que si permanecía en el país tras su renuncia tenía dos opciones:
"terminar en un cementerio o ir extraditado a Estados Unidos".
"Alguien me dijo: ?Evo, nos has abandonado?. Yo le dije: 'Si
me quedaba tenía dos caminos: el cementerio o Estados Unidos", relató ante la
multitud, que en ningún momento dejó de profesarle muestras de apoyo y de
afecto.
Morales regresó a su país un día después de la investidura
de su delfín político, Luis Arce, cuya figura y la del vicepresidente David
Choquehuanca exaltó durante su mensaje, destacando que llevaron a cabo una
campaña electoral en medio de una política hostil de parte del Gobierno de facto
que lo sucedió en el poder.
Luego del acto el expresidente inició una travesía de dos
días de la que participarán cientos de vehículos para llegar pasado mañana a
Chimoré, departamento Cochabamba, de donde partió al exilio el 11 de noviembre
pasado.
El regreso de Morales había comenzado ayer, cuando abandonó
Buenos Aires y viajó a San Salvador de Jujuy, escala en la que visitó a la
dirigente social Milagro Sala.
"Llegó el momento de partir, aunque una parte de mí se
quedará en este país para siempre", expresó ayer, todavía en la Argentina,
en un video publicado en Facebook.
Luego de ver a Sala dejó la capital jujeña y viajó en
automóvil a La Quiaca, donde se reunió con Fernández, quien había asistido en
La Paz a la asunción de Arce y Choquehuanca en el Gobierno de Bolivia.
Esta mañana, todavía del lado argentino de la frontera,
Fernández le brindó una cálida despedida y destacó la importancia del regreso a
su patria, "de la que nunca debió haber salido y nunca debió haber sido
maltratado como lo fue".
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