25 de enero de 2011

Locales

Locales. Detectan en Tandil a 86 trabajadores en condiciones infrahumanas

El director de Delegaciones del Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires, Jorge Gómez de Sarabia, encabezó un operativo en la estancia “La Alcira” ubicada en ruta 226 a unos 30 kilómetros de nuestra ciudad, casi en el límite con Balcarce, en el que se detectó la presencia de 86 trabajadores santiagueños realizando labores de desflore de maíz en condiciones que el funcionario calificó de “infrahumanas”.

El funcionario junto al responsable de la Delegación Tandil de la cartera laboral provincial, doctor César Sosa, brindó una conferencia de prensa en la sede de la dependencia local, donde brindó detalles del procedimiento.

Sosa confirmó que el operativo tuvo lugar a partir de una denuncia formulada por UATRE el viernes último.

Cabe mencionar que los potreros donde se llevaron a cabo los operativos son alquilados por la empresa Satus Ager S.A al dueño del campo, aunque al ser consultado el funcionario sobre la responsabilidad del propietario del establecimiento, indicó que como mínimo tiene responsabilidad ética en la cuestión.

Algunos trabajadores dormían en una barraca de chapa con piso de tierra, en cuchetas de tres niveles, con el más alto casi pegando al techo, y había dos casillas rurales.

Los inspectores corroboraron que no contaban con energía eléctrica por lo que la cena se daba con los últimos rayos del sol.

Tampoco contaban esas precarias instalaciones con algún árbol que les sombra en algún momento el día a las estructuras de chapa.

Además no contaban con ninguna heladera para mantener algún alimento con la cadena de frío y las bebidas que consumían debía ser a temperatura ambiente, o natural como se prefiera.

Durante la inspección corroboraron que la carne era mantenida fría en base a una bolsa de hielo, que algún proveedor les había facilitado.

“Estamos recorriendo los campos de la provincia de Buenos Aires. Esto tiene que ver con la política de trabajo decente que lleva adelante el gobernador Daniel Scioli y que está instrumentado el ministro Cuartango”, sostuvo Gómez al referirse a los continuos procedimientos que llevan adelante establecimientos rurales.

Mencionó que dichos operativos les permiten constatar “realmente situaciones de trata de personas, porque las condiciones de trabajo son inhumanas”.

“Fueron detectados 86 trabajadores en condiciones pésimas de seguridad e higiene” y resta determinar si presentar irregularidades en el aspecto estrictamente laboral. Mencionó que los 86 trabajadores estaban “en condiciones infrahumanas”.

Detalló que los trabajadores se desempeñan en el desflorado de maíz “para hacer semillas híbridas”.

Sostuvo que la primera medida adoptada en el lugar ha sido la de suspender las tareas “porque no estaban dadas las condiciones para que siguieran trabajando”.

Destacó el funcionario que seguirán haciendo procedimientos en la zona y en toda la provincia, y dejó en claro que si bien estos últimos procedimientos han tenido gran repercusión periodística, la cartera realiza controles de manera permanente “el ministerio sigue haciendo controles donde se dan condiciones de una suerte de esclavitud en talleres clandestinos, en quintas y también en plantaciones de toda la provincia”.

Indicó el funcionario que la empresa Satus Ager S.A es la misma de los procedimientos en Ramallo y San Pedro.

Al ser consultado sobre la responsabilidad que le cabe al dueño del campo, sostuvo: “acá hay una complicidad muy grande de varia gente que sabe de estos emprendimientos. El dueño del campo, sin duda, tiene una responsabilidad ética, como mínimo; por saber las condiciones en que están viviendo los trabajadores; más los proveedores de mercaderías, los empleados fijos del contratista y también la gente que sanitariamente pueda estar cerca de ellos”.

Mencionó Gómez de Sarabia que el procedimiento se llevó a cabo luego de una denuncia presentada en la Delegación Tandil del Ministerio de Trabajo, por parte de UATRE. “Y procedimos en el día de la fecha”.

Sostuvo que la mayoría de los trabajadores son de Santiago del Estero, que “proviene de zonas con altos índices de desocupación y por lo tanto aceptan condiciones, como por ejemplo que ni ellos mismos saben a que vienen”.

“Quiero destacar que esta viene a trabajar sin saber con exactitud cual es su remuneración. No es este caso, pero muchas veces no saben ni donde están, por lo tanto creemos que es una situación muy irregular”, advirtió.

Desde el Ministerio de Trabajo que ejerce el poder de policía en estos casos, “obviamente vamos a infraccionar, primero en el área de seguridad e higinie que es una infracción directa y en el área laboral veremos la documentación que esta empresa puede llegar a presentar. Tenemos antecedentes que no ha presentado en otras ocasiones”.

Sostuvo Gómez que “esta gente; si no hubiésemos estado con el operativo hubiera retornado a su provincia con muy poco dinero. Creemos que le hemos resguardado el valor de su salario”, haciendo hincapié en que los trabajadores debían comprar alimentos y víveres a precios exhorbitantes. “A eso me refería. Realmente le cobran todo, le cobran el transporte, le cobran la cama donde duerme y le cobran la mercadería que comen a precios abusivos”.

Satus Ager S.A es una importante semillera que se dedica a las semillas de maíz y soja, haciendo híbridos. La firma emplea de manera permanente a 200 personas y a otras 4.000 de manera temporal, no especificándose si contabiliza entre éstos últimos a los jornaleros santiagueños que realizan el desflore del maíz.

Las semillas híbridas son remitidas a Alemania y a su vez en aquel país se realiza el mismo procedimiento, remitiéndose luego la semilla desde Europa para la época de siembra a nuestro país.

Palabras claves

Días pasados en Página12 cuando comenzaron a aflorar los operativos en el norte bonaerense Pedro Lipcovich hizo un informe sobre las palabras claves en estas historias de explotaciones a trabajadores, que transcribimos.

Desflore: Trabajo consistente en retirar las flores de las plantas hembras destinadas a la producción de maíz para semilla. El objetivo es que las plantas sean polinizadas sólo por las plantas macho, lo cual producirá el maíz híbrido requerido: si la flor no es retirada, las plantas hembras se polinizan a sí mismas y dan lugar a maíz común, que no es el buscado para semilla. El desflorado debe hacerse lo antes posible en cuanto aparece la flor, para evitar que la polinización arruine todo el lote de plantas: se trabaja contra el tiempo. Cuando la flor aparece, con riesgo de pérdida del lote, se dice que “apura la flor”.

Cuadrilla: Es la organización que utilizan las empresas semilleras para el desflore. Consiste en un equipo de unos 16 trabajadores. Uno de ellos es el “cabecilla”, hay también un cocinero y los demás son desfloradores. La base del trabajo en cuadrilla consiste en que el comportamiento individual de cada trabajador repercute sobre el resto: si uno o dos no rinden lo que la empresa estime suficiente o efectúan actos que se consideren de indisciplina, la cuadrilla toda sufre una merma en su remuneración o eventualmente es despedida, debiendo volver al lugar de origen sin haber cobrado. Las empresas no asumen compromiso alguno en cuanto a la remuneración ni en cuanto a la duración de la tarea: los trabajadores no cobran por los días en que las condiciones climáticas no permiten la actividad, y deben retirarse sin cobrar cuando el “lote”, la parte del campo a su cargo, no puede seguir operándose por cualquier motivo.

Cabecilla: Es uno de los trabajadores, convocado por el contratista y que a su vez convoca al resto de la cuadrilla. Su función no consiste centralmente en un liderazgo laboral –éste corresponde a los capataces de la empresa semillera, que a su vez reportan a los ingenieros–, sino en contribuir a mantener la disciplina colectiva de la cuadrilla.

Valores

De acuerdo a lo que pudo obtener este medio, los trabajadores deben pagar los alimentos, enseres y ropa a precios que más se condicen con un shopping en la Quinta Avenida de Nueva York que con las condiciones de hábitat lamentables en las que se encuentran estos explotados trabajadores.

Un pollo puede llegar a cotizarse 65 pesos y el que lo compra debe consumirlo en el día, puesto que al no contar con heladera, es imposible que la carne soporte la alta temperatura más que un par de horas.

La fiambrera es una caja cuadrada hecha de madera y un tejido mosquitero, que evita que las moscas tengan contacto con la carne, aunque poco tiempo puede preservarse en esta época la carne cruda sin que empiece a despedir un olor a putrefacto.

Una camisa de grafa, puede llegar a pagarla un trabajador unos 150 pesos, un atado de cigarrillos puede costar hasta cerca de 20 pesos y cuando llega la hora de hacer las cuentas, el monto de dinero que queda en poder de los trabajadores suele ser ínfimo, aunque de gran valía para una realidad paupérrima en sus pagos de origen.

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